Porque:.. “las leyes están, para que el poderoso no lo pueda todo”

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El pueblo no obedece las leyes, si no le dan ejemplos de obediencia (Los magistrados/Licurgo)

La diversificación de las empresas en una economía es lo ideal para el progreso. En eso no creo que nadie por más radical que sea, esté en desacuerdo. Lo que sería un poco problemático es que muy a pesar de todas las diversificaciones, esas empresas dependan del mismo grupo, ya sea de comerciantes o peor aún, de políticos. Y es que con los primeros se pueden establecer determinadas medidas de control, porque a estos no les gusta el escándalo y mucho menos, pelearse con los que ostentan el poder.

Pero, con los “empresarios” políticos, la cosa es diferente. Ellos establecen tanto las reglas como las condiciones en las cuales se aplicaran. ¿Deseas incursionar en el “negocito” de los combustibles?, pues no, porque los primeros ejercen el poder del dinero para mantener un monopolio y los segundos se imponen por su poder político. Y no me digan que ponga ejemplos, porque hasta como pueblo hace tiempo que dejamos los biberones. Entre las familias de abolengo Trujillista, no lo digo porque fueran partidarios del Sátrapa o porque hayan sido testaferros de sus bienes y se hayan quedado con ellos desde la hora en la que cayó el Tirano no, -aunque así fuese-, sino, más bien, por el hecho de que desde esa época han mantenido un poder hegemónico con todo lo que tenga que ver con el poder económico y su relación con el poder político, los cuales han sido trasmitidos de generación en generación y que hoy son reales y verdaderos prósperos empresarios.

Tampoco estoy viendo hacia el Este, o cualquier otra región del país,  porque definitivamente, con la incursión de los politiqueros como “prósperos empresarios”, es mucho lo que ha cambiado. Hoy se codean libremente y regodean en esa aristocracia rancia, la misma a la cual a los peloteros les he difícil penetrar, si es que no incursionan en la política.

Pero después, este clan de políticos “empresarios”, tanto de viajes con “agua por delante y agua por detrás”; mayoristas de piezas de repuestos para vehículos; vendedores de automóviles o “dealer”; inversionistas en empresas de radio, televisión y de medios impresos, hay que reconocerles su esfuerzo en la diversificación de nuestra economía.

A todo esto no voy a referirme a la relación estrecha y comprobada de muchos de estos “empresarios de la nada”, con las lavanderías establecidas a los que hacen el negocio de las drogas, y mucho menos, voy a referirme a la incursión directa de muchos de ellos con el narcotráfico y el envío de la droga hacia otros países, por medios que ni el famoso Pablo Escobar se imaginó.

Y esa diversificación e inversiones en el campo de los negocios de los nuevos y prósperos empresarios politiqueros, tenemos que agradecérselos todos, ya que el dinero lo emplean en el país, como un sacrifico muy personal en busca de darle trabajo a los más necesitados y por igual, a todos aquellos profesionales exitosos que les puedan ayudar en sus “empresas”, incluyendo periodistas y faranduleros que se encargan de limpiar su asquerosa imagen.

¿Qué desde cuando estos ex-menesterosos se hicieron empresarios? Pues desde mucho antes que los peajes sombras se establecieran; antes que los elevados recién construidos parezcan que estaban en otro lado y fueron traslados a donde están; antes quizás de la Represa de Pinalito; antes quizás de la OISOE y tal vez de la remodelación del Palacio de Bellas Artes y hasta quizás, desde que somos Nación. Pero nada, como siempre, aquí “Na” es “Na”. ¡Sí señor!