El día mundial del medio ambiente es una celebración que tiene que ver directamente con las personas y con las naciones. Especialmente con las naciones que están en necesidad de ahorrar y preservar los pequeños recursos ambientales de que han sido dotadas por la naturaleza.
Las personas tienen la necesidad de convivir en paz con su entorno, y en particular con una actitud de preservación y no de depredación. Con la conducta que asumimos cada día, en la cotidianidad, alimentamos el futuro en que se desarrollarán nuestros hijos y nuestros nietos.
El medio ambiente es, para algunas personas, una especie de esnobismo, que está de moda porque estar en defensa del medio ambiente nos hace agradables o más tolerables frente a los demás. Si esa es la actitud, bienvenida, pero hay que comprometerse con el cuidado y protección por elementos adicionales.
Se ha dicho y se reitera que la salud de las personas, y los tratamientos posibles a enfermedades catastróficas, se encuentra en la naturaleza. Claro que se requieren las investigaciones y los científicos que las hagan, pero la materia prima para encontrar las puertas de la salud sigue estando en la naturaleza.
El agua es un liquido que posibilidad nuestra subsistencia y la higiene que cada día se hace más escaso. El 98 por ciento de las aguas que existen en la tierra pertenecen a los océanos y es agua salada. Apenas el 2% de las aguas es, por su propia naturaleza, apta para el consumo humano. Pero esa agua no es suficiente para saciar la sed de más de 7 mil millones de personas.
Hay países que carecen de agua potable, que deben importarla o hay comunidades en donde el agua definitivamente ha desaparecido. Hay incluso guerras cruentas por el agua. Ese recurso que los dominicanos manejamos con descuido, que echamos por doquier, en esta media isla va poco a poco haciéndose más escaso. Los ríos están cada día más contaminados y las cuentas de los ríos no están siendo protegidas en forma adecuada.
Los árboles son vitales para la conservación del agua. El aire limpio es vital para que podamos respirar, y parte de la limpieza del aire nos la brindan los árboles. Todo está conectado. Los gobiernos locales deben entenderlo mejor que nadie, el gobierno central también está obligado a plantarse políticas positivas y firmes de conservación del medio ambiente. No como una moda, sino como un compromiso fundamental para nuestras futuras generaciones.
Lamentablemente mucha gente no lo entiende. Incluyendo a los que en los campos desmontan montañas de bosques para sembrar habichuelas o yautías. La conservación de la riqueza boscosa e hídrica de la República Dominicana es vital para la propia subsistencia del país. Esto hay que recordarlo todos los días, y no solamente con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.