El mundo de las criptomonedas cada día sigue creciendo más, y parte de su gran auge y crecimiento se ha debido a los beneficios que otorgan estos criptoactivos, desde su accesibilidad hasta su autonomía.

El último acontecimiento es que se prevé la inclusión de un "Exchange Trade Funds", o ETF, que no son más que fondos de inversión que se negocian en forma de acciones. En este caso, el ETF ha sido propuesto por ProShares and Invesco Ltd, respaldado en contratos futuros de bitcoin.

De concretizarse la inclusión de este ETF, será un gran triunfo para los entusiastas de las monedas cripto, tras casi una década de rechazos de la U.S. Security Exchange Comission (SEC), bajo el argumento de dudas sobre la manipulación de estas, insuficiente liquidez y alta volatilidad, así como también riesgos ante algún tipo de hackeo.

Los extremos de la volatilidad son una gran preocupación desde el punto de vista del riesgo

¿Qué significa todo esto para el bitcoin? Pues sencillamente que la creación de un ETF respaldado por fondos de bitcoin abren las puertas a la inversión de nuevos capitales en la moneda, desde instituciones, hasta fondos de pensiones de sindicatos, legitimando su función como cualquier otro activo en los mercados financieros.

Ahora bien, no podemos confundir el rol de un activo con el de una moneda, como muchos proponen, pues a pesar de que ciertas criptomonedas han sido reguladas en algunos países, otros han decidido lo contrario.

Hay otros países como El Salvador, que han adoptado el bitcoin como moneda nacional, dando origen a que el Fondo Monetario Internacional haya sido más explícito en contra de esa medida. De acuerdo el Global Financial Stability Report publicado este año por el FMI, el bitcoin es una moneda muy volátil, lo que implica fluctuaciones agudas en el mercado de capitalización. Es más volátil que la bolsa de valores, el mercado cambiario o los precios de los commodities.

Los extremos de la volatilidad son una gran preocupación desde el punto de vista del riesgo, lo que en un hipotético caso países que adopten la moneda condicionarían el flujo de capitales a los mismos. Esa preocupación del Fondo tiene un sólido fundamento en el funcionamiento del mercado cambiario, pues comprarle a cualquier suplidor extranjero significa que el  pago deberá hacerse en su moneda.

O bien, que si se compra en China habrá que pagar en renminbi, pero si es en los Estados Unidos, será en dólar, así como si la transacción se realiza con Europa deberá pagarse en euro. Por eso, adoptar otra moneda, como el caso de bitcoin, sería asumir un riesgo donde un día el poder de compra podría ser extraordinario, como en otros podría ser todo lo contrario. Esto implicaría importar el riesgo y la volatilidad cambiaria.

Lo que realmente sí se propone es la digitalización de las monedas actuales, respaldadas por sus respectivos bancos centrales. Incluso ya existen casos concretos como en Bahamas que ha sido un gran atractivo como forma de pago vía electrónica para en caso de que se presente una catástrofe para donde se limita la comunicación

Por el momento hay que reconocer que las criptomonedas son una realidad que intentan reemplazar sistema fiduciario que si bien pueden cumplir se ha comportado como un activo de inversión, sin embargo, su comportamiento como moneda alternativa no es más que una aspiración.