El periodismo está de luto por las muertes, lamentables, de Don Francisco Comarazamy y José Miguel Montero.
Uno, Comarazamy, grande del periodismo y maestro de generaciones. Discreto y dueño de un estilo más vinculado a la cultura que a la política, fue un ejemplo de humildad, sobriedad y prudencia.
Montero, joven reportero con una vida por delante, falleció como consecuencia de un post operatorio mal llevado, que le produjo una inflamación y una obstrucción respiratoria. Hombre humilde y honesto, ejerció un periodismo de calidad en el vespertino El Nacional.
Ambos periodistas merecen el reconocimiento del país y su recordación. Un comentario sobre estos fallecimientos que ponen de luto al periodismo nacional.
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