Editorial

Por un discurso que ayude a la integración y no al odio


El país está obligado a hacer un alto. La reflexión es un punto de inflexión que permitirá ayudarnos en las tareas por venir. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos rindió un informe cuestionando los procedimientos utilizados por las autoridades de Migración y la sentencia del Tribunal Constitucional que despoja de la nacionalidad a miles de personas.

Corresponde una reflexión. Si usted no acepta la recomendación, reflexione. Si usted la acoge, también le pedimos una reflexión. Se trata de un tema elemental de derechos humanos. Nadie puede ser despojado de su nacionalidad. Y eso es lo que ha hecho masivamente el Tribunal Constitucional de la República Dominicana.

La CIDH ha sido solidaria con el país. Ha dado unas recomendaciones y claras y muy dirigidas a reposicionar al país en el sendero de los países civilizados, que respetan los derechos humanos.

Si queremos continuar con el despojo, con el genocidio civil, pues que el gobierno continúe y se atenga a las consecuencias, pues ya es muy grande el daño que se ha hecho al país en su imagen en su proyecto de ser parte de una economía globalizada.

Exhortamos a una reflexión, aunque hay voces que siguen llamando a la violencia, al odio, a la segregación, a la exclusión. Ese es el discurso de la degradación, no el discurso de la fraternidad y el entedimiento.

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