La columna maldita

Descuajeringar el adminículo de la hermenéutica

Por Sergio Forcadell

Ustedes pensarán que el título tiene mucho de extraño, estrambótico e intrigante, pero ya saben que lo primero que tenemos que hacer los publicistas en los anuncios es captar la atención de los posibles consumidores. Hagamos una disección anatómica del mismo, puesto que tiene mucho que ver con lo que se trata. Vamos por partes, como el amigo Jack, aquel tipo que descuartizaba mujeres en Londres, como el señor que despieza pollos en una tabla en cualquier esquina de barrio. Descuajeringar, es una palabra castellana que significa desvencijar, desarmar partes de algo, por ejemplo el motor del carro lo descuajeringaron en pedazos. El Adminículo, es un instrumento pequeño que se emplea como ayuda para algo, como una navaja, y la Hermenéutica, es el arte o teoría de descifrar los textos especialmente en las escrituras sagradas y filosóficas, aunque más a menudo por aquí oímos ese término para designar la forma peculiar de hacer algo, conocer el intríngulis del asunto, algo así como descifrar la naiboa de la cosa. Y el título viene al caso para comentar los llamados “Papeles de Panamá” que tanto están dando que hablar y criticar en el mundo entero.

Ahí se ha destapado la olla de grillos, o mejor dicho de legiones de evasores, que recalan sus billetes de incognito en ese hermosos país. Se Descuajeringó pues el secreto bancario, dejando ver miles de capitales refugiados en un lugar donde los impuestos son menores, y la creación de empresas fantasmas y de rebotes de transacciones sospechosas son más fáciles que comprar un caramelo en un semáforo de la 27. Panamá no es el único de los llamados paraísos fiscales, ahí están Andorra, Mónaco, Luxemburgo, Suiza, las famosas Islas Caimán, y muchos otros lugares que basan su prosperidad económica en la discreción y el silencio cómplice en esta industria mercurial del desfalco. Ya sabemos que el capital es cobarde, asustadizo, volátil, y sus dueños no tienen banderas ni nacionalidades, y que reproducirse como los conejos es su único lema.

Con la evasión de capitales al exterior, se priva a los países donde se originaron o pertenecen, de obtener recursos para implementar o mejorar las necesarias políticas asistenciales, como la creación de hospitales, escuelas, asignar fondos para la vejez, etc. y por ello está perseguido y penado por las leyes, pues equivale a un moderno genocidio social.

Claro, que hay impuestos que llegan a la exageración y provocan la estampida de capitales, como el caso del famoso actor francés Gerard Depardieu, quien para no pagar nada menos que un 75% de sus beneficios de sus películas que le “quitaban” los recaudadores galos, se cambió de nacionalidad y ahora es ruso, y el en país donde inventó el frío inaguantable, el caviar, y se bebe tanto vodka, sólo le cobran el 10% de sus ingresos. ¡Nada menos que un 65% de diferencia impositiva! Así, cualquiera comienza a tocar la balalaika y se faja con un idioma y un alfabeto endemoniados. O sea, que se descuajeringó el Adminículo, es decir, el sistema o el instrumento que servía para refugiarse, si bien en este caso no se trata de algo pequeño.

Ahora, vamos con la Hermenéutica, la interpretación de los textos sagrados, ahí están las listas reveladas con los nombres y apellidos bien claritos, y ya han comenzado los primeros escándalos a niveles internacionales, en consecuencia, el primer ministro islandés ha tenido que dimitir, palabra esta tan desconocida en el lenguaje político dominicano. La mismísima hermana del rey de España, Pilar de Borbón, llevaba un paquete de años con un compañía registrada en el ombligo del continente americano que es Panamá, deteriorando de paso, y aún más, la ya maltrecha imagen de la monarquía española. Y faltan centenares, muchos centenares de crónicas vergonzosas anunciadas más. En este patio dominicano, donde hay expertos como pocos en la magia de desaparecer los cuartos, legales o no legales, sin que nadie vea el truco debajo de la manga, aparecen cerca de quinientas empresas en las textos sacros, como dice nuestro gran Colombo, “pocas me las jallo”, si fueran quinientas mil ya estaríamos hablando con más propiedad.

Pero aquí, donde para tantos existe la cuarta dimensión moral de ensalzar a quiénes amasan mucho dinero y poder, es muy posible que en lugar de indignación por las fugas de capitales, se produzca una morbosa admiración no exenta de envidia. ¡Vaya, con qué la compañía de fulano tenía un fracatán de millones escondidos y yo sin saberlo! Así que ya conocen ahora el por qué de un título tan rocambolesco de este escrito. Descuajeringar el Adminículo de la Hermenéutica, que en buen dominicano de la calle sería: se fuñó la pendejada de la vaina, demasiado grosero para ponerlo en un encabezamiento. Aunque el tema, por su importancia, bien lo merece

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