Los próximos tres a seis meses de pandemia serán duros, aun con la llegada de las vacunas contra COVID-19, dijo Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"La vacuna está en camino, es una fuente de gran esperanza y debemos celebrar que las vacunas están llegando. Pero los próximos tres a seis meses van a ser duros. Es probable que los países que tienen actualmente una intensa transmisión comunitaria la intensifiquen", advirtió durante conferencia de prensa.

Mientras tanto, los países que han tenido un buen control en la enfermedad "pueden luchar para mantener ese control", agregó.

Sobre las últimas cifras registradas en México y Brasil, y otros países en el centro y sur de América "hemos visto que un aumento preocupante".

"De hecho, México, como otros países en Norte América nunca realmente salieron de su primera ola", afirmó y puntualizó que se las arregló (nuestro pís) para obtener algún grado de control y la enfermedad ha vuelto a surgir en muchos lugares. "Hemos visto ese mismo fenómeno pasa en otros países como Brasil y Estados Unidos".

Ryan explicó que más de tres cuartas partes de los casos que estamos viendo a nivel mundial ahora están ocurriendo en las Américas. "Es un periodo muy, muy alto e intenso (el que se vive en esta región)".

Destacó que realmente, la región tiene que ser capaz de implementar todas las medidas que son necesarias, teniendo la coordinación y la gobernanza, con un enfoque de hacerlo todo en términos de salud pública sobre las medidas sociales, asesoramiento a las personas sobre el uso de los cubrebocas y la higiene de las personas.

La Secretaría de Salud informó el jueves que ya son 116 mil 487 las personas fallecidas por el nuevo coronavirus SARS-COV-2 en México. Además, los casos confirmados ascendieron a un millón 289 mil 298, detalló Ricardo Cortés, director general de Promoción de la Salud.

Mientras tanto, los casos sospechosos con posibilidad de resultado de la enfermedad COVID-19 aumentaron a 54 mil 356.

Este viernes, la Ciudad de México y el Estado de México activaron, nuevamente, el semáforo rojo, con lo que quedan suspendidas todas las actividades no esenciales durante tres semanas.