SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Enclavado entre centro-oeste y oeste yace este importante pulmón natural de área verde de la ciudad de Santo Domingo. Fue y prevalece como uno de los grandes aciertos urbanos, cuyo uso constante le dio y le sigue dando razón de ser.

Sin embargo su estructura espacial, dado su comportamiento de uso, ha ido requiriendo una importante redefinición con el objetivo de actualizarlo con miras al año 2030.

Compuesto por dos vías conectivas este-oeste, situadas al norte y al sur del parque, resultan infuncionales, ya que su uso, frecuencia de uso, y características propias han ido cambiando a través de los años, quedando así el parque de forma extemporánea.

La Av. Anacaona, con la profusión de torres residenciales de apartamentos, se ha ido densificando de manera sostenible y exponencial, y la Av. Mirador del Sur, o Av. de La Salud , o Av. Freddy Beras Góico ha ido perdiendo uso vehicular en la medida en que las actividades peatonales en el parque se hacen más frecuentes. Las dos avenidas se construyeron al final de la década de los 60’s al mismo tiempo, y dieron respuesta correcta en ese momento.

 

El Mirador Sur fue utilizado por el presidente Balaguer para sus caminatas diarias en las tardes, lo que dio origen a que un grupo de personas, interesadas en mantener un perfil de salud adecuado, entendiera lo beneficioso que era la utilización del espacio público abierto para el sano ejercicio a favor de la salud, y comenzaron a practicar las más diversas actividades. Ahora, estas van desde caminatas, ciclismo, patinaje, hasta bailes de zumba,etc.

 

Con posterioridad, y muy probablemente a solicitud del creciente grupo que utilizaba la vía en horas matutinas y vespertinas, solicitaron a las autoridades edilicias de ese entonces, y así fue concedido, una disposición municipal para el cierre de la vía dos veces al día. Esta acción se ha extendido los fines de semanas y los días feriados, y también aquellos que por alguna razón se celebran eventos especiales en dicho espacio urbano.

 

El sustituir una avenida cuyo perfil está diseñado para el paso de vehículos este-oeste de manera express por una simple calle peatonal nos invita a la más simple reflexión. Podríamos colegir que se trata de un problema conductual social el trasladarnos por el medio de una vía vehicular sin ser atropellados, pero la más importante de las hipótesis a nuestro entender es la de tener una ubicación privilegiada en relación a otros espacios abiertos, junto con la limpia brisa que golpean los rostros de los usuarios, debido a su emplazamiento en la segunda terraza de la ciudad capital. Esto, con una curva de nivel que permite las más hermosas visuales hacia la primera terraza de la ciudad y el inmenso color azul turquesa del Mar Caribe.

 

Entendemos que para el advenimiento de la tercera década del siglo 21 deberíamos haber tenido un concurso nacional con los arquitectos y estudiantes de las diferentes escuelas de Arquitectura de las Universidades del país para un proyecto paisajístico moderno capaz de competir con las propuestas más eficaces y expresionistas del planeta.

Todo lo anterior, aprovechando nuestra condición de trópico-isla con una profusión de especies vegetales de fácil crecimiento y densidad para las actividades recreativas y deportivas de la ciudad.

 

La propuesta futura ha de eliminar por completo la avenida Mirador Sur, para convertirla en amplios senderos peatonales y hermosas ciclovías, con más densidad de vegetación para el uso permanente a cualquier hora del día, eliminando la molestosa e inconveniente labor de cierre diaria en dos períodos, que incrementa presupuestos que bien podrían destinarse al mantenimiento del mismo.

Cabe destacar, y está implícito, el reforzamiento de la seguridad de CCTV con más unidades, y un Centro de Control y patrullaje mixto, adjunto a los ya existentes, dirigidos por autoridades militares y municipales.

 

De la misma manera se plantea la ampliación a dos carriles más, creciendo hacia el sur de la Av. Anacaona, para suplir la demanda de circulación rápida vehicular este-oeste. Esto, con pasos a desnivel tanto en el cruce de la Av. Luperón, como en la Av. Italia para la fácil y rápida conexión, así como vías de acceso marginal paralela, dándoles ingreso de las calles nortes sur que allí convergen, de forma que su entrada a la vía rápida sea de forma tangencial y no perpendicular como es en la actualidad.

 

Las vías más importantes norte-sur -como expusiéramos en un artículo anterior- deberían cruzar el parque a túnel abierto, con plataformas de áreas verdes y senderos tipo puente de gran ancho, y con visuales bloqueadas para disimular el torrente vehicular a ras del propio parque y garantizarle fluidez en el patrón peatonal del mismo.

Se propone para el manejo administrativo del conjunto -a través de la Fundación Avenida de la Salud y la Alcaldía del Distrito Nacional- una modalidad público-privada motorizando el correcto funcionamiento del mismo tanto en su preservación, investigación botánica, mantenimiento, y control general de uso.

 

Es imprescindible, de cara al año 2030, la reestructuración del esquema paisajístico del parque con geometrías dramáticas, montículos para trabajar los focos de atención y bloqueos intencionales de visuales, diferenciación a base de las variadas especies vegetales tropicales para producir efectos de contrastes en las tonalidades y matices de verde, y una reformulación de todo el proceso de arborización del mismo, tanto en las especies como en su disposición dentro del contexto.

 

De orden que el prever un planteamiento de carácter temático, con una nueva senderización, con materialidad diversa, manejando piedra, hormigón rayado en aceras de excelente terminación, áreas alternadas de granzotes de río -todo combinado con las más intrincadas especies de la flora tropical, lagos artificiales, además del existente, zonas de descanso y solaz y esparcimiento para la familia dominicana y el visitante extranjero-, producirá, sin lugar a dudas, una delicia y un confort sin igual en la joya de espacio público abierto. Ya de por sí lo es esta maravilla de parque que se emplaza a través de una de las zonas más acertadas e importantes de la geografía y topografía de la Ciudad Primada de América, Santo Domingo.