Ley de Hidrocarburos 112-00 fue una necesidad del gobierno dominicano. Los precios de los hidrocarburos subían en el mercado internacional y esos aumentos no se reflejaban en los precios internos de los combustibles, sino hasta un mes después.

Cuando el Partido Revolucionario Dominicano ganó las elecciones presidenciales del año 2000 el presidente saliente, Leonel Fernández, decidió mantener sin alterar los precios de los combustibles pese a los altísimos precios del barril de petróleo en los mercados internacionales. Era el Estado que asumía el costo de los aumentos.

Nadie debe olvidar el componente impositivo que tienen los precios de los combustibles, desde que Joaquín Balaguer, siendo presidente, decidió que la deuda externa debía pagarse con un impuesto a los precios de los combustibles.

Fue obligatorio, para el gobierno del PRD en el año 2000 aprobar una ley de hidrocarburos que reflejara en forma inmediata los precios internacionales de los combustibles, por lo menos cada semana. Y así el Ministerio de Industria y Comercio hizo un amplísimo programa de divulgación, con los más renombrados comediantes dominicanos, que popularizaron la frase de que los combustibles “cuando suben suben, y cuando bajan bajan”.

La ley de hidrocarburos ha estado vigente, no se ha modificado, y pese a los acuerdos beneficiosos firmados por el Estado Dominicano con Venezuela, para ser favorecido con un crédito blando a través de Petrocaribe, el endeudamiento con Venezuela crece en forma acelerada y los precios internos de los combustibles se manejan en forma medalaganaria.

Todos los ministros de Industria y Comercio han aceptado la realidad de administrar a conveniencia los precios de los combustibles. ¿Cuál conveniencia? La del gobierno, la del presidente o la del candidato presidencial del gobierno. Está claro que eso es lo que ha ocurrido.

Las semanas previas a las elecciones presidenciales los precios de los combustibles se mantuvieron inalterables pese a los bruscos cambios que se produjeron en los precios del barril de petróleo en los mercados internacionales. Posteriormente, el petróleo ha ido a la baja en el Ministerio de Industria y Comercio, aparentemente para compensar, ha dejado a precios muchos más altos los combustibles que los precios a que se paga ahora el barril de petróleo.

Es una violación frecuente, flagrante y abusiva de la Ley de Hidrocarburos 112-00. Es una falta de respeto a la ley y a la institucionalidad, auspiciada precisamente por el gobierno, no solamente llamado a cumplirla sino también a ser el garante de su cumplimiento.

La semana que acaba de transcurrir los precios del petróleo en los mercados internacionales cerró el viernes a 83.23 dólares, uno de los precios más bajos en los últimos meses, y las autoridades dejaron los precios internos de los combustibles como si los estuvieran comprando por encima de los 100 dólares el barril. Y por supuesto, no se toma en cuenta la "generosidad" de Venezuela, que nos vende a crédito y hasta más barato el petróleo, y el gobierno no ha rebajado el precio de la gasolina.

Hasta cuándo las leyes serán solo un pedazo de papel, que cualquiera pueda violarla sin ninguna consecuencia, es una pregunta que cualquiera puede lanzar ante el tremendo espectáculo de la violación a una ley que tiene que ver directamente con los bolsillos de todos los ciudadanos y ciudadanas del país.