Controversias

Abren y cierran

Por José Lois Malkún

Una enorme cantidad de negocios formales en el gran Santo Domingo, abren y cierran con una frecuencia inaudita. Son pocos los que duran mas de un año, y dos es un éxito.

¿Y la pregunta es porque cierran tantos negocios antes de cumplir los dos años?

Primero, en cuanto a los restaurantes, solo en el cuadrado conformado por la Kennedy, Tiradente, Churchill y 27 de febrero, debe haber como 400 establecimientos. Y nuestra clase media, que es la clientela regular de esos lugares, no es lo suficientemente grande ni posee ingresos suficientes para asistir con frecuencia a la comida fuera de casa.

En Europa, es normal comer en restaurantes los cuales se mantienen con mucha clientela desde la mañana hasta la noche. Hay poder adquisitivo que aquí no tenemos y una clase media que supera el 80% de la población con ingresos promedio 5 veces mayores a los de Republica Dominicana.

Y con un peso sobrevaluado, usted come en Europa mejor y a menor precio.

Lo segundo, es que los costos son altos para mantener un negocio de comida cualquiera. Comenzando por el ITBIs, el 10% de propina obligatorio, el pago de cesantía, más la seguridad social, donde terminan pagando una doble tributación. Eso no lo aguanta nadie.

Y lo tercero, es que hay demasiados lugares donde la gente prefiere pararse con su carro, oír música con un equipo de radio, pedir una cerveza en un colmado cercano o llevar una neverita cargada de bebidas. 

Obviamente, no faltan en estos lugares uno o varios Food Truck que venden hamburguesas, chimi churris, sándwich de pierna, etc. etc. sin ITBIs ni el 10% de propina.

Con lo que gasta en un almuerzo en un restaurant formal de carne, mariscos o pastas, se puede ir 10 veces a esos lugares público, ubicados mayormente en parques, solares baldíos, el malecón o frente a un licor store.   

Es una competencia real para los restaurantes mas caros. Y sobre estos últimos, muchos han logrado sobrevivir, aun con sus precios prohibitivos para la mayoría de los dominicanos, gracias a las tarjetas de crédito del gobierno.

Pero también pasa con las tiendas de ropa. Abren y cierran con una frecuencia extraordinaria y muy pocas han logrados sobrevivir más de 3 o 4 años. Y el problema es que por internet se compran muchas vestimentas a precios muy inferiores sin pagar impuestos ni ITBIs.

El gobierno deja de recibir alrededor de RD$4 mil millones por esas exenciones.

La diferencia es increíble siempre que el bien comprado no pase de US$200.00. Pero se puede comprar tantas veces como usted lo desee y por ese limite de precio se adquieren innumerables mercancías.

Por esa vía usted puede conseguir herramientas, repuestos, materiales de todo tipo, productos del hogar, pan, dulces, chocolates, etc. etc.

No nos olvidemos de Villa Consuelo. Una yarda de tela en una tienda de Piantini o Naco, podría costar RD$400 y hasta RD$1,500. En Villacom lo encuentra a mitad de precio pagando de contado.

En este inmenso mercado informal hay de todo, desde caja de muertos, camas, muebles, colchones, repuestos de todo tipo, llantas, hasta las piezas de vehículo que le roban en cualquier parqueo y aquí se le vendan.

¿Pueden los negocios formales sobrevivir mucho tiempo con este escenario de informalidad, evasión y exenciones?

La solución está a la vista de todos, pero nadie la quiere ver.

Eliminar la doble tributación, el 10% de propina obligatorio y las exenciones a las compras de internet, ayudarían un poco a alargar la esperanza de vida de los negocios formales.

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