No han pasado más de 7 días de las elecciones y las demandas de muchos sectores al presidente electo Danilo Medina, llueven como para inundar el país. Los dominicanos son muy especiales, a veces ilusos y con frecuencia pecan de ignorantes.

No dudo que muchos confíen en las buenas intenciones del presidente electo pero sigo creyendo que los amarres que tuvo que hacer con Leonel Fernández y sus más cercanos colaboradores para ganar estas elecciones, son demasiado fuertes para que se vea algún cambio significativo sobre lo que viene haciendo la actual gestión.

También hago la advertencia que Danilo tiene que cuidarse mucho si quiere girar demasiado la rueda ya que eso puede traerle nefastas consecuencias. Como quiere será malo. Si no hace nada nuevo por los amarres que hizo en la campaña, los que votaron por su candidatura comenzaran a decepcionarse rápidamente y brotaran muchas protestas antes de la tregua tradicional a los nuevos presidentes y si se sale del librito y hace demasiados cambios, el riesgo de ser una víctima de su propio partido, pondría en peligro su mandato.

Pero hay puntos intermedios y yo personalmente creo que Danilo puede hacer un mejor gobierno que Leonel en muchos sentidos aun pagando cierto costo político. Lo primero es darle una nueva orientación a la economía del país, una vía de escape para mejorar el empleo, las exportaciones y reducir la pobreza, lo que va muchísimo más allá que aferrarse al clientelismo y a una tasa de cambio forzosamente anclada que se enarbola como estabilidad, a pesar de su alto su costo y sus perjuicios. Lo segundo es reducir drásticamente el dispendio y el despilfarro en los gastos para cerrar el tremendo déficit fiscal heredado de esta campaña. Y finalmente, en evitar que se robe tanto dinero desde el gobierno sacando de circulación a sus más connotados corruptos. Obviamente, no esperamos que ningún funcionario de la actual gestión sea sometido a la justicia, pero al menos cerrarle el paso para que no sigan haciendo desmanes.

Esto puede parecer un sueño y creo que se convertirá en sueño aunque ojalá me equivoque. Lo que no es sueño es que Danilo necesitará lavarle la cara al gobierno de Leonel Fernández porque lo que viene en los primeros meses de su mandato es algo que no le deseo a nadie.

Para comenzar, tendrá que enfrentar el grave problema fiscal y debido a que la palabra "reducción de gastos" es obscena en el vocabulario del PLD, tendrá que imponer un paquetazo fiscal que le dará en pleno corazón a todos los sectores del país. Desde los pobres hasta los empresarios. Esa reforma requiere aumentar los ingresos en al menos 3% del PIB, conservadoramente hablando, que representa unos RD$60,000 millones. Eso sin contar los ajustes en la tarifa eléctrica, que será tremendo como tremendo es el subsidio acumulado al mes de mayo.

Aun así le será difícil cumplir con el 4% del PIB para la educación, otro problema que generará muchos contratiempos y disgustos. El 70% del dinero que se recaudaría con ese paquetazo fiscal se iría para educación si se quiere llegar llegar al 4% (el presupuesto pasaría de RD$40,000 millones a RD$88,000 millones), pero no soluciona el problema del déficit de este año para no hablar de los 4 años anteriores. Se estima que en el 2012 cerraremos con un déficit cercano al 3.9% del PIB o unos RD$85,000 millones.

Lo de la reforma fiscal integral será otro tremendo chusco para el sector empresarial que recibirá una fuerte patada por el pichirri. No es posible hablar de eso hasta que las cuentas fiscales no se estabilicen y tal cosa jamás será por la vía del gasto con el PLD gobernando.

Y está por verse que hará el nuevo presidente en materia monetaria y financiera, especialmente con el inmenso hoyo abierto en el Banco de Reservas y cuál sería su nueva estrategia de inversión pública, donde hasta ahora, solo los grandes proyectos en la capital son los que cuentan, porque también es donde se ganan las elecciones y miles de millones de pesos en comisiones.

En fin, veremos que trae el nuevo gobierno en cuanto a su equipo de trabajo y eso puede darnos algún indicio. No obstante, en el caso del Banco Central, su mejor carta sigue siendo Valdez Albizu aunque el Presidente trace nuevas líneas en cuanto a la política cambiaria, para flexibilizarla un poco si quiere impulsar las exportaciones y mejorar la competitividad de nuestras empresas. Si Margarita se encarga del Plan Social, como todo parece indicar, su trabajo será preparar el terreno para que su marido regrese al poder en el 2016 y eso lo restringe todo a continuar con el clientelismo, que tanto daño le ha hecho a la democracia y a la economía. Lo de combatir la pobreza con verdaderos programas sociales que generen empleos, como tanto mencionó Danilo en su campaña, quedaría totalmente neutralizado.

Los directores de Aduana y DGII deben continuar en sus puestos y eso nadie lo criticaría ya que son muy buenos funcionarios. Casi todo lo demás debería cambiar si el nuevo gobierno quiere tener algún apoyo de la sociedad y de la oposición política para enfrentar los grandes retos que Danilo tiene por delante.

De todas formas, en economía no hay almuerzo gratis, como decía Milton Friedman y los desmanes cometidos en estas elecciones con los recursos públicos, el pueblo tendrá que pagarlo de una u otra forma y sin importar a qué partido pertenece.