LOS ÁNGELES, EEUU.- Los Angeles Clippers, que no pudieron contar con Kawhi Leonard por lesión, lograron un importantísimo triunfo a domicilio (111-119) para tomar ventaja ante los Utah Jazz (2-3) y acariciar la que sería su primera final de la Conferencia Oeste.

La previa a este emocionante quinto partido llegó marcada por la noticia de la lesión de rodilla de Leonard, que estaba siendo uno de los mejores jugadores de estos playoff.

Pero los Clippers respondieron a este contratiempo con una magistral actuación colectiva comandada por un espléndido Paul George que asumió los galones de estrella.

George sumó 37 puntos, 16 rebotes y 5 asistencias y recibió el apoyo de Marcus Morris (25 puntos) y de Reggie Jackson (22 puntos).

Los Clippers tendrán la oportunidad de cerrar la serie el viernes ante su público y en un Staples Center con aforo completo (unos 19.000 espectadores).

Por su parte, los Jazz basaron su ofensiva en la gran noche de Bojan Bogdanovic y sus 32 puntos.

Sin embargo, los de Utah, que fueron el mejor equipo de la NBA en la temporada regular (52-20), echaron en falta a su estrella Donovan Mitchell, que consiguió 21 puntos pero que tuvo muchos problemas en el tiro (6 de 19 con 4 de 14 en triples).

Los Jazz dominaron el encuentro en la primera mitad pero bajaron los brazos en la segunda, algo que se reflejó en su acierto desde el triple: conectaron 17 (de 30 intentos) en los dos primeros cuartos y solo 3 más (de 24) en los dos últimos.

UN FRANCOTIRADOR LLAMADO BOGDANOVIC

Los Clippers arrancaron de maravilla y con un gran ímpetu para un temprano y sorprendente parcial de 3-10 en solo un minuto y 20 segundos.

Pero tras el madrugador tiempo muerto de los Jazz, apareció en la pista un francotirador llamado Bojan Bogdanovic.

El alero croata se lució en el primer cuarto con un impresionante 6 de 7 en triples (18 puntos) que revolucionó de arriba a abajo la ofensiva de los Jazz.

Escarmentados por su flojo inicio, los Jazz pisaron el acelerador y sacaron petróleo al contraataque de los perezosos balances defensivos de los Clippers.

Sin embargo, los angelinos también se entregaron al festival de fuegos artificiales en ataque que protagonizó el primer cuarto.

Marcus Morris salió decidido a llenar el vacío anotador que había dejado Kawhi Leonard, y Paul George golpeó con valentía la zona para no dejar que los Jazz se fueran en el marcador tras un cuarto inicial muy entretenido (37-36).

Joe Ingles y Jordan Clarkson amenazaron con explotar los minutos de descanso en el segundo parcial de George, hoy indispensable para los Clippers ante la ausencia de Leonard.

Al banquillo de los Clippers le costó entrar en calor, pero entre Luke Kennard e Ivica Zubac se las apañaron para aguantar muy bien a su equipo (43-44 a falta de 8.58).

En el bando contrario, Bogdanovic seguía con su show particular desde el perímetro -el público de los Utah Jazz coreó su nombre- y lideró la carga de un muy inspirado tramo de los locales que abrió la primera diferencia de importancia (56-46 con 6.10 por jugarse).

Pero en ese instante surgió George al rescate de los Clippers.

El alero, al que muchas veces se le ha acusado de no estar a la altura de los partidos realmente importantes, agarró las riendas de su equipo sacándose canastas de la chistera para dejar el partido abierto tras la primera mitad (65-60).

Los porcentajes al descanso dejaron claro que las defensas ni estaban ni se las esperaban (los Jazz lograron un 62 % en tiros de campo y un 57 % en triples).

LOS CLIPPERS TOMAN EL MANDO

El descanso le supo a gloria a los Clippers, ya que en la reanudación salieron a comerse la cancha.

Un gran arranque en el tercer cuarto, con George y Morris como incansables ejecutores, le dio la vuelta al marcador ante unos Jazz que de repente se quedaron sin inspiración ante la clara mejoría defensiva de sus contrincantes (70-72 con 8.12 por jugarse).

El encuentro bajó de revoluciones en el tercer cuarto, algo que en esta serie suele beneficiar a los Clippers.

Los visitantes dieron en este parcial una exhibición de esfuerzo colectivo tanto en defensa como en ataque personificado en actores secundarios como Terance Mann o Patrick Beverley.

Confundidos, erráticos y faltos de chispa, los Jazz se desangraron con un 0 de 10 en triples en este cuarto, no encontraban a un desaparecido Donovan Mitchell y se agarraron como pudieron al encuentro con los rebotes ofensivos de Rudy Gobert (83-92).

Los de Utah trataron de cambiar la dinámica en el cuarto definitivo.

Sacaron las garras en defensa y se apoyaron en los gritos de sus fans para dejar a sus rivales sin anotar durante más de tres minutos (89-92 con 8.43 por disputarse).

Pero los Clippers respondieron con admirable aplomo y disciplina.

Un punzante Reggie Jackson, muy cómodo en su papel de salvavidas en un naufragio, se inventó un parcial de 1-8 para meter nervios a los Jazz (90-100 a falta de 6.45).

Mitchell intentó despertar con una habilidosa penetración más adicional, pero entre Jackson y Mann, con un descomunal mate sobre Gobert, seguían arruinando las ilusiones de los Jazz.

No perdieron la fe y se pusieron a solo cuatro puntos (106-110 con 2 minutos en el reloj), pero George con una crucial canasta más adicional sobre Royce O’Neale enterró definitivamente las esperanzas de los locales y dejó a los Clippers a solo una victoria de la final del Oeste. EFE

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