“La ganadería dominicana sufre la indolencia de los funcionarios del Gobierno que prefieren favorecer las importaciones en detrimento de la producción nacional de leche y carne, en una política que está marcada por la corrupción”.

La denuncia no es un dirigente político de la oposición, sino del productor Luis Carlos Fernández Yangüela, y fue presentada en el Primer Congreso Nacional de Productores de Leche.

Y lo mismo ocurre con los productores de arroz, de habichuelas, de café y de muchos otros rubros de la agricultura dominicana. Los mercados nacionales para los productos del campo se han ido achicando, y las importaciones han ido sustituyendo la producción en las hortalizas, ajo, habichuelas y muchos otros renglones agrícolas en los que éramos competitivos, como el banano.

¿Qué está pasando a los productores del campo? ¿Por qué es tan extendida su queja? ¿Tienen los productores agropecuarios interés de ser tomados en cuenta en la contienda electoral más allá de lo que habitualmente pueden ser escuchados por el Ministerio de Agricultura?

Hay problemas por las importaciones. Los permisos discriminatorios de importación, algunos fuera de los acuerdos de libre comercio, supuestamente afectan a muchos productores agropecuarios. Las deudas del sector es cada día más significativa y sin posibilidades de ser saldada, lo que representa la salida de algunos productores del mercado, como es el caso del arroz.

El Ministerio de Agricultura tiene una imagen de que siembra y auxilia al campo en la promoción en los medios y no en el campo, con los productores. La queja no es sólo de los políticos que utilizan el tema del campo como bandera para la campaña electoral. La queja es de los productores que desean una actitud distinta de las autoridades.

Sin embargo, con esta administración gubernamental pasa algo extraño: los funcionarios no tienen los oídos atentos a las quejas de los sectores a los que deben servir. Cualquier crítica es considerada malintencionada o procedente de los opositores, y por tanto inválidas o sin fundamento. Es decir, ser de la oposición, coincidir con la oposición o predicar las mismas ideas que tienen los opositores inutilizan las ideas de los demás.

Por eso, quejas como las que se han expresa en el Primer Congreso Nacional de Productores de Leche son lanzadas al zafacón. Coinciden con la oposición. O las que acaba de decir la Asociación de Empresas Industriales de Herrera, en el sentido de que ya está bueno de diagnósticos, que llegan siempre a las mismas conclusiones. Hace falta acciones del gobierno y de los políticos para hacer más eficiente y competitiva la industria local.

“El declive de la industria, en término de su participación en el Producto Interno Bruto (PIB), en el crédito bancario y la desconfianza que le afecta, son el resultado de políticas estatales atrofiadas”, dijo Wadi Cano Acra, presidente de los industriales de Herrera.

“Impulsamos la reforma del sector eléctrico, pero se castró; la Ley de Innovación y Competitividad Industrial, un instrumento valiosísimo, se frustró, mientras el bloque de leyes sobre transparencia en la gestión pública tiene una pobre aplicación”.

Es decir, la decepción en los productores agropecuarios y en los industriales es más que evidente. Eso tiene una correlación inmediata sobre el proceso electoral, y con miras a ese torneo los candidatos deben actuar con mucha sinceridad y honestidad. No es posible jugar a las escondidas con sectores productivos, generadores de empleos y de divisas. Es gente que necesita un ambiente diferente para echar adelante sus empresas.

El país necesita políticos y funcionarios con capacidad para escuchar, con atención y sin criterios prejuiciados, Les harían un gran favor al gobierno y al país.