Hay quien prefiere la luz de los holofotes a ser uno de ellos.

Artista que se mete en un partido político o lo apoya en periodo de elecciones se convierte en una caricatura en el mismo momento en que hace concesiones ideológicas, es decir, si no se mantiene auténtico y en rechazo a toda idea de corporativismo político: http://www.acento.com.do/index.php/blog/27/78/Corporativismo-politico.html.

Se unen así al show de moda contra lo que es perdurable.

Le dan valía a valores que le están siendo escamoteados a la sociedad.

Ponen sus encantadores rostros como mascarillade caras falseadas y alejadas  de sus propios alientos.

Se juntan en la construcción de una confusión ante los ojos de la población que ya no sabe a ciencia cierta quien es quien en ese anfiteatro.

Quien es talante verdadero y quien es pilastra de la demagogia y el oportunismo: http://elnacional.com.do/semana/2009/6/13/18576/aaaa

Artistas que se sumaron al +4%ahora se juntan al -4%, revelando que el común denominador de sus auras tiene un signo mercantil. Son quienes buscan apenas extender el espacio de éxitos y privilegios. Que no les importa si mientras se arreglan la careta se sacan un ojo.

Deliberadamente olvidan que vivimos un tiempo en que no debemos hacernos los locos con el hambre y la sed de justicia.

A posta, desconocen que llenamos un espacio en el que no es permisible darle la mano a la impunidad que crea tanto desasosiego.

Reniegan que vivimos el tiempo que vivimos para hacer con nuestro arte lo que espera el arte de nosotros como privilegiados del mismo: ser auténticos.

Es una reflexión ante las elecciones dominicanas. Evento que no pasa de ser una circunstancia. Que lo importante es el proceso de independencia y democratización que vive el país donde votar o salir elegido es apenas una parte muy mínima de lo que demanda la sociedad.

Nota: discúlpenme las palabras y frases rimbombantes, las odio.