Muchos economistas se han sorprendido de lo relativamente bien que el FMI encontró a la economía nacional. Sorprende particularmente aquella parte de su comunicado donde se dice que el déficit del Sector Público Consolidado (SPC) fue de 3.3% del PIB en el primer semestre del 2012. Porque si es así, entonces no sería verdad que el Lic. Danilo Medina encontró un gran faltante fiscal. Ni tendría sentido la afirmación hecha por el mismo jefe de la Misión del Fondo, antes de irse, al decir que la situación fiscal no es “nada fácil”.
Al fin de cuentas, en los cuatro años anteriores el país ha con vivido con déficits globales superiores al 3.3%, sin que nadie se haya escandalizado, y todos se han podido financiar sin mayores traumas. De modo que si ahora es 3.3%, entonces estaría indicando una mejoría en 2012 respecto a los años previos, contrario a lo que tanto se ha dicho.
Pero en ese comunicado hay números que no cuadran. Según los datos publicados por el Banco Central, el PIB sería de unos RD$1,094,000 millones en el primer semestre del 2012, y un déficit de 3.3% de esa cifra, equivaldría RD$36 mil millones.
El gobierno todavía no ha publicado, hasta donde yo conozco, cifras del déficit durante el primer semestre de 2012 que cubran el SPC, pero sí ha publicado del Gobierno Central, que es la porción más grande del mismo. Lamentablemente, como siempre ocurre, cifras un tanto imprecisas, pues el informe del Banco Central dice que ascendió a RD$57 mil millones, el informe de ejecución presupuestaria de la DIGEPRES dice que fue por RD$50 mil millones, en el Portal del Ciudadano se ponen datos que también lo ubican en RD$50 mil millones, mientras los datos del SIGEF (Sistema Integrado de Gestión Fiscal) lo colocan en RD$53 mil millones.
Pero es curioso que las cuatro fuentes gubernamentales muestran cifras de déficit superiores, para una de las partes, a las que el FMI publica para el todo, y luce poco lógico suponer que las diversas instituciones del gobierno se equivocaron por exceso, cuando lo normal es que en estos casos pequen por defecto. Es decir, no iban a publicar un dato de déficit mayor al real.
Entonces, si se da como válido que el déficit del Gobierno Central ascendió como mínimo a 50 mil millones de pesos, matemáticamente, de la única manera que el sector público consolidado pudiera tener un déficit menor es si las demás instituciones, particularmente el Banco Central, el sector eléctrico y la seguridad social, que son las que pesan mucho en la ecuación, hubieran registrado un notable superávit, en este caso, de 14 mil millones. Y eso no es cierto bajo ninguna circunstancia.
Por consiguiente, la información de déficit contenida en la publicación del FMI llama tanto la atención que hasta mueve a sospecha. Solo quedan tres opciones:
La primera, que los técnicos del FMI incurrieran en un craso error estadístico de relacionar variables correspondientes a períodos diferentes. En este caso el error consistiría en comparar el déficit de un semestre con el PIB del año completo. Y yo me niego a creer que con la formación profesional y la experiencia de esos técnicos hicieran algo que solo sería pensable en estudiantes de economía y estadística a niveles introductorios.
La segunda, que les suministraran datos incorrectos. Lo descarto, porque ya muchos datos fiscales son demasiado visibles.
La tercera, que los propios miembros de la Misión intenten deliberadamente presentar una visión irreal. Pero eso es inconcebible. Porque si ello fuera así, habría que preguntarse qué objetivos se buscan.
Y en este caso, el gran perdedor, en términos de imagen, terminaría siendo el Gobierno del Lic. Danilo Medina. Porque si al final del camino, un organismo con la credibilidad mundial del FMI dice que el nuevo Gobierno encontró un déficit consolidado de apenas 3.3 por ciento del producto a mitad de año, y lo eleva a 6% o 7% para el año completo, entonces eso estaría indicando un despelote en la segunda mitad.
Toda la responsabilidad estaría recayendo en el nuevo gobierno, mientras Leonel Fernández podría decir, fundamentándose en datos muy categóricos del FMI, que le dejó una situación de lo más manejable. Mientras el sentido común, y el conocimiento convencional, dicen que es lo contrario.