El doctor Leonel Fernández es un hombre globalizado, pero aún no ha percibido la real naturaleza de las protestas que se dan en su contra en la República Dominicana.

No se trata de que un partido político esté atizando a los jóvenes para que se lancen a las calles. Evidentemente, quienes salen a protestar no responden a una parcela partidaria. Y quienes fueron al parque Independencia, el 11 de noviembre, era un grupo variopinto que reunía a personas de todas las clases sociales, especialmente de clase media y media alta.

La otra característica de las protestas, como la Primavera Árabe, Los Indignados o los Occupy Wall Street, es el uso intensivo de las redes sociales y la ignorancia de los medios tradicionales de comunicación.

Mientras Leonel Fernández y el gobierno se ocupan de defenderse en los medios tradicionales, los indignados dominicanos usan redes sociales y le han ganado una gran batalla, hasta el punto de que en la práctica han ridiculizado las intenciones resistir las protestas, como ha ocurrido frente a Funglode o frente al Teatro Nacional.

Es otro el problema. Más que político, se trata de un movimiento creciente, espontáneo, que resiste la impunidad, que reclama justicia ante la violación de la ley y que se niega a aceptar una reforma fiscal para tapar un hoyo fiscal que fue intencionalmente provocado por razones políticas y electorales.

A propósito del tema, un comentario con más detalles de lo que entendemos está ocurriendo: