Santo Domingo, República Dominicana.- El 6 de septiembre del año 2000, mientras Casimiro y  el fenecido Sixto Minier, de la legendaria cofradía de los Congos de Villa Mella, afinaban unos cuantos tambores en su pequeña casa en la comunidad de Mata los Indios, apróximadamente 150 jefes de estado se dirigían a la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas en Nueva York.

Los representantes de 189 estados, firmaban allí lo que sería la Declaración del Milenio, un compromiso para mejorar las condiciones de penuria y las carencias de todo los países del planeta.  Casimiro, hoy de 80 años (él dice tener más), nunca se enteró de tal acuerdo. No tenía cómo. No poseía teléfono, ni celular, ni televisor, ni computador, ni acceso a internet, los periódicos de circulación nacional no llegaban a su casa y de vez en cuando, hojeaba unos cuando salía a buscar agua en las calles de su barrio. De hecho, según afirma, solo tenía sus tambores y a sus amigos los paleros. Estos últimos son los que le ayudaban a subsistir, por que las clases que daba con sus palos mayores y alcahuetes siempre fueron gratuitas.

La declaración de los jefes de estado consisten en siete objetivos (los cacareados Objetivos del Milenio, ODM) (hay un octavo que se le agregó después); la erradicación de la pobreza, alcanzar la educación primaria universal, conseguir la igualdad entre los géneros, disminuir la mortalidad infantil, el VIH/SIDA y el sustento del medio ambiente. La fecha límite: año 2015.

Casimiro casi no puede trabajar. Explica que tiene una hernia que le imposibilita moverse, por lo que se le hace cada vez más difícil amoldar los palos y atabales que vende ocasionalmente

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella y la familia Minier fueron nombradas por la UNESCO, como Patrimonio oral e intangible de la Humanidad, título que les ha conferido prestigio, pero no así suficiencia económica, por lo que dependen de lo que algunos visitantes les ofrecen y de algunos “picoteos” del Ministerio de Cultura. En fin, nada que les ayude a vencer la pobreza.

Como los Minier, existen en el mundo unas 1,200 millones de personas que subsisten con un dólar al día y otros 925 millones que sufren hambre. Estos números son más que meras estadísticas, representan graves males sociales que podrían retrasar el cumplimiento de los objetivos en el mundo en la casi totalidad de los países pobres.

El primer objetivo de la declaración, la erradicación de la pobreza, tiene tres metas fundamentales: reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a 1 dólar por día, lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes, y reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre.

En el año 2000, la República Dominicana llevaba un ritmo de crecimiento económico estable, pero para el 2003 a raíz del colapso en el sistema financiero y la crisis bancaria, 1.5 millones de dominicanos cayeron en pobreza y 670 mil en pobreza extrema. En este sentido, el gobierno ha intentado atenuar estas cifras, con algunos programas de bienestar social como el Programa de Transferencias “Solidaridad”, pero esto no ha sido suficiente.

Actualmente un 42 por ciento de la población dominicana vive en la pobreza, mientras el 10.2 por ciento vive en la pobreza extrema, según datos ofrecidos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su Informe Nacional de Desarrollo.(2010)

El PNUD también aporta en sus informes el Índice de Desarrollo Humano, (IDH) una medición de la calidad de vida y progreso en un país. República Dominicana ocupa el puesto 88, que si bien no es el peor, no está dentro de los mejores.

Este concepto de desarrollo humano en la economía fue trabajado por Amartya Sen, ganador del premio Nobel. Posteriormente fue adoptado por las Naciones Unidas, por lo que cambia la perspectiva de la pobreza, que ya no sólo es económica.

Los objetivos del milenio como motor para que los individuos alcancen la plenitud de su existencia han sido anhelos de muchos dominicanos y aunque incluso existe una Comisión Presidencial sobre los Objetivos del Milenio y Desarrollo Sostenible (COPDES), que coordina y le da seguimiento a los ODM en el país,  no se sabe a ciencia cierta si “Quisqueya” podrá cumplirlos.

El Ministerio de Economía, en el 2010, en su informe de seguimiento, planificación y desarrollo de los ODM presentaba la posibilidad de alcanzar algunas metas, como la reducción de la pobreza extrema a la mitad.

Sin embargo, en septiembre del 2011, el entonces presidente de la República, Leonel Fernández Reyna, expresó en la Asamblea General de las Naciones Unidas que esos objetivos no serían alcanzados por la República Dominicana.

Para el 2015, expertos del PNUD proyectan una tasa de pobreza extrema de 7.4 por ciento; la meta era reducir la pobreza a 5.4 por ciento.

En este sentido, el economista Arturo Martínez Moya, en alusión a lo expresado por Fernández Reyna, dice,“el país no cumplirá con la meta del milenio porque el crecimiento 2005-2011 fue excluyente, es decir, los pobres y la clase media no se beneficiaron, los ricos fueron los que se apoderaron de ese crecimiento.”

Sobre la crisis económica, asevera que el modelo económico actual ha sido un fracaso.

“Mientras no se cambie el modelo económico, para que se apoye en la producción de las pequeñas y medianas empresas y no en importaciones, no es posible reducir la pobreza. El crecimiento basado en importaciones, en los servicios y en el envío de remesas desde el exterior, no reducen la pobreza. La recesión complica el panorama.”

Martínez Moya, asegura que lo económico y lo social van de la mano, siendo la inversión en educación, salud, seguridad social y cultura, único medio de desarrollo y sostenibilidad de los pueblos.

El seis de septiembre del año 2000, mientras Casimiro afinaba tambores con su hermano en Villa Mella, se reunían 150 jefes de estado y hacían promesas… Promesas que no pudieron cumplir

Jason Grullón, secretario general del Club de Desarrollo Humano en Santo Domingo, entiende que la República Dominicana ha dado pasos firmes en torno a una economía sostenible.

Aún así, Grullón admite que queda mucho por hacer. “Creo que con la voluntad política adecuada podría resultar en una mejor calidad de vida para los dominicanos y dominicanas. Dentro de nuestro paradigma lo que realmente existe es una pobreza de oportunidades, dicha pobreza se resume en una falta de cohesión social y territorial.”

El reto para la República Dominicana es extraordinario y algunos factores externos, como la crisis mundial, condicionan alcanzar los objetivos.

El PNUD considera que lo más importante será “diseñar políticas públicas que vinculen el crecimiento económico con el bienestar de las personas, sin marginar a los grupos más vulnerables.”

Para reducir la pobreza hay que incentivar las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes)”, dice Martínez Moya.

“Reformando el sistema financiero para que tengan acceso al credito, reduciendo la presión de impuestos internos que no las deja trabajar, mejorando la calidad del trabajo con entrenamientos pagados por el gobierno.”