Cultura

Sarah Hermann, Carlos Francisco Elías y Danilo de los Santos: críticas y propuestas sobre la bienal

Por Gustavo Olivo Peña


SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Un análisis crítico de la XXVII Bienal Nacional de Artes Visuales fue celebrado el pasado sábado, día 9, en el Centro Cultural de España, en el cual se señalaron las debilidades de la organización, de la dirección del Museo de Arte Moderno (MAM) y de los jurados extranjeros que han tomado parte.

En la actividad, organizada por la Asociación Dominicana de Críticos de Arte (ADCA) y la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)  participaron como panelistas los críticos y gestores culturales Carlos Francisco Elías, Sarah Hermann y Danilo de los Santos, los cuales emitieron juicios críticos y también elaboraron propuestas para mejorar la bienal.

Carlos Francisco Elías puso énfasis en analizar los errores de comunicación del Museo de Arte Moderno (MAM), como entidad responsable del montaje de la bienal.

Asimismo, pidió el cese de la actual directora del MAM, María Elena Ditrén, por considerar que 9 años son más que suficientes para que un funcionario desarrolle sus planes de trabajo.

A juicio de Carlos Francisco Elías, es necesario llevar a cabo una revisión crítica de la crisis sistémica de las bienales dominicanas.

Argumentó que si en materia de recursos, se dispone de lo necesario para que se celebre un mes de la danza, debería existir también un mes del cine, un mes de la literatura, un mes de la literatura infantil y un mes de las artes visuales. “Para que el equilibrio funcional no huela a privilegios deliberados”, precisó.

“Existe una crisis de este modelo cultural impuesto por el PRD  y por el PLD, porque la ley de cultura, 41-00, es un consenso de partidos, no de instituciones culturales, y debe ser revisada, porque huele a modelito cubano demodé”, expresó

Por su lado, Sarah Hermann, planteó la necesidad de “vital” de abordar el asunto de la bienal con sinceridad.

Propuso que se observen las fallas sistémicas más que las puntuales, que no son otra cosa que la consecuencia de las primeras.

“Porque, no nos engañemos, la falta de una estructura sólida y permanente provoca improvisaciones, juicios cuestionables y más”, explicó.

“Planteamos de manera urgente, la constitución de una organización permanente para la celebración de la Bienal. Esto no es la panacea, pero al menos es un instrumento para la reflexión continua y el estudio y la organización de un evento que debe ser responder a su tiempo y a los actores del sistema involucrados en él”, sostuvo.

Mientras que el crítico santiaguense Danilo de los Santos advirtió que, con raras excepciones, los jurados internacionales están desenfocados sobre el devenir de las artes dominicanas.

Citó el caso de Rosina Cazali (Guatemala), quien declaró su desconocimiento sobre las artes dominicanas, argumentando que aprendió con las informaciones puntuales de Jorge Pineda.

“Este rol de Pineda empata con la asesoría de los especialistas del Centro León, que no pueden enajenarse de contaminar en los manejos de los expedientes de los candidatos o en las informaciones demandadas sobre los jóvenes ‘contemporáneos’”, indicó.

De los Santos se preguntó si con la realidad de los resultados seguirán siendo exhibidas las obras premiadas o serán sepultadas en el sótano del MAM.

“El Museo de Arte Moderno es hoy una galería de múltiples exposiciones y si la principal función es la de constituirse en galería de nacional de los tesoros del arte dominicano, tal función es inexistente. “Tales tesoros están sepultados en el sótano del MAM. Las razones obedecen a una situación general que afecta el cuerpo del arte dominicano de hoy”, dijo.

A continuación las ponencias:

Nuevas propuestas para temas urgentes (Sarah Hermann)

Sarah HermannHace un tiempo ya en un dialogo sostenido en el auditorio del Museo de Arte Moderno la Caribeñista e Historiadora del Arte Yolanda Wood decía que la historia de pugnas y criticas relacionadas con las bienales y concursos nacionales era sostenida por una larga data de permanencia de estas instituciones en nuestro sistema artístico. Es decir, que los dominicanos  nos habíamos ganado el derecho de ser críticos de nuestros eventos porque simplemente los habíamos mantenido y desarrollado durante años, cosa inusual en la región.

Ahora bien, si bien es cierto que la perseverancia nos otorga el gran privilegio de la crítica, planteo esta crítica como algo propositivo.

La sucesión de inevitables conflictos, enemistades eternas, intromisiones en vidas privadas y comentarios a la ligera, obliga a repensar la estabilidad de la Bienal  y sus modos de reproducción institucional. La bienal no es un evento que se realiza cada dos años, sino una manera de asegurar la presencia de una construcción institucional que va más allá de una exhibición.

Creemos vital sincerarse y ver las fallas sistémicas más que las puntuales, que no son otra cosa que la consecuencia de las primeras. Porque, no nos engañemos, la falta de una estructura sólida y permanente provoca improvisaciones, juicios cuestionables y más.

Planteamos de manera urgente, la constitución de una organización permanente para la celebración de la Bienal.

Esto no es la panacea, pero al menos es un instrumento para la reflexión continua y el estudio y la organización de un evento que debe ser responder a su tiempo y a los actores del sistema involucrados en el.

Esta constitución debería, si se hace correctamente, debe asegurar los fondos económicos para una celebración de este tipo con mucho tiempo de antelación. No nos engañemos nuevamente, el hecho de que solo se cuente con el patriarcal estado para la consecución de fondos hace todo, en especial en nuestra tierra, muy incierto. Los fondos no deben aparecer para el proyecto puntual de exhibición sino para un proceso continuo de investigación, educación y trabajo.

Hay que recibir a la bienal como un dispositivo acelerador de prácticas y de escrituras, que mediante la articulación de relaciones de relativa permanencia con las diferentes escenas artísticas que se desarrollan en el país permita un dialogo, un enfrentamiento creativo, no una batalla campal.

Existe una plataforma educativa que debe ser fortalecida y que signifique una interpelación positiva al sistema de enseñanza formal de las artes en las escuelas, en todas las escuelas.

Una Bienal, o más bien una Comisión Permanente para la celebración de una Bienal debe instalar en su seno un dispositivo de estudio que construya a la brevedad un archivo, un centro de documentación propio y apropiado a las nuevas exigencias de los estudios culturales. Esto permitirá aprender sistemáticamente de la memoria, no de la anécdota y el rumor.

Sin que por ello signifique abrigar una consideración voluntariosamente optimista, la bienal representa un polo de experimentación  en el terreno de la educación, del montaje, de la curatoría compartida, de las relaciones politicas, etc.

De ahí que sugiera que uno de los pasos primeros debe ser hacer grupos focales de investigación para analizar la vigencia o caducidad del modelo, sin que esto signifique su posposición.

Terminaré planteando lo que Justo Pastor Mellado dijera: Una bienal es antes que nada un dispositivo de intensificación de una escena artística determinada. Intensificar significa acrecentar las tasas de densidad institucional de una formación. Lo anterior supone la existencia de instituciones que carecen de la consistencia requerida para significar como tales y consolidar una formación artística.

De ahí que la producción inicial de una bienal obedezca a la lógica de la intervención institucional. Es decir, una bienal aparece bajo ciertas condiciones de puesta en escena de los deseos inscriptivos de un grupo socialmente decisorio: los artistas y gestores, en el seno de una comunidad local con aspiraciones de reconocimiento orgánico en un plano global.

La terrible sensación de voluntad  y cultura aniquiladas (Carlos Francisco Elías)

Carlos Francisco ElíasDijimos al principio, que existía una terrible sensación de voluntad de cultura aniquilada, que algo huele a viejo, que algo hay que cambiar.

Dijimos, que un sistema burocrático arcaico, no pude seguir minando los derechos de ciudadanía cultural de los dominicanos y dominicanas, justo en este momento de crisis nacional.

Debemos reflexionar sobre posibles soluciones, aunque sean extremas, para cambiar con vigor y visión muchas de las barbaridades y ansiedades que hemos escuchado (o que vamos a escuchar aquí).

Si la cultura, entendida como tal, es un bien espiritual de todos y todas, si los contribuyentes pagan para que los funcionarios, más que funcionarios, sean gestores culturales en posiciones oficiales con alta vocación de servicio y preocupación por lo colectivo, debemos entonces buscar, de modo urgente, soluciones que ayuden a encontrar un sendero válido de acción cultural, que resuelva problemas, no que lo genere.

En Hamburgo en 1997, en la una famosa conferencia sobre la necesidad de los derechos adultos de la cultura, se hablaba de ciudadanía cultural,  es hora de que vayamos pensando que ese concepto del siglo XXI para mirar y gestionar la cultura, debe ser nuestra guía y paradigma de acción: la cultura como elemento ciudadano, obliga a las instituciones del Estado, a manejarse con otros criterios que no sean la desidia, la ignorancia crasa y la petulancia carga de un desconocimiento y falta de sensibilidad social evidente y ofensiva a la memoria y a las ilusiones de los más.

Las soluciones:

A) Nombramiento de una o un nuevo incumbente en el Museo de Arte Moderno, 9 años son suficientes para una gestión, se necesitan no sólo caras nuevas, sino directores o directoras que entren en sintonía con la realidad.

B) Creación de la Comisión Permanente de la Bienal, para que esta con independencia y determinación de cambio actué sobre la confección de las próximas Bienales.

Haciendo la salvedad, de que el ministerio de cultura si quiere que esa comisión permanente funcione, no debe manipular, como es habitual, la formación de esta Comisión para hacer una entelequia inservible y bajo su tutoría servil.

C)  Que dicha Comisión Permanente lleve el nombre de Frank Marino Hernández, por sus méritos aún no reconocido como persona que ayudó al arte dominicano a ser mejor.

D) Que el Museo de Arte Moderno, recuerde a Porfirio Herrera con una tarja o nombrando algún espacio del mismo, porque al margen de toda contradicción entre mis ideas y las suyas fue una persona que lo dio todo para que el Museo de Arte Moderno fuera mejor.

E) Que el CODAP no esté representado en los organismos organizativos de la Bienal,

porque no puede ser juez y parte de un certamen en donde la mayoría de sus miembros participan.

F) Replantear y rescatar la Bienal del Caribe, justo en un momento en que las relaciones internacionales del país están en un estado delicado con el resto de las Antillas menores.

Darle un contenido, el original, que era un acercamiento vía el arte con los demás pueblos del Caribe.

Entender que para tales fines, es importante hacer una estrategia colegiada con el Ministerio de Relaciones Exteriores, a quien casi nunca se utilizó para los fines reales de una estrategia que pusiera en valor los objetivos de una relación entre el arte y la diplomacia, para que diera los frutos en favor de la República Dominicana.

Esa terrible sensación de voluntad aniquilada en la cultura, solo será posible desterrarla, asesinando la burocracia y la ignorancia con que algunos funcionarios del ministerio de cultura se manejan, desconociendo su misión y su deber en un cargo público.

Entonces, solo entonces, al decir de Benedetti, nos llenaremos de cielo los pulmones, gestaremos eventos masivos, convocaremos a todos los hambrientos del pan de la cultura, no como en el circo que ahora tenemos, sino como una gran fraternidad de disfrute  trascendencia espiritual.

Tenemos nosotros el deber en este siglo XXI, de hacer valer el derecho masivo a participaren el gran banquete de la cultura, que hará brillar, si lo logramos,  el contenido movilizador de la ciudadanía cultural.

Apartheid, desasosiego e incisiones en el arte dominicano de hoy (Danilo de los Santos)

-          La segregación (El apartheid) en Sudáfrica.

-          la pulga hitleriana, antisemita y artística.

-          Las exclusiones estéticas del mundo comunista desde Stalin.

-          El maniqueísmo, explicación de la realidad reducida a dos principios opuestos, el bien y el mal, que aplicándolo a las ediciones del XXIII y XXIV Concursos, el bien es la contemporaneidad y el mal es la tradición moderna del arte dominicano todavía muy viva.

Danilo de los SantosCoincidencia maniqueísta, excluyente selectivismo y segregación antidemocrática empañan con argumentos valederos o no, la filosofía de un concurso que siempre respondió al lema “Arriba lo Nacional”, culturalmente enfocado.

Al respecto queda afirmarse que con raras excepciones, los jurados internacionales están desenfocados sobre el devenir de las artes dominicanas.

Y cito a Rosina Cazali (Guatemala), quien declara su desconocimiento sobre nuestro arte, pero que aprendió con las informaciones puntuales de Jorge Pineda.

Este rol de Pineda empata con la asesoría de los especialistas del Centro León, que no pueden enajenarse de contaminar en los manejos de los expedientes de los candidatos o en las informaciones demandadas sobre los jóvenes “contemporáneos”.

Y se trata de una normativa contra el tiempo, de un enfrentamiento con decenas de portafolios y propuestas que no se pueden ponderar en cortas jornadas a no ser que los especialistas locales le den una “manita” a los extranjeros que si bien “prestigian” con sus nombres el concurso, son un contrasentido, tomando en cuenta que el integrante dominicano del jurado único es el encargado de dar seguimiento al proceso curatorial, en consulta telemática con los miembros foráneos y con los especialistas del Centro León.

Apreciada estas distinciones y focalizando la presente bienal, aunque nos produzcan los hijos la bienal representa el arte de hoy que no es el de ayer y posiblemente será el de mañana, bienal con algunos otros lunares modernos que nos permiten hablar de exclusión, fusilamiento y pulga.

Con la realidad de los resultados nos preguntamos: ¿Seguirán siendo exhibidas las obras premiadas o serán sepultadas en el sótano del MAM? ¿Qué sucederán con las piedras que conformaron la instalación del artista Canaán? Con estas cuestiones comienzo a señalar que el Museo de Arte Moderno es hoy una galería de múltiples exposiciones y si la principal función es la de constituirse en galería de nacional de los tesoros del arte dominicano, tal función es inexistente.

Tales tesoros están sepultados en el sótano del MAM. Las razones obedecen a una situación general que afecta el cuerpo del arte dominicano de hoy.

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