Mientras el país estaba empeñado en el proceso electoral, durante todo el mes de mayo, los crímenes contra mujeres continuaron como si el país hubiese borrado en forma absoluta las políticas puestas en marcha para reducir la violencia de género.
Los feminicidas actuaron a sus anchas en el mes de las elecciones y terminaron con las vidas de 16 mujeres, en edad promedio de 36 años, según un informe de la Colectiva Mujer y Salud.
Doce de las muertes se produjeron en las propias viviendas de las víctimas, dos en ríos, una en discoteca y una en la calle. Ese dato es muy claro sobre el escenario principal donde se producen los feminicidios y la violencia de género: en el propio hogar de las familias, que debe ser un espacio protegido para quien lo habita.
Nueve de las muertes se perdieron Santo Domingo (7) y Santiago (2). Otras dos en San Cristóbal y las restantes cinco en las demás provincias del país.
Cuatro de los victimarios eran parejas de las mujeres asesinadas, 2 eran ex parejas, 3 eran desconocidos, 2 eran vecinos, 1 era padre y los restantes cuatro asesinos tenían relaciones diferentes con las víctimas.
Once de las víctimas murieron por armas de fuego (8) y armas blancas (3). Como consecuencia de estas muertes 8 menores de edad (2-12 años) quedaron en la orfandad. La edad promedio del feminicida es 50 años.
Entre enero y mayo de este año han sido asesinadas 70 mujeres en la República Dominicana. La Colectiva Mujer y Salud está llevando con rigurosidad las estadísticas fatales de la violencia de género. En apenas cinco meses 70 asesinatos por violencia de género es una cifra alarmante, para cualquier sociedad con más de 40 millones de habitantes. Y la República Dominicana apenas tiene 10 millones. Estas cifras son exorbitantes y deben seguir animando a las autoridades a perseguir, con todas sus fuerzas, la violencia de género, donde quiera que se produzca, especialmente aquella que se ubica dentro del hogar, que es donde más crímenes están siendo registrados.