La suspensión de la reunión del Consejo Económico y Social, que debía realizarse este jueves, crea una incertidumbre sobre lo que el gobierno quiere hacer con la reforma fiscal.

El tiempo es importante en estos temas, y ya se ha dicho que legalmente para consensuar una reforma fiscal será necesario un período superior a los tres meses.

Hay que preparar el presupuesto y ley de gastos públicos para el 2013, y no será posible hacerlo sin una idea de las posibles recaudaciones del gobierno. Noviembre es una fecha límite para tener el presupuesto.

Como el gobierno no ha querido brindar informaciones sobre la realidad económico en que recibió esta administración las finanzas públicas, nadie sabe qué piensan el presidente Danilo Medina y su equipo sobre la cuestión fiscal.

Los empresarios han dicho que no quieren sentarse a la mesa a hablar de reforma fiscal si no tienen propuestas e informaciones claras.

El gobierno está dando la impresión de que tiene miedo a decir la verdad. Y eso atenta contra la propia estabilidad fiscal y contra la transparencia que el presidente Medina ha proclamado a los cuatro vientos.

El caso luce casi una película de terror. Un gobierno con miedo. Un gobierno que no quiere o que no sabe lo que debe hacer para aumentar los ingresos públicos. Y un país en franco deterioro. Es el peor cuadro que hemos visto en ejecutorias oficiales en mucho tiempo.

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