El presidente Luis Abinader ordenó este lunes que el Ministerio de Interior y Policía convoque al Consejo Superior de la Policía para disponer la eliminación de la Dirección Central Anti Narcóticos (DICAN) de la Policía Nacional.

En la Orden Ejecutiva 001802, el gobernante recordó que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), es el órgano Ejecutivo creado por la Ley sobre Drogas y Sustancias Controladas, número 50-88, del 2 de febrero de 1988, con la responsabilidad de prevenir y reprimir el consumo, distribución y tráfico ilícito de drogas y sustancias controladas.

La DICAN fue creada en el año 2008, mediante la Orden Especial 024-2008, del 31 de mayo del citado año, cuando en el gobierno y en la Policía Nacional pesaban mucho las influencias de quienes se han empeñado en abordar el problema de las drogas ilícitas solo con la represión y la violencia, que han fracasado en todos los países.

Aunque se estableció una supuesta división de tareas entre la DNCD y la DICAN, en la práctica esos roles se confundían. Y lo que era peor, la DICAN trataba de competir con la DNCD en la primacía mediática reportando sus intervenciones en cada punto de venta de drogas al menudeo, cada apresamiento de un consumidor, además de las odiosas y arbitrarias "redadas" (solo para los barrios pobres).

La historia es muy conocida. La corrupción hizo lo suyo. Convergían agentes y oficiales de la DICAN, los propietarios de redes de puntos de venta de drogas al menudeo (microtráfico), cobros de "peajes" o espurios permisos para permitir o no permitir operar puestos de distribución. A todo esto se agregaban los apresamientos y hasta los asesinatos por encargo casi siempre con la participación de policías o con su indiferencia cómplice.

Fueron muchas las recomendaciones a las autoridades de diferentes gobiernos para que pusieran fin a ese organismo que no tenía razón de existir.

Por eso resulta plausible la decisión del presidente Luis Abinader, de eliminar a la DICAN.

De ahora en adelante, que el Consejo Nacional de Drogas y la Dirección Nacional de Control de Drogas se empeñen en sus respectivas responsabilidades, educación y control.

Es de importancia cardinal que la DNCD vele porque sus miembros cumplan con su deber sin atropellar a las personas y cuidándose de no incurrir en las mismas prácticas  y vicios de corrupción conocidos.

Y ojalá que el mundo avance hacia un acuerdo más realista y sensato para abordar las drogas como un asunto de salud, y no de las fallidas políticas de prohibición y represión.

Eliminar DICAN