Lo primero que tiene que hacer el gobierno es reducir sus gastos. Lo escribió Mario Bergés y lo han escrito infinidad de veces economistas, políticos, maestros, asesores internacionales y hasta congresistas.

El gobierno presentó la pasada semana una reforma tributaria de choque frontal contra la economía popular y a favor del despilfarro del Estado.

Lo ha escrito Mario Bergés: El nuestro es un Estado gigante, hipertrofiado, el 6.5% de los dominicanos son empleados del gobierno; eso debe andar por mucho más del 10% de la población económicamente activa. Tenemos funcionarios con sueldos muy por encima de sus iguales en países ricos como EEUU, Francia, España, o Alemania. Nuestros funcionarios, si tienen la oportunidad y el descaro, se auto suben el sueldo o se auto pensionan y no pasa nada.

Con toda la razón del mundo, Mario es de los que se resisten a aceptar la propuesta del gobierno. Y como él son millones los que no quieren financiar el despilfarro oficial de Leonel y Danilo, que busca tapar un hoyo creado de más de 5 mil millones de dólares en el último período de gobierno, pese a haber endeudado el país con un promedio de 2,500 millones de dólares por año.

Mario Bergés ha querido dejarlo claro: Ese déficit llegó a esos niveles no porque las recaudaciones bajaran, sino porque el gasto aumentó de manera irresponsable, sobre todo en el período de la campaña electoral. Si a ese escenario se suma el hecho de que existen personas a quienes el rumor público sindica como corruptos, que se han enriquecido sin el más mínimo pudor con fondos públicos y actualmente se exhiben impunes y arrogantes; entonces toda evidencia nos lleva a decir que es inmoral pagar impuestos en un ambiente impune como el que vivimos.

Y no le falta razón. Nosotros, como él estamos cabreados con esa propuesta. Ahora el Ministro Administrativo, dice que un error se deslizó en la propuesta del gobierno y se incluyeron los productos comestibles de primera necesidad. Ojalá sea cierto, porque eso le retornaría la credibilidad para seguir diciendo que Danilo quiere proteger la economía popular. Pero no es así. Esa propuesta se barajó y pasó por muchas manos. No fue improvisado. Si alguien quiere darle crédito, pues que lo haga. Nosotros mantenemos la duda.

Y es que Danilo no ha presentado una reducción del gasto público, ni ha sugerido reducir los salarios bochornosos de los funcionarios del gobierno, como bien ha dicho Mario Bergés:

Aquí tenemos funcionarios con ingresos mayores de veinticinco mil dólares mensuales (US$ 25,000.00 por mes). De hecho, tenemos el caso del actual Contralor de la República, que es el funcionario encargado de examinar las cuentas y la legalidad de los gastos oficiales, que cuando era Superintendente de Bancos se auto aprobó una pensión de dieciséis mil dólares (US$16,000.00) mensuales  y pasó a ser Contralor, es decir siguió trabajando y además disfrutando  la pensión astronómica. Ante el reclamo social, parece que tuvo un asomo de vergüenza y rechazó la pensión, pero siguió cobrando como Contralor. Debe renunciar, y si no renuncia debe ser destituido. Mal andamos con un Contralor que no supo contralorarse él mismo.

Tiene razón Mario Bergés, uno de los líderes del Centro Juan XXIII y de los cabezas de la Coalición por una Educación Digna.