SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El economista Yván Rodríguez rechazó que la República Dominicana está preparada en estos momentos para enfrentar con éxito la crisis fiscal heredada del pasado gobierno, como afirmara el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu.

Rodríguez sostiene que las afirmaciones del gobernador del Banco Central se contradicen con el diagnóstico dado por la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que recientemente visitó República Dominicana, y que estableció que hasta mediados de año el déficit fiscal del sector público consolidado era del 3.3% del PIB, equivalente a RD$75 mil 182 millones.

A juicio de Yván Rodríguez, la política de colocación de deuda por parte del Banco Central, “único instrumento de real significación de política monetaria utilizado”, debió ser así ante un magro comportamiento fiscal en los últimos cuatro años, y sin embargo romperá todos los récords en el presente año 2012.

“En este marco, las decisiones políticas de mantener este equilibrio inestable son por ahora aceptadas por el mercado. Cuando este mercado decida cambiar las reglas de juego y no las autoridades, dicho equilibrio se va resquebrajar, generando como consecuencias una nueva crisis en la economía”, advierte.

Argumenta que el mercado siempre gana, tarde o temprano, y que las autoridades “lamentablemente” van detrás de tales decisiones. “Estamos en la cúspide de un volcán al borde de la erupción. No se trata ni de rumores ni de tremendismos”, precisa.

A continuación en análisis del especialista:

La solidez de los fundamentos de la economía dominicana según el gobernador del Banco Central

I. Aspectos Conceptuales

El paso jueves el Gobernador del Banco Central, en una rueda de prensa, expresó que la “República Dominicana está preparada en términos de sus fundamentos económicos para sortear la situación fiscal encontrada”, frase que se contradice con la realidad que encontró la misión del FMI que visitó al país para evaluar la economía del país en el primer semestre del 2012, en el cual señaló que el déficit fiscal del sector público consolidado era del 3.3% del PIB, (RD$75,182 millones).

Una realidad que ha empeorado dramáticamente a partir del mes de julio, profundizando en agosto y en lo que va del mes de septiembre, al nivel de en que en la actualidad dicho indicador es ya del 5% del PIB, (RD$125,000 millones). Precisamente por no contar con sólido “fundamento” económico, como el fiscal, el país tendrá que prepararse para una inminente Reforma Tributaria, cuyos efectos principales tendrán un fuerte impacto sobre los pobres y los sectores de clase media, ya que en esta sexta ocasión lo que se pretende gravar es la base imponible de los bienes y servicios de mayor consumo, ya que se persigue recaudar más de un 2.5% del PIB, (RD$60,208 millones).

Las decisiones políticas de mantener este equilibrio inestable son por ahora aceptadas por el mercado. Cuando este mercado decida cambiar las reglas de juego y no las autoridades, dicho equilibrio se va resquebrajar

Asimismo, el sector externo de la cuenta corriente de la balanza de pagos ya también ha sobrepasado su nivel crítico, pues actualmente su déficit es del 8% del PIB.  Este problema ha sido suficientemente debatido en la literatura económica.

Al respeto los destacados académicos Larry Summers y José de Gregorio han escrito que un déficit en cuenta corriente superior a un 5% del PIB debería ser considerado como problemático, toda vez que a un país con un déficit elevado se le pueden agotar las fuentes de financiamiento, y por lo tanto no podrá seguir sosteniendo su déficit, al menos mientras el problema de liquidez persista, y en consecuencia, puede verse también en la necesidad de recurrir a ajustes costosos para compensar por la falta de liquidez.

Este análisis se va a focalizar en la cuestión de la estabilidad macroeconómica, aun cuando lateralmente debamos estar refiriéndonos a la posibilidad de un crecimiento económico sostenido que permita eliminar los grandes centros de pobrezas que se observan en la mayoría de las económicas en desarrollo, en algunas aun desarrolladas y en particular, en todas las economías latinoamericanas. Eso incluye obviamente a la dominicana. Ello también asociado a la mejora sustancial en la distribución de la riqueza.

Normalmente la estabilidad se debe lograr en un marco de alineación de los llamados en la jerga económica "’fundamentos"'. Si estos no están  correctamente alineados la estabilidad puede obtenerse pero será solo transitoria. Haremos énfasis en algunos de estos elementos, que son los relevantes, sin perjuicio de no aspirar a la presentación de todos.

En primer lugar, es necesario tener una medición exacta de las principales variables que participan en la consecución del grado de estabilidad sostenible.

Es importante, por ejemplo, que el déficit fiscal este correctamente calculado, partiendo de su balance, que debe incluir tanto los resultados "’por encima de línea'" como los de "’por debajo de la línea'" entendiendo como tales a los resultados fiscales propiamente dichos y su financiamiento. Otro ejemplo de medición es la presentación del balance monetario del banco central agrupando las variables del mismo en su moneda de origen.

En general, la agrupación será solo en dos monedas, esto es, la domestica y el dólar norteamericano, y en segundo lugar, se debe lograr un resultado fiscal que sea por lo menos equilibrado en términos de su balance global, es decir, que todos los ingresos menos todos los egresos, ambos de cualquier naturaleza, sumen cero. No es suficiente para estos efectos, los superávit primarios u otro tipo de mediciones.

Otro “fundamento” está asociado al análisis de los balances del Banco Central, tanto el monetario como el tradicional. Como rector de la política monetaria, el Banco Emisor debe guardar una serie de parámetros o presentar una situación de solvencia tal, que permita confiar en él como regulador de la cantidad de dinero. Con ello se preserva  no solo el valor interno de la moneda sino su valor externo (tipo de cambio).

Básicamente, el balance tradicional de cualquier institución financiera, incluido el Banco Central, debe suponer la existencia de un determinado capital positivo que le haga sostener el uso de los instrumentos que dispone, tanto para la administración de sus recursos en el caso de los bancos comerciales, como para la administración de la política monetaria de los bancos centrales.

Otra observación muy importante para dar sostenibilidad a la política monetaria es la relación entre los activos externos y los pasivos monetarios, definidos de manera que permita una evaluación correcta de esta relación. A esto le llamamos regularmente el tipo de cambio. Los activos externos deben ser considerados siguiendo el criterio de la posición externa neta de corto plazo (PNCP), que difiere de las reservas internacionales netas, en la definición del FMI.

En la PNCP a los activos externos deben deducirse, no los pasivos con no residentes sino también los de residentes, ya sean estas instituciones financieras, sector público no financiero y el público en su conjunto. Por pasivos monetarios deben consignarse la emisión fuera del banco central, los depósitos de los bancos y del sector privado y cualquier instrumento financiero a su cargo.

Esta relación, que debería estar bastante asociada al tipo de cambio, debe vigilarse de manera muy fluida por cuanto es a través de ella que se puede analizar si el tipo de cambio se encuentra o no alineado con la política del banco central. La correcta utilización de los instrumentos de política monetaria influye determinantemente en el precios de otras variable fundamentales de la economía como es la tasa de interés. arbitraje entre ellas, fuera posiblemente del control del banco central.

II. Algunas Consideraciones de los Fundamentos de la Economía Dominicana

Uno de los logros mas difundidos en la economía dominicana en los  ocho últimos años ha sido sin duda la estabilidad, medida esta ya sea por los índices de precios al consumidor como por la evolución del tipo de cambio. En una primera y simple visión esto es correcto, en la medida en que no se entren a analizar los componentes de esta estabilidad o sea los “Fundamentos” que más arriba indicamos. Es notorio que todos los indicadores anteriores muestran grandes signos de debilidad. Veamos donde estos se manifiestan con más fuerza:

La confiabilidad de la base estadística es bastante pobre. Hay que garantizar la independencia política de los que formulan el índice de precios, cuya responsabilidad debe asumirla un instituto especializado en estadísticas. Este es un aspecto trascendente no solo para los índices de precios en general sino para otros muchos indicadores (PIB, ocupación, etc.).

Los índices de precios son elaborados por el Banco Central, que en este caso es juez y parte, por cuanto es el que formula la política monetaria y cambiaria de la economía. Esta debe ser juzgada por un organismo diferente, con mayor calidad técnica y con ningún vínculo jerárquico con el Banco Central. Además, jamás debe someterse, como de hecho se someten las autoridades monetarias, a presiones políticas  o intereses de grupo vinculados a ciertos sectores económicos.

El balance fiscal global continua siendo extremadamente deficitario, lo cual supone mayor endeudamiento y en consecuencia menor nivel de reservas internacionales netas de deuda total (interna y externa). Se ha estimado que para este año 2012 el déficit del gobierno alcance el 6% del PIB, al cual hay que incorporar el del Banco Central que será aproximadamente 1.1% del PIB. El 7.1% del PIB es del orden de 169 mil millones de pesos, equivalentes a US$4,330 millones de dólares.

Estos déficits deben y tienen que ser financiados con recursos externos y domésticos, aunque existen serias dificultades para su obtención, con lo cual la deuda externa mas la interna, crece a ese ritmo anual. De ahí mi afirmación de que existe un fuerte financiamiento monetario del déficit fiscal, que fue hecho en los meses de julio y agosto respectivamente.

La deuda interna y externa neta de la economía ya llegó a un monto aproximado de 31 mil millones de dólares, muy superior al valor critico identificado por los organismos financieros internacionales (40% del PIB). La deuda del Banco Central referido a sus certificados de depósitos se ha elevado a alrededor de los 240,357 millones de pesos o sea del orden de los 6,159 millones de dólares.

El Banco Central de la República Dominicana está en una muy critica situación financiera desde el punto de vista de su balance contable, es decir, los pasivos superan largamente sus activos en una relación de 10 a 1. Este desnivel es muy significativamente insostenible.

El Gobierno tiene que transferir un monto, ante de finalizar el 2012, de 300 millones de dólares al Banco Central, con lo cual el alivio a esta relación es prácticamente nulo. Estos 300 millones de dólares constituyen atrasos del gobierno por concepto de los intereses de la Ley de Recapitalización del Banco Central. Y es por esta razón que expresé en este mismo diario que el Banco Central de la República Dominicana, desde el punto de vista contable-financiero se encuentra en una situación de QUIEBRA.

Consecuente con el punto anterior, la relación entre los activos externos del Banco Central y sus pasivos monetarios esta claramente desalineada con el tipo de cambio. Existe un gran atraso cambiario. Y esto lo saben muy bien los hacedores de política económica, pero, como se ha convertido en un tema tabú, todo el mundo teme tocar este aspecto.

Esto, si bien es positivo para el pago de la deuda externa, no solo aumenta significativamente el valor de la deuda en pesos convertida a dólares, sino que fundamentalmente afecta sectores capitales de la economía, en particular el sector turismo, el de zonas francas y obviamente a todo el sector exportador.

Es bueno aclarar que en materia monetaria y cambiaria estamos en una situación de “equilibrio inestable”. Esto supone que cualquier cambio en las preferencias del público entre los certificados de depósitos y la moneda extranjera puede tener consecuencias negativas para toda la economía. Los bancos parecen haber entendido esta suposición en la medida que han disminuido sus tenencias considerablemente.

Por ello el mercado esta indispuesto al otorgamiento de créditos masivos y lo muestra el hecho de que el monto de créditos otorgados por la banca múltiple al sector privado ha venido cayendo desde el 31 de diciembre hasta el mes de septiembre, de acuerdo con los indicadores monetarios armonizados del Banco Central. El mensaje de tal disminución parece claro: los bancos han tenido que aumentar sus tenencias de moneda extranjera.

Si bien el tipo de cambio es libre en la economía, el uso indiscriminado de la colocación de los certificados de depósitos del Banco Central lo hace prácticamente fijo o por lo menos funciona como uno de flotación sucia, o sea, sin intervención en el mercado cambiario, pero con una fuerte intervención en el mercado monetario.

Ambos mercados son las dos caras de una misma moneda. La política de colocación de deuda por parte del Banco Central, único instrumento de real significación de política monetaria utilizado, debió ser así ante un magro comportamiento fiscal en los últimos cuatro años, y que romperá todos los récords en el presente año 2012.

En este marco, las decisiones políticas de mantener este equilibrio inestable son por ahora aceptadas por el mercado. Cuando este mercado decida cambiar las reglas de juego y no las autoridades, dicho equilibrio se va resquebrajar, generando como consecuencias una nueva crisis en la economía.

El mercado siempre gana, tarde o temprano, y las autoridades lamentablemente van detrás de tales decisiones. Eso no es compresible en un ambiente político cargado de contradicciones.  Estamos en la cúspide de un volcán al borde de la erupción. No se trata ni de rumores ni de tremendismos.