Seguridad Social para todos

Claudio Caamaño: víctima de la ilegalidad

Por Arismendi Díaz Santana

La muerte de Claudio Caamaño demuestra cuán poco vale la vida en nuestro país, cuál es el poder de don dinero, qué poco respeto tenemos por la ley  y cuánta insensibilidad existe  en el sector salud, tanto público como privado

Quien iba a pensar que un dominicano que varias veces arriesgó su vida,  enfrentando a poderosos enemigos del país, iba a sucumbir víctima de tanta indolencia y des humanidad. Como señaló Millizen Uribe en el periódico HOY “un héroe no encontró ni en el sistema público, ni en el privado, garantías de sus derechos”.

Ni siquiera bastó que los familiares identificaran al paciente para que, al menos por sus méritos, alguien tuviera un poco de compasión y le prestara atención de emergencia. La insensibilidad nubló la visión pues tratándose de un héroe nacional era claro que, en caso necesario, miles de dominicanos hubiésemos hecho una colecta pública para pagar el costo.

Claudio Caamaño fue víctima de un accidente automovilístico en la carretera de Baní recibiendo traumatismos severos que le fracturaron cuatro costillas y le perforó un pulmón. Fue trasladado en estado crítico con hemorragia interna a la clínica más cercana para tratar de salvarle la vida.

Pero no fue admitido por falta de un seguro médico o un depósito cuantioso de dinero, mientras se retorcía del inmenso dolor, se desangraba y languidecía impotente. De inmediato lo llevaron a otra clínica y también fue rechazado. Esa misma escena desgarradora se repitió en otras dos, hasta que finalmente lo admitieron en el Centro Médico UCE, llegando en condiciones tan críticas que a los dos días falleció.  Así de simple.  Una estadística más.

Los rebotes son inadmisibles e ilegales

El presidente de la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados (ANDECLIP), Rafael Mena, reconoció que la ley obliga a atender las emergencias y admitió que los “rebotes” de pacientes accidentados ocurren por causas económicas. Esta declaración evidencia que todavía estamos muy lejos de calificar como un real Estado de derecho, donde predomine el imperio de la ley.

A raíz de esta penosa situación de Claudio Caamaño, la opinión pública se ha enterado que esta denegación de un derecho vital constituye una práctica cotidiana, tanto en los centros privados como en algunos públicos.

El mercantilismo de unos y la irresponsabilidad oficial de otros se combinan armónicamente para determinar, de manera soberana, que no es necesario cumplir con las leyes, que cada grupo poderoso puede interpretarlas según su conveniencia, conscientes de que no habrán consecuencias ni sanciones.

Entendemos el riesgo de no pago a los centros privados y sus consecuencias. Pero, en vez de cumplir con el mandato de la ley y luego reclamar, se han tomado la libertad de distorsionar su contenido recurriendo al rebote. Usted puede estar seguro que si esta práctica ilegal hubiese sido condenada y penalizada, hace tiempo que sus fallas hubiesen sido identificadas y corregidas para bien de todos. Por eso estamos como estamos.

Estamos obligados a preguntarnos ¿cuáles son realmente nuestros derechos en cualquier situación de emergencia? Cuáles son los valores que nos rigen como nación y como seres humanos? ¿Hasta dónde nos ha llevado la insensibilidad social?

En estos momentos lo menos que podemos hacer es reclamar a las autoridades el imperio de la ley y la justicia. Además, que se revise la ley para asegurar en cualquier circunstancia la atención de emergencia a todos los dominicanos, y se establezca un mecanismo compensatorio a los prestadores de los servicios de salud (PSS). Finalmente, recordar con respeto y admiración al guerrillero insigne Claudio Caamaño. ADS/130/31/03/2016

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