REDACCIÓN DE DEPORTES.- La selección brasileña buscará este martes sellar su clasificación para los cuartos de final de la Copa América 2019 con una victoria sobre una Venezuela que no renuncia a dar la campanada en el Arena Fonte Nova de Salvador.

La principal novedad en la formación del técnico de la Canarinha, Adenor Leonardo Bacchi 'Tite', será el regreso del centrocampista Arthur Melo, completamente recuperado del fuerte golpe en la rodilla derecha que le hizo perderse el debut ante Bolivia.

Philippe Coutinho (d) enfrenta al arquero Carlos Lampe de Bolivia EFE/Paulo Whitaker

Fernandinho volverá al banquillo. El resto, serán, previsiblemente, los mismos que vencieron por 3-0 a la Verde en el partido inaugural, con un tridente ofensivo formado por David Neres, Roberto Firmino y Richarlison.

Al mando del timón seguirá un Philippe Coutinho renacido. Sin Neymar en liza por lesión, el camisa ’11′ ha dado un pase al frente que le ha permitido olvidar el calvario que ha pasado en la última temporada con el Barcelona.

Ante Bolivia marcó dos y es, provisionalmente, el máximo goleador del certamen, junto al chileno Eduardo Vargas, autor de uno de los dos pares de anotaciones de Chile ante Japón (4-0).

Un triunfo ante la Vinotinto daría a Brasil, que lidera el grupo A con tres puntos, la clasificación matemática para los cuartos de final e incluso les podría asegurar el primer puesto, pero solo en caso de un empate en el otro partido que enfrentará a Perú y Bolivia.

Más allá de los números, el cuadro de Tite es consciente de que está obligado a ofrecer una mejor imagen que la mostrada ante los bolivianos, si no quiere volver a ser abucheado por su afición, como ya ocurrió el pasado viernes en el Morumbí de Sao Paulo.

El Arena Fonte Nova es una afición más calurosa, pero también exigente. En ese estadio se produjo una de las imágenes más curiosas en la historia de la Copa América. Fue en la edición de 1989 y la hinchada estaba enfadada por la falta de jugadores de la región en la selección.

¿Qué hicieron? Insultaron y pitaron al seleccionador de la época, Sebastiao Lazaroni, y lanzaron un huevo a Renato Gaúcho, hoy técnico del Gremio.

Por su parte, Venezuela, con un plantel rejuvenecido, aspira a dar la sorpresa para mantener sus opciones de clasificación.

Para ello tendrá que superar una estadística demoledora: la Vinotinto nunca ha ganado a Brasil en una Copa América: seis derrotas y un empate, en los que solo fue capaz de meter dos goles por los 27 recibidos.

La mayor goleada de la selección brasileña sobre la venezolana ocurrió en la Copa América de Paraguay 1999, cuando le propinó por 7-0 en un duelo marcado por el estreno goleador de Ronaldinho Gaúcho con la absoluta.

El seleccionador de Venezuela, Rafael Dudamel, quien anteriormente ya dijo que aspiran a llegar a la final del 7 de julio, afirmó que el partido contra Brasil "hay que jugarlo con respeto, admiración, seguridad y sin ningún tipo de complejo".

Y con esa intención van tras firmar un empate sin goles en el primer partido contra Perú. Un punto muy valioso teniendo en cuenta que jugaron con uno menos durante el último cuarto de hora por la expulsión de Luis del Pino Mago, que no estará en el Fonte Nova.

Salomòn Rondón, jugador de la selección de fútbol de Venezuela. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Una de las principales bazas de los venezolanos serán las manoplas de su portero, Wuilker Faríñez, de apenas 21 años, un auténtico escudo que frustró a los peruanos y espera repetir hazaña contra los dueños de casa.

Formado en el Caracas, Faríñez fue subcampeón mundial Sub’20 en 2017, brilló esta última temporada con el Millonarios colombiano y su nombre ya suena para defender el arco de grandes equipos europeos.

Dudamel y la Vinotinto confían en su portero y la dinamita de Rondón para al menos sacar un punto que les permita seguir vivos en la competición hasta la última jornada, cuando se medirán ante la modesta selección boliviana.

BOLIVIA VS PERÚ

Perder este martes en el estadio Maracaná será para Bolivia anticipar la partida de la Copa América y para Perú quedar condenado a jugarse la permanencia en un partido final contra Brasil, el líder del Grupo A que nadie parece dispuesto a destronar, pero que todos quieren acompañar a cuartos de final.

Cambiar lo mostrado en el debut es la consigna común a los seleccionadores Eduardo Villegas y Ricardo Gareca.

El entrenador de Bolivia Eduardo Villegas. EFE/ Antonio Lacerda

Además de componer su defensa, los pupilos del boliviano Villegas deben exhibir todas sus cartas en ataque. Para Gareca el desafío ha pasado por afinar la puntería de los suyos, que no pudieron vulnerar la defensa de Perú en el estreno del sábado pasado.

La plantilla de Bolivia, víctima de los brasileños en el partido inaugural que terminó con un 3-0, ha llegado a Río de Janeiro con un discurso contestatario: sus jugadores quieren demostrar que no son la Cenicienta del torneo.

"Siempre dicen que con Bolivia son tres puntos fáciles y es momento de mostrar que no es así y una bonita oportunidad es contra Perú", declaró el domingo el ariete Leonardo Vaca.

"Pienso que nos tratan como la cenicienta, como los peores del torneo y vamos a demostrar lo contrario", anunció el centrocampista Fernando Saucedo.

La misión, si bien no es imposible, exigirá lo mejor de su fútbol pues, además del rival de este martes, la historia indica que la Verde acumula seis derrotas seguidas en torneos de Copa América, con 18 goles en contra y apenas 3 a favor.

Avanzar a los cuartos de final, sea por la vía de los dos mejores de los tres grupos, o remolcado como uno de los dos terceros con mejor nota, requiere al menos sumar 4 de los 9 puntos posibles.

El entrenador de Perú, el argentino Ricardo Gareca. EFE/Antonio Lacerda

De los 6 enteros que restan por jugar, el presupuesto mínimo de la Verde se alcanzaría con una victoria y un empate.

Perú, que igualó sin goles con Venezuela en el debut, urge sumar de a tres a expensas de Bolivia, para tener el margen de pérdida total al chocar con Brasil en el cierre del grupo, el 22 de junio en Sao Paulo.

La defensa no parece ofrecer muchos problemas pues ya son tres los partidos jugados sin encajar goles en Copa América, la mejor racha en toda su historia.

Para el partido de este martes, la única duda tenía que ver con el estado del extremo del Santos brasileño Christian Cueva, quien no terminó el partido contra la Vinotinto por un golpe en la cabeza.

Cueva, quien ha cumplido un mayor periodo de reposo, es el jugador con más partidos en la era Gareca (51 de 57) y su presencia es una garantía de equilibrio en la mitad de la cancha.

En la historia común en Copa América, peruanos y bolivianos han chocado 15 veces. La Albirroja ganó ocho encuentros, empataron 4 y la Verde se impuso en 3, una en 1963 y otra en 1997. En partidos en cancha neutral los peruanos están invictos, pues ganaron 4 y empataron 2. EFE