El principal propietario de la cadena hotelera Hard Rock Internacional, el mexicano Roberto Chapur, dio el primer picazo de la construcción de un grandioso hotel de su cadena en la capital dominicana, y al pronunciar las palabras de apertura lo hizo como si celebrada el triunfo del equipo mexicano en la Serie del Caribe, que acaba de concluir aquí, con un invicto para los peloteros aztecas.

Chapur ha dicho unas palabras que gustaron mucho al presidente de la República, Danilo Medina, quien encabezó el acto por la parte oficial, y que no dejan dudas sobre los éxitos que sigue teniendo el país en inversiones extranjeras. Ya habíamos analizado las inversiones francesas, con nuevos hitos en la adquisición de la concesión de administración de los aeropuertos dominicanos, y la adquisición por parte de la petrolera Total del 70 por ciento de los activos de la empresa que distribuía los combustibles Shell en el país, y ahora con la nueva inversión hotelera del grupo mexicano de Hard Rock Internacional, es como para celebrar la confianza que genera la República Dominicana en estos inversionistas.

Roberto Chapur lo dijo con palabras llanas. “Hemos invertido en otros países y nada es parecido a República Dominicana”. “De verdad que nos ha dado seguidilla invertir en este país”, y por supuesto de inmediato prometió que no será ésta la última inversión que hagan.

El presidente Medina está de pláceme con estos discursos que generan confianza en la inversión extranjera. Y no es para menos.

Puerto Rico, una isla encantadora y con recursos turísticos exquisitos, está atravesando por una crisis financiera histórica. Prácticamente es la quiebra del gobierno, y pese a su condición de Estado Libre Asociado, comienza a tener migraciones que niegan su consabido estado de bienestar.

Haití, a nuestro lado, vive una crisis política sin solución, que lleva ya muchos años. No ha tenido estabilidad. Hay corrupción, miseria, falta de respeto a la inversión, ni siquiera sus propios empresarios confían en la posibilidad de una recuperación. Y en este momento ni siquiera tienen un gobierno que organice nuevas elecciones.

Cuba, pese a que ha comenzado a abrir su economía y a abrir negociaciones con los Estados Unidos para poner fin al embargo económico, sigue siendo una incertidumbre para los negocios. El control de la economía por un partido único, más la escasa capacidad de compra de los cubanos, más las deudas que han acumulado las autoridades… No son elementos para confiar.

Y qué decir de Venezuela, en donde la confrontación política sigue al rojo vivo, la escasez de productos es cada día mayor, el endeudamiento externo, la migración de los capitales más importantes de ese país hacia Estados Unidos o República Dominicana son apenas reflejos de una crisis de mayor dimensión, vinculada con la gobernabilidad y estabilidad del sistema democrático.

Por eso, y porque las tasas de interés en la economía internacional son muy bajas, la economía dominicana genera interés y vocación de inversión, como lo ha dicho con buen apetito el señor Roberto Chapur. El capital quiere ganancias, y si aquí las encuentra, y con seguridad, pues bienvenido sea.