Madrid, 1 jul (EFE).- Los incendios forestales que afectan el este de España han arrasado ya alrededor de 20.000 hectáreas en la provincia de Valencia y continúan activos, ya que las condiciones de cambios constantes en la dirección del viento hacen difícil su control y extinción.

Más de 2.000 personas trabajaron durante toda la noche para tratar de sofocar las llamas de los considerados peores incendios forestales registrados en España desde 1994 y han originado una gran nube de humo y ceniza que cubrió esta mañana gran parte de la provincia de Valencia.

La dificultad de controlar los fuegos fue hoy corroborada por la Unidad Militar de Emergencias (UME), que aseguró que, aunque fueron enviados de apoyo a la zona 900 militares, las circunstancias no están ayudando, porque "el viento cambia constantemente de dirección y la temperatura es alta".

"Es bastante difícil arreglar la situación", indicó un responsable de la UME, que también ha trasladado a la zona cincuenta autobombas y 250 vehículos, así como tres helicópteros.

La UME se encuentra desplazada en la zona desde el pasado jueves, cuando comenzó en incendio de la localidad de Cortes de Pallás, y sus efectivos están analizando "defensa de puntos sensibles, como zonas donde puede haber población y viviendas".

Según fuentes del Gobierno, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, está siguiendo la evolución del siniestro de Valencia, donde Protección Civil ha activado el nivel dos de emergencias, lo que implica el apoyo del Estado en la catástrofe, aunque la gestión y la dirección de la alerta recaiga sobre la región autónoma.

También el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, se reunió con el máximo responsable del instituto armado en la Comunidad Valenciana, general Fernando Santafé Soler, y otros mandos para evaluar la situación de los fuegos en los que trabajan más de 300 agentes de este cuerpo de seguridad.

Fuentes de la Agencia Estatal de Meteorología indicaron a Efe que las temperaturas mínimas bajaron algo esta noche y se esperaba un descenso notable de las máximas a lo largo del día, mientras que el viento del este que previsiblemente soplará a partir de la tarde podría favorecer la extinción de los incendios.

De hecho, esta mañana cayó una lluvia ligera en el norte de la provincia de Castellón que ha llegado a zonas afectadas por el incendio de Andilla, que se declaró el viernes.

Durante la noche 1.100 personas participaron en las labores de extinción en el incendio de la localidad de Cortes de Pallás (otro de los focos de los siniestros) y 800 en el de Andilla, tratando de sellar el perímetro y estabilizar los fuegos.

De momento, son una veintena los municipios afectados por los fuegos y catorce las carreteras permanecen cortadas por el humo.

Los equipos de extinción también tratan de evitar que el fuego de Andilla se adentre en el parque natural de la Sierra Calderona.EFE