Pareciera que de repente hemos entrado en un largo túnel, salpicado de delirio. El país se enfrenta cansado a sus reales miserias y límites desconocidos.

El juego macabro de las cifras económicas, en los sectores sociales más altos, causan terror en silencio y un pesimismo no confesado de modo público, abonado por un pragmatismo estoico, abraza a la clase empresarial, cuyas señales de presión como grupo, se remiten a comunicados y declaraciones que en la mejor lectura transmite una profunda desconfianza hacia el futuro de la República Dominicana.

La celebración de los 100 días de gobierno del Presidente Medina, tiene varias vertientes. Por un lado, encontramos la celebración partidaria, el orgullo de partido, que debe publicitar la unidad monolítica del mismo para sostener la obra de gobierno.

De otro lado, las protestas fruto del rechazo de la Reforma Fiscal y el repudio a la gestión económica del Ex Presidente Leonel Fernández que al mismo tiempo piden un nuevo modelo de gestión administrativa del Estado Dominicano, más transparente y eficaz.

En el tímido ejercicio democrático de la tolerancia oficial ante las protestas, fue necesario el aporte trágico de la muerte de un miembro del PLD universitario, para que al jefe de la policía le leyeran la cartilla en el palacio, desde entonces las protestas han sido tratadas de forma diferente y no han tenido finales trágicos, porque alguien inteligentemente ha medido, desde el oficialismo, las consecuencias de lo que significaría un muerto o dos por cada protesta realizada.

La encrucijada del Gobierno, de los 100 días, es la tesis de la conspiración que dentro del partido PLD tiene ultras defensores.

La tesis de la conspiración contra el gobierno

Estamos en el año 2012, Barack Obama ha sido reelegido como presidente de los Estados Unidos de América, el concepto de guerra fría, como tal no existe y sus protagonistas están casi todos muertos, de un lado y de otro.

Danilo Medina no es Salvador Allende, el 2012 no es el 1973 y muchos menos, el PLD no es la Unidad Popular.

Con mucha falta de visión histórica, donde se dice lo que sea para defender al gobierno, algunos programas de televisión nocturnos, de esos que están coordinados por fanáticos, desinforman cuando vuelven a realizar comparaciones de este tipo. La realidad tiene otra cara y hay "que entender" que  para el PLD como partido es muy difícil la sinceridad política y en consecuencia, dar a las protestas una lectura social y de paso evitar la confrontación con los manifestantes, algo que no puede hacer, porque al hacerlo su ortodoxia combativa para defender a los epígonos del “Ancien Régimen”, se caería.

Para el gobierno, los intentos de confrontación y que el PLD salga a la calle, no serían de cara a su imagen nacional e internacional, la mejor situación. Porque no darían la imagen de un gobierno legítimo a más de 100 días de ser elegido

Ello explica por qué la tesis de la conspiración toma cuerpo en el PLD como algo normal, asentado, para ser creíble y posible, con una alta dosis del delirio.

La idea de salir a las calles a combatir a la gente de la protesta, no se descarta.

Sigue siendo alentada por los ultras con sentido de irracionalidad contextual que da pavor, todavía no se atreven ¿Por qué ?…

Los 100 días del gobierno y salir a las calles a cazar protestas

La paradoja, la contradicción, el drama y el reto es el siguiente: engreídos defensores del ex presidente Fernández, han creado una peor imagen del mismo; porque han sido más soberbios que inteligentes al defender a su ex presidente, han insultado y agredido, cuando habría sido más inteligente por parte de esos defensores que sintieran que tenían "el deber de hacerlo", concebir una defensa sin insultos ni descalificaciones.

El resultado no se ha hecho esperar, no creo que tengamos navidades sin protestas, las mismas seguirán adornadas con los signos tradicionales de la navidad, hay una convocatoria para el 9 de diciembre, es decir el mejor aguinaldo, es tu protesta, parecen decir los organizadores.

Para el gobierno, los intentos de confrontación y que el PLD salga a la calle, no serían de cara a su imagen nacional e internacional, la mejor situación. Porque no darían la imagen de un gobierno legítimo a más de 100 días de ser elegido y porque solo las dictaduras salen a luchar contra los manifestantes por el espacio de la calle, huelga recordarlo.

Otro aspecto, es la ruptura de ciertos sectores de clase media con el gobierno, sectores que votaron por el “Cambio Seguro”, ofrecido por Danilo Medina el otrora candidato del PLD en las pasadas elecciones.

Existe esa fractura social profunda porque esos manifestantes de redes, no se los inventó el PRD agonizante y sin brújula posible.

Lo que se quiere evadir es una lectura social a fondo de un fenómeno que visto de lejos, ha sucedido justamente dentro de los 100 días del Gobierno de Danilo Medina, según las cuentas electorales elegido con el 51% de los votos nacionales.

Ante una realidad social como esta, es mucho más fácil ponerse una venda y salir con garrotes a las calles, tipo Pinochet, a cortar cabezas a los manifestantes enfadados con el déficit y que al mismo tiempo rechazan la Reforma Fiscal. El fanatismo de partido, no es la mejor linterna para entender una situación que cada vez se hace más compleja y fragmenta al país, debilitando al propio gobierno, en esta dialéctica la moderación  oficial, sería el mejor escenario.

Cuando se sale a la calle con turbas o bandas parapoliciales (aquellas de Balá y sus paleros de triste recuerdo en los tiempos de la transición política dominicana), el propio PLD está quitando legitimidad al gobierno por el cual hizo un despilfarro para llevarlo al poder… Existe un peligro muy delicado de que mucha gente en el PLD, piense que el resto de la nación que no es de ese partido, tenga que pensar sobre la Reforma Fiscal, lo mismo que pueda pensar un peledeísta: que está bien y que hay que ayudar a Danilo. Los manifestantes lo que piden es una explicación ante lo fuerte de la reforma fiscal, por eso están en las calles.

Hacia el  futuro se cultiva un  pesimismo de la Clase Empresarial ante este gobierno, por no haber claridad ante las cifras que arroja esta reforma fiscal, más las situaciones que podrían traer en un futuro cercano nuevas reformas fiscales (porque eso sigue siendo un misterio sometido a la administración política con anestesia, según circunstancias y contextos).  Los sectores populares al recibir el aguijonazo ardiente de la evolución de la primera Reforma Fiscal, harían conjunción con esa clase media despierta que se ha sublevado con razones morales  a su lejana filiación morado y amarillo.

De modo sostenido, por eso, el gobierno sin meter las narices en la polémica de las defensas del ex presidente Fernández, prefiere decir que Danilo sigue trabajando en lo que había cumplido, en sus 100 días.

El delirio es la anarquía y la anti-nación

El delirio es la anarquía. Con la anarquía nadie gana, todos perdemos. El delirio es pensar que un culto falso a la personalidad esquizoide, basado en un ego que elige estar por encima del país y sus realidades, pueda llevarnos al raciocinio que el momento requiere.

La República Dominicana, en su estado actual, en crisis y con incertidumbres no puede darse el lujo de crear un clima de confrontaciones, para defender un "liderazgo" que tampoco ha sido transparente en sus planteamientos y que ahora acude desperado a sus agradecidos como tropa de choque contra el resto de la población..

Estamos en un túnel del delirio, que no es el mejor consejero y el gobierno debe ser transparente en materia de reformas futuras, dejarlas claras, porque obviamente serán peores que la que apenas comienza.

Son momentos de racionalidad, si el gobierno elige el camino de la conspiración y la confrontación pagará las consecuencias con su propia debilidad institucional creando un posible vacío de poder, que el país no aguantaría.

Para salir del túnel del delirio, el propio PLD como partido tendrá que elegir y asumir las consecuencias de su elección; si elige la confrontación por fanatismo y cerrazón, tendrá la respuesta del otro sector del país que ha optado por protestas pacificas, con los resultados trágicos previsibles, sin descartar que un enfrentamiento de esa índole, debilite a su propio gobierno.

La salida, es salir del túnel del delirio que se intensificó a partir del martes 13 noviembre.

¿Para qué hacer un carnaval de violencia verbal en defensa de un honor que el mismo por su propia fuerza moral no puede defenderse ?…

Para saber si vamos a salir del Tunel del Delirio en que estamos, una lectura con pinzas a la futura alocución presidencial  será determinante: tiene un reto ante la población al decidir la vía del discurso, que su propio jefe de Comunicación, negaba  destacando que la frugalidad del Presidente Medina, hacia innecesarios los discursos.

Más mentiras sobre mentiras, construyen un puente irreal hacia el futuro y ello no es la mejor ayuda para salir del Tunel del Delirio, una nación  siempre es más  que eso, no comprenderlo a tiempo, más que a un tunel, nos llevaría al abismo del delirio, y es bueno recordarlo de nuevo: una nación siempre es más que eso..(CFE).