Se atribuye a Sören Kierkegaard una de las expresiones más mordaces para el periodismo y los periodistas: “La peor condición en la que se puede caer ante Dios queda definida con la palabra periodista”.

El periodismo tiene la virtud de generar pasiones, sobre todo si se trata de un ejercicio periodístico que va más allá de lo superficial.

El periodismo que se acomoda con la reproducción de declaraciones, el que no investiga ni denuncia, no genera ni aprobación ni rechazo.

Esta reflexión viene a propósito de las malquerencias y odios que en estos momentos generan los medios que hacen un periodismo crítico, agudo, que no actúan como simples cajas de resonancia de sectores.

No nos quita el sueño que algunos sectores nos odien y nos calumnien

En el caso de Acento.com.do, desde que comenzamos nuestra labor, el 16 de febrero de 2011, estábamos conscientes de la tarea que nos esperaba, de los retos y barreras a superar.

No nos quita el sueño que algunos sectores nos odien y nos calumnien. Por el contrario, tendríamos que revisarnos y preocuparnos si contáramos con las loas y los aplausos de quienes históricamente se han colocado al lado de las peores causas.

El peor periodismo es el que sirve de reproductor y sostén útil a los poderes formales y a los fácticos.

El otro, el periodismo crítico, el que duda de todo y pregunta por todo, no es simpático ni recibe aplausos de los poderes. Pero suele contar con el asentimiento de la ciudadanía. Saber que una parte importante de nuestra sociedad se identifica con su trabajo, llena de satisfacción y orgullo al equipo de Acento.com.do. Lo demás sobra.