Balaguer se ha constituido  en el hombre que invirtió el juicio de la historia. Condenado como el hijo predilecto de la tiranía de Trujillo; exaltado en el congreso como padre de la democracia dominicana. La casa 25 de la Máximo Gómez, vista en el pasado con temor y pánico, hoy, hierofanía del poder, ombligo de la política nacional.

El encanto de Balaguer ha estado orientado a producir en la dirigencia política dominicana una especie de amnesia política, y la mayor claudicación partidaria que pueda conocer la historia política dominicana.

Como un gran espíritu, Balaguer ha sobrevolado las estructuras políticas dominicanas, ha tocado con su pensamiento cada organización partidaria, depositando en sus esencias vicio y traición,  haciendo con ello que sus adversarios actúen de forma incoherente, desleal a sus orígenes y fundamentos político-doctrinarios.

Su gran obra de los últimos cuatro años del pasado siglo radica en borrar cualquier referente político que no fuera él, logrando con ello mandar al rincón oscuro e ignorado del debate político dominicano a Juan Bosch, Peña Gómez, Jacobo Majluta, Augusto Lora, Manolo Tavárez Justo y Francisco A. Caamaño.

Su gran jugada para montarse en la cresta de la historia política dominicana está en marcha. Su estrategia para salirse con la suya en estas elecciones tienen como fin garantizar una polarización rabiosa y anulante PLD vs. PRD, impidiendo con ello que el beneficio electoral se  refleje en cualquiera de los dos partidos anteriores. La obstinación del PLD por impedir a cualquier costo que el PRD sea gobierno y salga mal parado con su lejano tercer lugar, el deseo obsesivo del PRD por sacar del poder al PLD confinándolo al sótano electoral de un incomodo tercer lugar, solo deja una brecha, que Balaguer vuelva a gobernar este país.

Todos creen jugar a su propio juego, y están equivocados. El tablero político, tiene un solo hombre sentado y sin frente, Balaguer, moviendo fichas a su antojo, componiendo y descomponiendo a su conveniencia.

El césaro-balaguerismo, como doctrina, se ha apoyado y se ha nutrido de los fundamentos del pragmatismo utilitarista, del cual Balaguer más que un alumno, ha emergido como un gran maestro. El éxito de esta teoría tiene como finalidad hacer de Balaguer el primer y único dominicano que ha transcendido de un siglo a otro influyendo y gobernando en ambos, este es el gran proyecto. Al Balaguer de hoy, a diferencia del pasado, no le importa de manera significativa la gestión de gobierno, pero si, el hecho histórico de ser elegido.

La proeza de Balaguer en esta nueva etapa política de la nación dominicana, ha sido jugar con la falta de inteligencia y de sabiduría política de sus adversarios. Ha maniobrado para juntar en un solo coro, en un solo tono a seguidores y adversarios, haciéndolos entonar la gloriosa exclamación romana…¡¡¡Ave Balaguer!!!

Al margen de lo publicado en el 2000: Hemos  visto evolucionar a Leonel y, a su vez,  forjar una nueva doctrina política, "El  césaro-vincho balaguerismo, un pensamiento político de configuración tríadica cuyas esencias es la anomia moral, pensamiento con el que se niega el radicalismo socrático boschista, base y fundamento del Partido de la Liberación Dominicana