SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Si hay en el panorama empresarial de la República Dominicana una agrupación que puede describirse como “atípica”, tanto por su tradición histórica, como en sus planteamientos sobre los grandes temas y desafíos de la economía, esa es la Asociación de Empresas Industriales de Herrera y Provincia Santo Domingo (AEIH).

Constituida hace casi 45 años -en el 1971- al amparo de la Ley 299-68 de Incentivo y Protección Industrial promulgada cuatro años antes, la AEIH se ha afianzado y a su vez expandido en el tiempo, y sustenta a menudo posiciones críticas, que discrepan incluso del consenso y las voces al unísono en determinados ámbitos del sector privado.

Sobre la “filosofía” de esta emblemática organización, su visión a largo plazo; la crisis comercial con Haití, el Pacto Eléctrico, las elecciones de mayo, entre otros tópicos relevantes de actualidad, conversamos en el marco de la feria “Expo Herrera 2015” con su actual presidente, Antonio Taveras.

¿Cuántas empresas, de cuáles sectores, conforman hoy día la Asociación?

Bueno, nosotros ya no somos Asociación de Empresas Industriales de Herrera, sino que también somos de Santo Domingo, porque abarcamos a Santo Domingo entero. Hoy tenemos más de 200 empresas asociadas, de todos los sectores, sectores medios, pequeños y grandes. Por ejemplo, aquí hay compañías grandes que son nuestros asociados históricos, y que están aquí. Por ejemplo, Orange es parte nuestra, incluso de la directiva, como parte del sector servicios. Coca Cola es parte de la Directiva también, y yo que estoy en el sector industrial. Los otros directivos todos están en el sector industrial, en el área de fabricación de lubricantes, plásticos, en el área farmacéutica.

¿Qué distingue a la AEIH de otras entidades empresariales? ¿Cuál ha sido su impronta en estos 44 años?

Como nuestra Asociación va a cumplir 45 años, somos una asociación empresarial un poco diferente a las demás. Hemos estado siempre preocupados por los problemas colectivos y sociales de este país; de ahí que todas nuestras posiciones siempre han sido un poquito diferentes, por ejemplo a las del Conep (Consejo Nacional de la Empresa Privada). Alguna gente nos llama "la izquierda" de los empresarios, y muy bien, porque nosotros, si bien defendemos y estamos siempre peleando por los intereses corporativos de nuestros asociados, pero tenemos que tener el país primero. Y ha sido toda la vida. Cuando hubo que enfrentar ciertas situaciones políticas y luchar por los espacios democráticos, nuestra Asociación estuvo en primera línea. Cuando hubo que plantearse un Plan Nacional de Desarrollo, fuimos los primeros que planteamos y elaboramos ese plan, de ahí salió el Plan Decenal de Educación; salió de nosotros, que convocamos al Intec y a otras universidades a partir de ese Plan. Se lo presentamos al país y entonces en aquella época había que elevar la calidad de la educación, y de ahí vino el Plan Decenal. La primera reforma arancelaria de este país la propusimos nosotros. O sea, hemos estado en primera línea en todo lo que es propuestas y soluciones a los problemas. Una de las características de esta Asociación es que nadie se retira, todo el mundo trabaja y la quiere; nosotros entendemos que la Asociación es ya una filosofía. Don Tony Isa se mantiene trabajando aquí, aparte de ser ministro (de Energía y Minas); Ernesto Vilalta; don Luis Sánchez Noble; César Nicolás Penson, que fue presidente (de la AEIH) en los ochenta.

Taveras asumió las riendas de la AEIH en enero del 2015.

Herrera mantuvo una postura discrepante en la discusión salarial de marzo pasado, a nivel del sector privado…

Sí, nosotros teníamos una posición divergente al Conep. Inclusive no se nos incluyó en el decreto para discutir el tema salarial por alguna razón, nosotros entendemos también que es por nuestra posición. Entendemos que el problema salarial no es simplemente discutir el salario. Aquí hay muchos elementos que hay que discutir, que tienen que ver con la reforma al Código de Trabajo; ojo, eso no significa que a los trabajadores vamos a quitarle los derechos adquiridos, ni nada por el estilo. Pero aquí ese Código nos plantea muchas trabas, que frena muchas veces hasta el mismo empleo, los mismos niveles salariales. Realmente entendemos que a pesar de la baja productividad que hay en este país… porque a pesar del crecimiento, el país no está creando empleos de calidad. Usted ve, por ejemplo, que aquí la economía crece a un 6, 7, 8 por ciento, según los datos del Banco Central, pero eso no se corresponde con el nivel de empleo que se está creando. O sea, estamos creando riqueza, pero no a partir de empleo productivo. La inmigración legal presiona mucho el salario hacia la baja; nosotros esperamos que con la contención de esta migración el salario pueda entonces subir un poco, en áreas como la construcción. Entonces, hemos sido partidarios siempre de que sin empleados bien pagados, que no tengan que comer, es difícil tú manejar una industria. Yo por ejemplo, en mi compañía tengo equipos que cuestan muchos millones de dólares, entonces yo no puedo dárselos a manejar a un individuo que no haya comido ese día ¿entiendes? Entonces tenemos que ir hacia un esquema salarial, por etapas claro, en que las personas puedan comer y vivir mínimamente y con decencia.

Se percibió cierto desacuerdo con el incremento de 14% que se aprobó finalmente.

Si. Nosotros estábamos abogando por un incremento mayor, inclusive cercano al 20% en esta etapa. Y aquí hay que abogar también porque los gobiernos cumplan lo que constitucionalmente les está mandado; creo que es el artículo 147 de la Constitución -si mal no recuerdo- que manda a que el Estado dé una serie de servicios a la ciudadanía, que no los está dando. El Estado tiene que crear políticas públicas impulsando el desarrollo del transporte a nivel privado, o ya sea estatal. Si tuviéramos un buen servicio de transporte, a los empleados el salario les rendiría más porque tuvieran que pagar menos, y estuvieran más cómodos. Si hubiera un buen sistema de salud, los empleados no tuvieran que utilizar clínicas privadas, a pesar de que tienen su seguro, pero es que el que el seguro que tienen la mayoría de los empleados no les cubre casi nada. Si hubiera un buen sistema educacional, muchos de la clase media no tuvieran sus niños en colegios privados, sino en escuelas públicas. Es decir, que aquí hay que hacer muchas cosas para que el salario real pueda rendirle a los trabajadores. Si, por ejemplo, usted gana 30 o 40 mil pesos, no es ni clase media, pero gana eso porque la canasta (básica) anda alrededor de los RD$30 mil, apenas le da para comer, ni siquiera para el esparcimiento. Pero no tiene luz en su casa, tiene que comprar un inversor, baterías, darle mantenimiento a esas baterías, pues entonces su salario va a bajar. Entonces entendemos que el salario hay que discutirlo de forma global y real, poniendo los pies sobre la tierra.

¿Cuáles expectativas tienen del Pacto Eléctrico? ¿Por qué no se ha firmado aún?

El Pacto Eléctrico esperamos firmarlo ahora a finales de diciembre. Ya las mesas (temáticas de trabajo) terminaron, ahora vienen las plenarias. Bueno, esperamos que de ahí salga algo que pueda resolver este problema, pero que sobre todo que sea un pacto que ponga el país de primero, ante todos los intereses particulares de los que tienen inversión en el sector eléctrico, porque ya esto es un problema de país, no de negocios particulares. El país necesita tener energía de calidad, a precios competitivos. O sea, que nos ayude a impulsar la capacidad productiva de nuestras empresas.

¿Por qué persiste el “monopolio” del transporte de carga, que tanto molesta al empresariado? ¿Por falta de voluntad política?

Claro. Y no solo en el transporte de carga. Esta es una economía muy monopolizada, muy caracterizada, que está evitando que la pequeña y mediana empresa suba. Aquí el 20% de un sector empresarial-comercial maneja el 80% de esta economía, muchas veces con monopolios visibles, y la Constitución prohíbe eso. Y quienes tienen que tomar medidas sobre eso no las toman. Este es un mercado muy capturado, tenemos estudios a mano de esa captura. Creemos que es un crimen ese monopolio del transporte; yo transporto muchos furgones y no puedo entrar (al puerto) un camión mío, porque hay una turba que me lo prohíbe. Entonces es voluntad política del Estado lo que falta para hacer cumplir la Constitución, que prohíbe eso. Pero uno de los problemas de este país es que no hemos cumplido las leyes pactadas, y por eso vivimos dándole vueltas en círculo a los mismos problemas, y hay una impunidad para todo. Una de los grandes desgracias de este país son los niveles de impunidad a todos los niveles, desde el chiquito; desde el que te tira una cáscara de guineo en la calle y no te pasa nada, hasta el funcionario que lo ponen a manejar los recursos públicos y se los roba, y nada le pasa. Entonces esta es una sociedad que no puede seguir así.

¿Qué retos plantea este tipo de dificultades, en estos tiempos de apertura de los mercados?

Somos una encomia muy abierta, y estamos compitiendo con un mercado compuesto por más de mil millones de personas. Tenemos con el EPA (Acuerdo de Asociación Económica) de Europa a 500 millones de posibles consumidores, pero son muchas empresas que están presionando también nuestra economía, que vienen a este mercado a competir. También teníamos 300 millones con el DR-CAFTA y los Estados Unidos, los que vienen a este mercado, pero también tenemos nosotros la oportunidad de llegar a ellos, también tenemos otras tantas con las islas del Caribe. Entonces este país o se pone seriamente los pantalones, como dice el pueblo, y solucionamos los problemas que nos están restando competitividad, o en 20 años vamos a ser un segundo Haití en el Caribe, y eso no es lo que queremos. Nosotros quisiéramos ser un Chile del Caribe, no un Haití. Entonces el liderazgo político tiene que ser más responsable, o sea, no está siendo responsable con este país.

Antonio Taveras es abogado, con estudios en Ciencias Sociales y Políticas.

¿Cree que se están manejando apropiadamente los impasses comerciales con Haití?

Mira, la crisis en estos momentos con Haití es muy difícil, yo pienso que a pesar de que el Gobierno ha actuado tarde con esto, creo que ha estado manejando la situación bien. Hay cosas que se le escapan al Gobierno, porque usted no puede decidir sobre otro que no quiera la cosa. Haití es un país prácticamente sin ningún tipo de institucionalidad, es un país donde hay ciertas élites que dominan ciertas cosas, entonces ahí había 52 candidatos a la Presidencia, y esos 52 candidatos tenían como bandera, como consigna de campaña el problema con la RD, porque entendían que eso les daba votos, y eso era un ruido de carácter político que siempre hemos dicho -y se lo dijimos a la comisión de la OEA que estuvo acá- que hay que sacarlo del debate, y empezar a debatir los problemas económicos, de cooperación entre ambos países. Porque Haití nunca se va a ir de ahí, estamos destinados a vivir con ellos, y es un país que tiene 10 millones de personas que también son diez millones de consumidores, que a nosotros nos interesa mucho ese mercado; entonces hay que buscar la avenencia, hay que resolver eso.

¿Comparte la AEIH la preocupación de otros sectores por el Acuerdo Transpacífico (TPP), que negocian Estados Unidos y un bloque de naciones?

Bueno sí, cuando hay competencias que se fortalecen porque crean bloques, pues son bloques para competir. Entonces indudablemente eso nos afecta a nosotros, sobre todo en Zonas Francas. O sea, el 90% de nuestras mercancías entran sin arancel a Estados Unidos, pero el hecho de que China esté ahora (en el mercado)… recuerde que nosotros nos vimos obligados a entrar al DR-CAFTA sin haberlo discutido antes, porque los acuerdos de multifibras se terminaban; entonces todas nuestras exportaciones textiles de zonas franca no iban a poder entrar sin pagar arancel a los Estados Unidos. Nosotros tenemos que fortalecernos internamente, resolver todos los problemas que nos restan de competitividad; el problema de la institucionalidad, este es un país con una institucionalidad muy precaria, y eso también te da una seguridad jurídica muy precaria. Para poder competir tenemos que desarrollar nichos de mercado donde podamos ser más fuertes, para desarrollar esas exportaciones. Entonces también tenemos que adherirnos a bloques de países para competir con otros bloques de países. Es una integración lo que necesitamos. Pero no integrarnos desde la debilidad, sino desde la fortaleza, y si no fortalecemos todo eso que le he mencionado, no vamos a ser competitivos. Aquí hay un problema de transparencia enorme en el manejo del presupuesto, de los fondos públicos; nadie tiene la confianza suficiente en el manejo de la cosa pública, y nosotros tenemos que darnos esta confianza. Esta impunidad no puede seguir.

¿Qué piensa de las críticas a las exenciones que reciben sectores del comercio y la industria?

Bueno, aquí no se puede negar que históricamente un sector empresarial ha medrado a la sombra del Estado, del poder, buscando prebendas para desarrollar sus empresas particulares, y eso es parte de lo que nosotros tenemos que erradicar de este país. Aquí no debe haber exenciones para nadie, pudiera haber incentivos para la gente más deprimida, con ciertas características, no de permanencia tampoco. Pero aquí ningún sector, a menos que no sea un sector estratégico que de momento el Estado dominicano quiera darle un incentivo, okey. Pero aquí las empresas no pueden (recibir exenciones), estamos totalmente en desacuerdo con eso.

El escenario electoral que se aproxima ¿genera inquietud en Herrera?

Bueno, si. Ya nosotros hicimos un llamado al Gobierno a actuar con transparencia, en el sentido en que no podemos crear déficits fiscales para ganar torneos electorales, no. Los recursos que manejan los funcionarios que son candidatos, también hay que tener cuidado con eso. Hemos hecho un llamado a esa transparencia e inclusive fuimos más lejos: solicitamos que todos los candidatos que sean ministros pues que tomen licencia y que renuncien. O sea, por un problema de transparencia, hay que tener cuidado con los recursos que son ajenos; esos recursos que manejan los funcionarios son de la población. Además, vivimos en un sistema democrático, donde uno de los estamentos principales de la democracia son los torneos electorales, y eso llama a que sean competitivos. Entonces no hay competencia si hay una competencia desigual, es decir, si los candidatos del Gobierno en el Estado manejan el presupuesto para hacer publicidad y campaña. Por eso los políticos no quieren una reglamentación, no quieren Ley de Partidos; porque aunque ellos pretenden reglamentar a la sociedad, no quieren que se les reglamente.