SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El escenario espectacular para una final que auguraba el mejor partido de la década. Y lo fue. El mejor fue el Barcelona.

Muchas cosas hay que destacar del equipo catalán. En primer lugar el gran trabajo y genialidad de Josep Guardiola. Llevó a cabo el meticuloso estudio de un equipo inglés que se esperaba fuese totalmente diferente al de la final en Roma del 2009, y terminó siendo –por elección del escocés Alex Ferguson-, el mismo.

El planteamiento de Guardiola muy claro: tapar espacios y obligar a su rival a jugar al pelotazo, evitar otorgar tiros de esquina, con Messi flotando por todo el medio campo, halando marcas y evitándolas. Valdés, Mascherano y Piqué muy atentos a las escapadas de Rooney y Chicharito. Pero lo más importante fue jugar el fútbol posesivo y sofocante de siempre. El de Ferguson todavía no lo descubro.

No se notó nunca desesperación o cansancio en el equipo culé. Parecían calmados y muy cómodos en el terreno. Tocando y bailando al ritmo de los cánticos de sus hinchas. Totalmente contrario a los fanáticos ingleses, que desde el inicio coreaban tímidamente: "United, United", enviándole el mensaje a sus jugadores: "jugad unidos".

No tuvo nunca una posibilidad el United con Giggs perdido sin el balón, Park intentando frenar a Daniel Alves (que no necesitó explotar su banda), y Carrick correteando como un niño detrás de un carrito de helados manejado por Xavi e Iniesta.

Ni siquiera el gol de Rooney –con ayuda del árbitro-, despertó el ojo del escocés, que festejó y mantuvo el once titular en el segundo tiempo a pesar de las obvias carencias de su equipo.

El ecuatoriano Antonio Valencia parecía frustrado igual que su tembloroso entrenador y todo el plantel. No veía la pelota, y desacostumbrado a no tenerla, estuvo soso y lento cuando sí la tuvo, y dedicado a labores defensivas y a golpear a los rivales, acentuando cada vez más la desesperación de los "red devils", que por momentos, esperaban parados y expectantes ante el "toqueteo" del Barça.

Podríamos decir que el resultado hubiese sido el mismo de haber usado Alex Ferguson otra alineación. Pero la verdad es que quedará otra vez en el aire si de haber salido a combatir fuego con fuego la cosa hubiese sido diferente. Obvió Sir Alex salir con Nani y Fletcher de titulares, agregándole un poco más de marca en el centro, y de salida por la banda izquierda, en la cual, el coreano Park Ji-sung nunca pesó.

Fue una final brillante para el Barcelona, un plan llevado a cabalidad, ante un oponente que sufrió una derrota muy parecida a la de hace 19 años; cuando perdió arrolladoramente 4-0 frente a los culés; ahora, irónicamente luego de conseguir su decimonoveno título de liga inglesa.

El Barça y Messi han marcado una nueva etapa en el fútbol moderno. Y ahora, todos los equipos deberán modificar su estilo, y hacerlo mucho más parecido al catalán. Encontrar una fórmula para derrotarlos va a ser muy difícil.

Si quedaban dudas, ya no las hay. El FC Barcelona es el mejor equipo del mundo, con el mejor técnico y el mejor jugador. La pregunta nueva es: ¿quién logrará parar a este equipo jugando buen fútbol?