SANTO DOMINGO, República Dominicana.- En el mostrador no faltan los curiosos, quienes, a veces incrédulos, los repasan una y otra vez, para confirmar si realmente están todas palabras y las hojas que abarcan la obra.
Con un nombre que no deja espacio a conjeturas, Los libros Más Pequeños del Mundo, se han vuelto un atractivo en la XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014. Con su singular tamaño, que va desde uno a siete centímetros, estas obras en miniaturas originarias de Perú, le da un sentido completamente distinto al término “de bolsillo”, edición caracterizada por un poseer un formato portátil y de precio más asequible.
Producidos desde 1970 y distribuido en 29 países, los “micro libros” han causado sensación entre los coleccionistas de este arte, asevera Chirlyn Bencosme, encargado del pabellón de estas pequeñas obras de ingenio y creatividad.
“A la gente le gusta mucho este tipo de libros y el que lo conoce, se vuelve coleccionista, y todos los años viene buscando los últimos libros”, asegura, mientras señala uno de los diminutos materiales impresos ideados por Alberto Briceño Polo, creador de los “minilibros”.
Los Libros Más Pequeños del Mundo han sido editados en cuatro idiomas, además del español, con categorías que incluyen la autoayuda, obras clásicas, astrología, salud y humor.
Los libros son en pasta de lujo, afirma Bencosme, mientras muestra uno de los ejemplares. Explica que son encuadernados y cocidos manualmente, lo cual evita que sus hojas sean desprendidas del lomo.
“Estos libros son 100 por ciento legibles. El concepto es que en cualquier momento y lugar, puedes sacar el libro de tu bolsillo y leerlo”.
El más vendido.
La Biblia mantiene su posición como el libro más vendido, sin importar el tamaño en que se produzca. La respuesta parece casi escrita en cada una de las esquinas del pequeño quiosco, que tiene como pendientes una hilera de librillos, suspendidos sobre sus pares por argollas.
También gana la corona por ser el libro más caros de los que tienen en existencia. Con un costo de 800 pesos, la Santa Biblia Reina Valera de 1960, se coloca como la obra cumbre de la lectura en miniatura.
En su interior, las letras casi parecen desdibujarse debido al tamaño reducido, las cuales ahora parecen minúsculas hormigas negritas y estáticas.
“Es más un detalle, pues no se puede leer igual que todos los libros, debido a que es versión completa, se redujo el tamaño”, explica Bencosme, mientras sostiene con sus dedos el libro partido en dos y el ambón.
Los pendientes de papel y tinta se mueven al compás del viento, como asintiendo a cada palabra del vendedor, quien se despide sonriente, a la vez que recibe a nuevos ojos curiosos que no terminan de creer que como los perfumes, los buenos libros también pueden venir en recipientes pequeños.