La anorexia es un trastorno de salud mental que provoca un miedo intenso a aumentar de peso, incluso estando la persona por debajo del peso ideal. Es, además, una preocupación exagerada por mantener la figura física a cualquier costo emocional. La persona que sufre esta patología mental posee a menudo una imagen distorsionada de su propia figura corporal, por lo que se percibe a sí misma con sobrepeso (obesidad) o un cuerpo desproporcionado.

En tal sentido, se sabe que la anorexia es un trastorno mental relacionado con alteraciones psicológicas que sufren las mujeres jóvenes con autoestima baja.  La anorexia crónica repercute en la vida familiar, social, académica y laboral de la persona que padece dicha condición mental. Por su parte, la anorexia es calificada como un trastorno de origen neurótico caracterizado por un rechazo sistemático a los alimentos, acompañado de vómitos provocados y adelgazamiento extremo. Incluso el trastorno anoréxico grave influye en hacer desaparecer el periodo menstrual de la mujer.

Como se puede apreciar, la persona anoréxica busca perder peso o evita aumentarlo mediante restricciones de la ingesta de alimentos o la práctica compulsiva de hacer ejercicios físicos extremos. En tal sentido se sabe que, con una pérdida de peso elevada se presenta una malnutrición que podría ir de leve, moderada a grave. Se sabe que, la mayoría de las personas anoréxicas utilizan métodos tradicionales purgativos y recurren a los vómitos inducidos, al uso de laxantes o de diuréticos con el propósito de perder peso y masa muscular.

Los neuropsicólogos y los psiquiatras clasificamos la anorexia en dos tipos. Por un lado, el subtipo de conducta restrictiva, el cual consiste en la pérdida de peso debido exclusivamente a la restricción alimentaria o a la práctica excesiva de ejercicios. Y, por otro lado, el subtipo de anorexia compulsivo/purgativo, a través del cual la persona recurre a los atracones alimentarios o a las purgas, provocándose vómitos inducidos, colocándose enemas y/o laxantes para expulsar los alimentos y perder peso.

Según los datos de la Asociación Española de Pediatría (2012), una de cada cien adolescentes padece de anorexia en España. Además, la Federación Española de Asociaciones de Ayuda y Lucha contra la Anorexia y la Bulimia (FEACAB) refiere que, entre el 90-95% de las personas que sufren de anorexia son mujeres con edades comprendidas entre los 12 y los 25 años. No obstante, se sabe que este cuadro patológico es más frecuente en adolescentes y jóvenes de sexo femenino, cuyas edades oscila entre los 12 y los 17 años. Además, la anorexia puede afectar también a niños, mujeres adultas y hombres jóvenes con una autoestima baja.

Por su parte, la anorexia nerviosa consiste en una alteración del comportamiento y negación a mantener el peso adecuado a la edad y a la altura,  tendencia a hablar de su propia gordura aunque dicha persona esté delgada o con un peso normal. También la anorexia nerviosa provoca una actitud de no comer, pesarse compulsivamente y asumir dietas autoimpuestas prolongadas. Además, las personas con anorexia nerviosa reducen el consumo de alimentos que contienen grasas, azúcares o calorías y muestran preferencia a preparar alimentos a la plancha y a aislarse para comer, así como a disminuir el consumo de líquidos y asumir prácticas de expulsar los alimentos compulsivamente (DMS-V, 2018).

En tal sentido, se sabe que la persona con conducta anoréxica nerviosa se aísla familiar y socialmente y tiende a pasar más horas en soledad,  pierde interés por las actividades familiares, sociales y sexuales. En ese ambiente difícil y complejo, la persona anoréxica aumenta las horas de estudio y de trabajo y, disminuye sus horas de sueño. El cuadro anterior desencadena sentimientos de tristeza, ansiedad o vacío espiritual y existencial, desesperanza y un pesimismo extremo que podría conducir al suicidio (OMS-DMS-V, 2019).

Por otro lado, los neuropsicólogos y los psiquiatras sabemos que las personas anoréxicas tienen una baja autoestima, miedo a perder el control de las cosas, se irritan con facilidad y presentan conductas agresivas sin ningún motivo. También los anoréxicos presentan dificultades para concentrarse y resolver asuntos elementales que pueden ser resueltos hasta por los niños/as. Según varios estudios realizados con personas anoréxicas en el período 2005-2012 en Inglaterra, Argentina, Brasil, Paraguay, Colombia, México, Sudáfrica y en los USA se constató que, este tipo de personas tienen índices elevados de auto exigencia y de insatisfacción personal. Un dato importante es que, las personas anoréxicas sienten terror a realizar actividades lúdicas o recreativas por temor a aumentar de peso (DMS-V-OMS-OPS, 2018).

Según los estudios realizados con un millón doscientas cuatro mil (1,204,000) personas anoréxicas en el período 1989-2005 a nivel mundial, el setenta y ocho por ciento (78%) de los entrevistados presentaron los siguientes síntomas fisiológicos: Pérdida excesiva de peso, debilidad y mareos, palidez, irregularidades y pérdida de la menstruación, alteraciones en los ovarios, sequedad de la piel, caída del cabello, dificultad para conciliar el sueño, frio sin causas justificables, estreñimiento y, en los casos más graves, presentaron úlceras esofágicas, osteoporosis, bradicardias (baja frecuencia del ritmo cardíaco), dentaduras deficitarias, desnutrición e incluso la muerte por malnutrición (OMS, OPS, Clínica Universidad de Navarra, España).

Otros estudios sobre la anorexia realizados en el período 1998-2018 en doce (12) países desarrollados y en seis (6) países en vías de desarrollo confirmaron que, no existe una única causa para que una persona sufra de este trastorno mental. En tal sentido, estos estudios refieren que, la anorexia puede ser causada por factores biológicos, tales como: Ser una adolescente o una mujer joven, predisposición genética heredada de sus padres o sus ancestros, haber padecido o padecer sobrepeso durante la infancia y/o la adolescencia, entre otros factores biológicos importantes. Además, se constató que la anorexia puede ser provocada por factores personales, tales como tener una baja autoestima, personalidad introvertida o insegura, afán de perfeccionismo, tendencia a la introversión o padecer problemas psiquiátricos, tales como trastorno de ansiedad, bipolaridad, depresión, entre otros.

También se cree que la anorexia podría tener relación con el ambiente familiar, como por ejemplos: Vivir en un entorno familiar cuyos integrantes se preocupan excesivamente por la figura o el peso corporal, la familia sigue dietas restrictivas sin control o seguimiento médico, madres sobreprotectoras, obesidad de algún miembro de la familia, clima tenso o poco afectivo en el seno familiar, así como problemas de convivencia entre los padres. Otros factores que podrían producir anorexia son, la exaltación a la cultura de la delgadez que la convierte en sinónimo de belleza y éxito, así como la transmisión de metamensajes subliminales a través de las redes sociales, los medios de comunicación y la publicidad engañosa.

Una buena noticia es que, la anorexia se puede curar en un cien por ciento (100%) si se detecta a tiempo y la persona que padece dicho trastorno muestra interés en que un especialista en higiene y salud mental le acompañé en el proceso terapéutico requerido. En tal sentido, el tratamiento incluye psicoterapia grupal, individual y familiar. No obstante, se sabe que dicho tratamiento requiere de un período de tiempo cuya duración podría oscilar entre doce (12) y cuarenta y ocho (48) meses, según la complejidad de cada caso en particular.

Los especialistas en higiene y salud mental sabemos que, en muchos casos, las personas anoréxicas deben ser tratadas con psicofarmacológicos de última generación, cuyos costos son sumamente elevados. También se sabe que, cuando existan patologías añadidas al trastorno anoréxico, tales como ansiedad, bipolaridad y depresión aguda,  hay que extremar la vigilancia del paciente para evitar que éste se autolesione o ponga su vida en riesgo.

En tal sentido, el equipo que acompaña al paciente anoréxico, decide si en algún momento éste requiere de hospitalización para estimularlo, alimentarlo y compensarlo física y emocionalmente. Por su parte, los neuropsicólogos les recomendamos a los padres, padrastros, madrastras y a los abuelos, educar y concientizar a sus hijos/as desde temprana edad sobre la importancia de una buena nutrición, la recreación y la diversión sana y el desarrollo de una buena autoestima, así como trabajar la espiritualidad de sus vástagos. Además, insistimos en que los padres deben inculcarles a sus hijos que se acepten y se quieran tales y como son y a que no se comparen con los/as demás, ya que cada persona es única e irrepetible.

Pese a nuestras recomendaciones anteriores, los neuropsicólogos y los psiquiatras estamos conscientes que las redes sociales y los distintos “géneros  de música urbana”, entre otros factores más, están influyendo sutil y subliminalmente en el desarrollo psico social, emocional y conductual de nuestros hijos, sobrinos y nietos desde muy temprana edad.

 “Celebra quien eres en lo más profundo de tu corazón. Amate a ti mismo y el Mundo te amará” (Amy Leigh Mercree).