En los últimos meses hemos observado incrementos en las tasas de interés, lo que es definitivamente un motivo de preocupación para muchos.  Dichos incrementos afectan nuestra capacidad de consumo: para los que tienen deudas, el ingreso disponible para gastar se disminuye y con ello su nivel de vida; para los que querían endeudarse, reduce su capacidad de endeudamiento.  Los grandes ganadores son los ahorrantes.  Adicionalmente es incremento puede tener impacto sobre la inversión.

La política de incentivar la disminución en las tasas apoyó el proceso de recuperación económica, pero parece estar comenzando a causar problemas.  Las bajas tasas de interés han incentivado el consumo y desincentivado el ahorro.  Por ejemplo, el consumo con tarjetas de crédito entre enero del 2010 y enero del 2011 se incrementó en un 40%!  Esto ha provocado una fuerte disminución de la tasa de ahorro.  Mientras en países que logran sostener altas tasas de crecimiento se ahorra más de un 20% del PIB, en nuestro país el ahorro interno es menor al  10% del PIB.

El incremento del consumo presiona los niveles de precios e incentiva las importaciones.  El aumento de las importaciones presiona el tipo de cambio.  Ante un escenario de incremento en los precios del petróleo y los alimentos, la presión sobre el tipo de cambio pone más presiones sobre la inflación.  La inflación destruye el valor del ahorro en pesos e incentiva el ahorro en monedas más fuertes.  Adicionalmente la inflación pega más fuerte a los pobres,  que no tienen mecanismos para protegerse de la misma. 

El escenario es complicado para las autoridades.  Los bajos niveles de devaluación han sido el ancla de la campaña política del gobierno.  De hecho entre el 2006 – 2010 la devaluación promedio anual ha sido de un 2%!  Por otro lado, la disminución de las tasas de interés en los últimos dos años también constituye un "logro" y "cuasi promesa" de bienestar.  En su esfuerzo por defender el tipo de cambio, las reservas internacionales netas del banco central disminuyeron aproximadamente US$700 millones en los primeros 2 meses del año (un 20% con respecto a diciembre 2010!!).  Esta estrategia de pérdida de reservas no es sostenible por mucho tiempo, provoca desconfianza y más presiones sobre el tipo de cambio.  Una opción es buscar recursos externos para acumular reservas a través de financiamiento.  Esta definitivamente no es una estrategia que apoya el FMI, que ya se encuentra muy preocupado por los niveles de deuda del Gobierno. 

A pesar de que las tasa de interés han aumentado, se encuentran todavía a niveles muy bajos.  Las tasas de interés promedio de los depósitos a plazo se encuentra actualmente en 6.6%, lo que comparado con una inflación promedio de 6.3% arroja una tasa de interés real casi de 0%!  Es cierto que a plazos altos las tasas pasivas pueden llegar hasta un 8% y en instrumentos de hacienda o Banco Central superan el 13%.  Estos nos niveles son los más bajos registrados en los últimos 20 años.

El escenario apunta a que es hora de ajustarnos.  Tanto el consumo privado como público deben desacelerarse para quitar presión a los niveles de precio.  Luego del discurso del presidente, no se espera una reducción significativa en el consumo público (gran parte del ahorro del 12%, se incrementará en la forma de apoyo social).  El impacto de las medidas anunciadas sobre el consumo privado no será significativo.  La combinación de un deslizamiento en el tipo de cambio, con un incremento adicional moderado de las tasas de interés parece ser la vía más factible para desincentivar el consumo privado.  Si el ajuste no se da en este momento, los niveles de endeudamiento se incrementarán y un incremento futuro de las tasas será más doloroso.   El ajuste del tipo de cambio es crítico, ya que si el ajuste viene solamente por tasas de interés las consecuencias son menos favorables a largo plazo, ya que se desincentiva la inversión, retrasando proyectos que tiene impacto en el crecimiento a mediano plazo.