CONSTANZA, República Dominicana.- De las cenizas y los tocones humeantes, bajo un cielo gris en el que se asoma un tímido sol, surge la desolación nacida del calor abrasador provocado por las llamas que desde hace más de 15 días afecta al Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier, Valle Nuevo en Constanza.

Ayer, miércoles 30 de julio, en horas de la tarde, brigadas de Medio Ambiente, la Defensa Civil y el Ejercito Nacional se mantenían combatiendo el fuego a base de trocha y machete, a fin de extinguirlo en su totalidad.

A 10 kilómetros del campamento, el daño causado por las flamas es evidente: árboles chamuscados, residuo de lo que fueron ramas caídas y forraje, tiñen de marrón y negro el paisaje, dando un aspecto lúgubre que causa sorpresa entre quienes visitan la zona.

El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Bautista Rojas Gómez, quien se encontraba en el área supervisando los trabajos, manifestó que, hasta el medio día solo existían dos focos de importancia por ser sofocados.

Este jueves 31, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales inició el proceso de retirada del personal que durante varios días estuvo combatiendo el incendio forestal en Valle Nuevo. El personal restante continúa las labores para extinguir los focos de peligro en la zona.

“Mientras haya un tocón encendido, se van apagando manualmente, igual que en los sitios de difícil acceso, unos 150 hombres tendrán que ir pulgada por pulgada, con mochilas llenas de agua, tendrán que ir liquidando los troncos”, destacó.

Asimismo, el general de brigada Frugis Martínez, manifestó que pese a que la situación ha mejorado en comparación a los días anteriores, destacó la necesidad de continuar con los esfuerzos para erradicar en su totalidad los puntos de peligro, a fines de evitar que el fuego pueda propagarse nuevamente.

“En este momento, el fuego está totalmente bajo control y en más de un 95 por ciento, totalmente eliminado”, dijo el encargado del Programa de Incendios Forestales de Medio Ambiente, Gerónimo Abreu, quien explicó que se ha procedido a liquidar los puntos calientes a 20 metros alrededor del fuego, para lo que trabajan más de 300 hombres, 70 pertenecientes al Ministerio de Medio Ambiente y por lo menos 240 del Ejercito de República Dominicana, que incluye el Centro Batallón de Cazadores, la Unidad de Emergencia del Ejército, y el personal de asistencia militar de obras publicas.

Entre cenizas.

El olor de la flora chamuscada de extiende a kilómetros de la zona. Una laguna de residuos grises y negros, aún humeantes, sirve como ejemplo terrestre de la devastación causada por las llamas.

El incendio provocado a causa de una descarga eléctrica, según informaciones oficiales, ha afectado a una zona indeterminada de la reserva nacional, el cual, pese a estar bajo control en su fase inicial, dada las condiciones climáticas en la zona de sequia y viento, cobró fuera y perjudicando otras partes y dejando tras de sí, una cicatriz negruzca y café en el terreno y la vegetación, dominada por el pino criollo.

“Vamos a iniciar la labor de evaluación para en los próximos días dar una información concreta y saber la cantidad de arboles de pino que fueron afectados y que se salvaron. Creemos que el 70 por ciento de los pinos afectados se van a regenerar”, destacó Rojas Gómez al ser abordado por reporteros de Acento.com.do, a la vez que estimó que el incendio pudo afectar a por lo menos el 10 por ciento del parque.

Cinco por ciento del área afectada, sin embargo, fue severamente afectada, según apreciaciones del encargado del Programa de Incendios Forestales de Medio Ambiente, Gerónimo Abreu.

Pese a que el pino es parte de ecosistema dependiente del fuego, lo que contribuye a su desarrollo, esa parte dañada tomará más tiempo para su restauración.

“Tomará más tiempo para recuperarse, porque son espacios pequeños muy distribuidos. Quedan arboles padres que van a generar semillas, las que podrán germinar. Es un fuego natural, producto de una descarga eléctrica, por lo que va a beneficiar más de lo que puede perjudicar, por lo menos en algunas aéreas”.

Sin embargo, explicó que el mayor inconveniente ha sido en las pendientes, en las que debido al viento, termina afecta la vegetación.

A brazo y machete.

En lo profundo del valle, una colina de humo se levanta sobre la copa de los árboles, en donde machete en mano se combaten las flamas.

“La única manera de trabajar es con hombres a mano. Para este incendio, por los vientos que soplan aquí, la profundidad de las cañadas y el tipo de pendientes que hay, no es viable el uso de agua”, explicó Abreu en referencia a la asistencia aérea que se había solicitado para combatir el siniestro.

“El agua funciona con un personal en tierra, el cual se conecta con las aeronaves, cuyo descarga retiene las llamas y se procede con su liquidación en tierra por el personal, pero hay zonas en las que no hay forma de acceder por tierra”.

Los afectados superan los 80 por diversas causas, entre los cuales se destacan las dolencias de cabeza y pecho a causa del frio y la falta de oxigeno en la zona, asistidos por unos 20 voluntarios de salud.

“Hay heridas de personas que chapeando se han dado, así como un afectado por la caída de un árbol, el cual fue enviado al pueblo para que le sea efectuada una radiografía”, explicó el ingeniero Francis Bretón, director de la unidad de protección y rescate.

El cielo hace amagues de aguacero, mientras algunos militares descansan durante su cambio de turno. Llueve más ceniza y la brisa se empapa del olor del pino chamuscado. Machete en mano, un grupo desaparece colina abajo entre las plantas y sofocar lo que resta del incendio, con la protección que brinda una mascarilla y el uniforme. Los tocones siguen humeando en la laguna de restos grises y negros.