HOUSTON, EEUU.- El abridor derecho Stephen Strasburg, que alguna vez fue excluido de la nómina que disputaría los playoffs, vivió su gran momento de reivindicación como lanzador estelar al ser elegido anoche como Jugador Más Valioso (MVP) de la Serie Mundial.

Washington Nationals pitcher Stephen Strasburg. EFE/EPA/JOHN G. MABANGLO

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Strasburg, que consiguió dos triunfos en la Serie Mundial, fue la clave para que los Nacionales de Washington lograsen el primer título del "Clásico de Otoño" tras vencer por 6-2 a los Astros de Houston en el decisivo séptimo partido.

La franquicia de los Nacionales, conocida antes como los Expos de Montreal, nunca antes en sus 51 años de historia, había llegado a la Serie Mundial.

Gracias al trabajo de Strasburg desde el montículo, los Nacionales consiguieron para la capital de la nación el primer título de la Serie Mundial desde que los Senators, de 1924, lo hiciesen con el estelar Walter Johnson.

Strasburg, de 31 años, que lleva 10 en las Grandes Ligas, acabó con marca de 5-0 y una efectividad de 1.98 en las cinco aperturas y un relevo que tuvo durante los playoffs, incluidas las victorias que logró en el segundo y sexto partidos de la Serie Mundial.

Siete años después de que Strasburg fue marginado del plantel por llegar al límite de entradas que debía trabajar tras una cirugía de Tommy John, el as fue clave para que los Nacionales obtuvieran el campeonato.

"Dormí como un bebé cuando tomamos la decisión", dijo el miércoles el gerente general de los Nacionales, Mike Rizzo. "Tenía más información que la gente que me criticaba. Tengo la piel gruesa, pues he estado mucho tiempo en este deporte".

Tras ser elegido por los Nacionales en la primera selección en el sorteo aficionado del 2009, Strasburg cumplió su primera apertura con los Nacionales un año después, y llamó la atención con 14 ponches, la mejor marca para un debutante desde J.R. Richard, quien la estableció anteriormente en 1971 con los Astros.

Pero después de la duodécima apertura de Strasburg, llegaron las noticias estremecedoras, con la frase más temida para cualquier pelotero, y el especial para un lanzador, en el béisbol.

EFE/EPA/JOHN G. MABANGLO

Strasburg tendría que pasar por el quirófano para someterse a la delicada operación de "Tommy John".

Eso le costó perderse la temporada del 2010 y Strasburg volvió para cinco aperturas abreviadas en septiembre de 2011, con una marca de 15-6, efectividad de 3,16 y 197 ponches en 159 entradas y un tercio cuando los Nacionales abreviaron su campaña de 2012, el 8 de septiembre, citando la necesidad de proteger su brazo.

Los Nacionales lograron 98 triunfos, la mejor marca en las Grandes Ligas. Pero sin su as, sucumbió frente a San Luis en una Serie Divisional que se dirimió en el máximo de cinco juegos.

Esa eliminación hizo que la mayoría de los seguidores cuestionasen la decisión del equipo de no haber tenido disponible a Strasburg.

El lanzador estelar no quiso entrar en la polémica y se limitó a trabajar más duro de cara a ser mejor lanzador.

"Trato de no mirar al pasado ni al futuro. Realmente sólo me concentro en el presente", comentó Strasburg durante la competición de octubre de este año. "Una vez que comienzas a pensar en cómo pudieron ser las cosas o qué pudo ocurrir, te desconcentras de tu trabajo".

A partir de anoche, su presente será el que tiene ya en su haber un título de la Serie Mundial y también el premio de MVP, algo que hace siete temporadas ni se le podía pasar por la imaginación cuando su gran objetivo era superar la más grave lesión que puede tener cualquier pelotero en el béisbol de las Grandes Ligas.

EFE, Sonia Salazar