Los técnicos y burócratas del Fondo Monetario Internacional ya están en el país. Indagan por las cuentas nacionales y los indicadores que tienen oficialmente las autoridades. El gobierno quiere un acuerdo con ese organismo.
No hay que indagar demasiado. Hasta febrero pasado había un acuerdo con el FMI, y el organismo tenía al día las cifras del estado financiero del gobierno. El gran desmadre se produjo entre febrero y mayo, para ganar las elecciones. Para eso fue que se quebró el acuerdo stand by con el FMI, y el FMI lo sabe.
Como si fueran tontos y no supieran lo que hay en la economía, con el déficit fiscal, en endeudamiento público, interno y externo, los factoring y muchas otras travesuras que se cometieron en contra del interés nacional.
La cuestión es que como el FMI tiene su gente aquí, lo que se decida en ese acuerdo o pre acuerdo es lo que primará por sobre cualquier otro pacto que tenga pendiente el gobierno.
Danilo Medina habló de un pacto fiscal, otro eléctrico y de uno por la educación. Esos tres pactos estarán sujetos a lo que decidan el gobierno y el FMI. Y como con los demás no hay negociaciones todavía, ni pensemos en la posibilidad de que se concreten por consenso esos pactos.
Ese es el gran problema del gobierno en este momento. Que el gobierno ha priorizado los acuerdos con el FMI por sobre los tres pactos que prometió Danilo en su discurso del 16 de agosto. Y pensar que en ese discurso Danilo ni siquiera mencionó al Fondo Monetario Internacional.
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