REDACCIÓN EE.UU (EFE).- La figura del cerrador panameño Mariano Rivera volvió a brillar con luz propia al conseguir el rescate 602 como profesional para establecer nueva marca en el béisbol de las Grandes Ligas después que los Yanquis de Nueva York ganaron por 6-4 a los Mellizos de Minnesota.

Rivera, de 41 años, que salió al partido como el quinto relevista de los Yanquis volvió a hacer su trabajo a la perfección al sacar los tres últimos "outs" del partido para asegurar la victoria y su rescata 43 en 47 oportunidades en lo que va de temporada.

El lanzador derecho panameño llegó a los 602 rescates como profesional para superar la marca de Trevor Hoffman después de retirar en fila al campocorto Trevor Plouffe, al jardinero derecho Michael Cuddyer y al primera base Chris Parmelee, que nada pudo hacer tras recibir una recta cortada, marca de Rivera.

El veterano lanzador panameño había logrado una marca histórica, muy difícil de superar y más si todavía como se espera pueda estar varias temporadas más en activo.

La marca de Rivera tiene todavía más valor porque la recta cortada es básicamente su único lanzamiento.

Los bateadores rivales se han cansado de ver pasar esa recta, pero nadie es capaz de descifrarle.

Mariano Rivera./EFE.Los más de 40.000 espectadores que fueron a presenciar el partido gritaron cuando Rivera corrió hacia el montículo, siempre con el tema musical de Metallica "Enter Sandman" como preámbulo.

El ruido se hizo ensordecedor con cada "strike" y cada "out" de Rivera. Y para no perder la costumbre uno de sus lanzamientos rompió el bate de Parmelee, que duró otro lanzamiento.

El umpire John Hirschbeck cantó strike y el receptor Russell Martin corrió hacia el montículo para entregarle a Rivera la pelota convertida ya en historia.

Rivera recibió las felicitaciones en el montículo. Alex Rodríguez, Mark Teixeira y Jeter fueron los primeros en saludarle. Los jugadores de los Mellizos observaron desde su cueva con admiración lo conseguido por el veterano lanzador panameño.

Por su parte, el piloto de los Yanquis, Joe Girardi, destacó el impacto que ha tenido siempre la labor de Rivera en el béisbol de las Grandes Ligas y alabó la clase de los Mellizos al permanecer en el campo mientras los compañeros y los aficionados celebraban el logro que había alcanzado.

El receptor puertorriqueño Jorge Posada, su viejo amigo y compañero de batería, le empujó para que se quedara más tiempo en el montículo y recibiera otra ovación de unos seguidores entregados por completo al relevista panameño, que les correspondió con un saludo, les tiró un beso y se quitó el gorro en señal de gratitud.

Pocos podían imaginar, al menos en 1995, cuando Rivera debutó en las Grandes Ligas como abridor y apenas duró tres entradas y un tercio para perder 10-0 contra los Angelinos de Anaheim antes de convertirse en una estrella desde el bullpen.

El cerrador panameño logró sus 602 rescates en 674 oportunidades. Hoffman consiguió 601 en 677 intentos.

Rivera tiene asegurado un lugar en el Salón de la Fama y ha sido clave en cinco equipos de los Yanquis que se consagraron campeones de la Serie Mundial, pero también es el único que se resiste a decir que no es el mejor cerrador de la historia.

"Jamás podría decir semejante cosa, ya me conocen", declaró Rivera al concluir el partido. "Lo único que puedo hacer es darle gracias a Dios por los compañeros que tengo. Ellos me dieron la oportunidad de estar donde estoy y conseguir la marca".

Los Yanquis, que perdieron el domingo ante los Azulejos de Toronto, al final permitieron que Rivera pudiera alcanzar el hito en la última tanda de juegos de temporada regular en el Yankee Stadium.

El abridor A.J. Burnett no pasó de la quinta entrada, pero una vez más el bullpen de los Yanquis supo hacer su trabajo hasta que Rivera pudiera entrar a lanzar en el noveno.

"Lo único que puedo hacer es darle gracias a Dios por los compañeros que tengo. Ellos me dieron la oportunidad de estar donde estoy y conseguir la marca"

El jardinero central Curtis Granderson conectó su cuadragésimo primer jonrón de la temporada para encabezar el bateo oportuno de los Yanquis al ir de 4-1 con par de anotaciones e impulsadas.

En la parte baja del octavo episodio, el jardinero derecho Nick Swisher bateó para un doble matanza que puso fin a la entrada y se escucharon aplausos de una afición ávida de presenciar otro momento histórico este año en el Yankee Stadium.

El pasado julio, el campocorto estelar Derek Jeter, otro de los veteranos y compañeros de Rivera en los triunfos de los Yanquis, conectó ante los fanáticos su imparable 3.000 de su carrera.

Los Yanquis (92-60), que tienen la mejor marca de la División Este y de la Liga Americana, deben superar todavía la prueba de fuego de las series ante los Rays de Tampa Bay y los Medias Rojas de Boston cuando faltan 10 partidos de la temporada regular para asegurar el título de campeones.

Los Bombarderos del Bronx tienen cinco juegos y medio de ventaja sobre los Medias Rojas (87-66) y siete sobre los Rays (85-67).EFE