Garry Conille, el ex primer ministro haitiano que ordenó la investigación de los contratos de grado a grado entregados a empresas dominicanas, ha dicho que en su país no se está utilizando el expediente de corrupción políticamente, como sí se está utilizando en la República Dominicana por el proceso electoral.
El dimitente primer ministro tiene mucha información que no ha querido soltar. Pareciera estar esperando un momento conveniente para entregar o dar a conocer las pruebas que lo llevaron a él a insistir en la investigación. Todo el mundo sabe que Conille es un tecnócrata, que no dejaría pasar por alto niveles de connivencia entre su antecesor, Jean Max Bellerive, y los empresarios y políticos dominicanos que estuvieron negociando para sacar ventajas de la destructiva situación de Haití.
La comisión de investigación de los contratos, creada por Conille, le rindió un informe especial, con detalles de lo que encontró. Otros detalles quedaron, posiblemente, fuera de un documento oficial. Y eso fue lo que pudo incomodar o asustar al presidente Michel Martelly, quien pidió la dimisión del primer ministro Conille.
Es extraño que Conille haya dicho la pasada semana que espera muy pronto se esclarezcan las denuncias formuladas por la periodista dominicana Nuria Piera. Eso sería genial y conveniente. Nuria dijo que por lo menos dos políticos haitianos, candidatos presidenciales, recibieron dinero en efectivo de funcionarios y empresarios dominicanos.
El que resultó electo, Michel Martelly, siendo presidente de Haití siguió recibiendo dinero. Y eso es gravísimo. Y utilizaba los aviones de los dominicanos, y se movía en Haití con los políticos y empresarios dominicanos con una gran confianza. Algo extraño. Los dominicanos ofrecían vuelos a Haití, y entrevistas con por los políticos haitianos, incluyendo al presidente Martelly.
Las denuncias que se han presentado, y que no han tenido respuestas aclaratorias convincentes a casi un mes de conocerse, han afectado sensiblemente la solidaridad internacional con el pueblo haitiano. Nadie quiere donar su dinero para que los políticos lo repartan como mejor les convenga. La gente con posibilidad quiere poner el dinero de la solidaridad donde quede seguro y sea utilizado para los fines que se dona.
Los escándalos en que se han visto envueltos políticos haitianos y dominicanos han afectado al pueblo haitiano y al pueblo dominicano. La solidaridad del pueblo dominicano ha sido puesta en duda. La idoneidad ética de los funcionarios haitianos ha quedado manchada. Es una triste historia de fracasos morales en ambos lados de la isla.
Valdría la pena que los deseos de Garry Conille se cumplan, y que esto ocurra cuanto más rápido mejor.