SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Se evidencia en los últimos años el descenso de las ventas de libros en República Dominicana, lo que ha devenido en el cierre de muchas librerías legendarias.
Hace treinta años, el área donde proliferaban las librerías era la Zona Colonial. Allí, como cuenta Virtudes Uribe, propietaria de La Trinitaria existían en la década del setenta dieciocho librerías que vendían grandes volúmenes de libros.
La Trinitaria fue la primera librería en impulsar toda su fuerza de ventas en promover los libros de autores dominicanos. Creada en noviembre de 1968, ubicada en la calle Trinitaria esquina 30 de Marzo en el barrio San Carlos.
Según cuenta Virtudes, ese primer local era pequeño y vendían libros marxistas. Durante los Doce Años de Balaguer y la persecución de los militantes y simpatizantes de los grupos de izquierda, ese tipo de bibliografía era muy demandada.
Cuando termina el primer régimen de gobierno de Joaquín Balaguer, ya los libros marxistas no generan tanta curiosidad. En ese momento deciden dar un giro diferente a la oferta de libros. Optan por comenzar a vender libros dominicanos.
Cuenta que en esa época los libros dominicanos eran desdeñados. “Tengo anécdotas de escritores dominicanos que venían y me traían sus libros no porque pensaban que se venderían –Has lo que tú quieras con ellos me decían- y se sorprendían mucho cuando se vendían”, relata Virtudes.

Fotografía de las habituales peñas en la librería La Trinitaria.
Carmen Suárez/ Acento.com.do
Por La Trinitaria han pasado grandes figuras de la literatura y ambiente intelectual; como José Saramago y Ana Poniatowska. Quien inauguró las tertulias que son habituales los sábados, fue el poeta Pedro Mir. “Reunía un grupo y hablaban de todo, aquí se habla mucho de política, siempre fue así”.
De igual manera Virgilio Díaz Grullón, Freddy Gatón Arce y Leonel Fernández, solían acudir a esas charlas en la emblemática librería de la calle Arzobispo Nouel.
Otra de las librerías que resiste valientemente el difícil momento que atraviesa el libro impreso es Avante, que comenzó vendiendo revistas y algunos libros universitarios españoles de Barcelona , pero también venían de Caracas, Venezuela.
Con el paso del tiempo empezaron a vender libros de textos, libros Susaeta, Disesa y del Instituto del Libro.
En los tiempos que estos establecimientos se inauguraron Antes estaba el Instituto del Libro aunque fue cayendo un poco, estaba librería América, en la calle Arzobispo Nouel esquina Sánchez; Libreriía Dominicana, que estaba en la Calle Las Mercedes esquina José Reyes, Casa Cuello en el Conde.
Son momentos realmente difíciles
Desde la perspectiva de los libreros, la caída de las ventas tiene diversas razones. Para Caridad Fernández, de Avante, librería enfocada en ventas de libros técnicos, las librerías ya no venden libros, porque los venden las escuelas. "El tener libros de texto es una pérdida", confiesa.
A modo de consuelo dice "la venta ha bajado mucho con el avance de la Internet, pero todavía quedan algunos lectores que compran libros de Vargas Llosa, García Márquez y libros clásicos que se venden siempre".
Virtudes Uribe sostiene que las causas no son coyunturales. Para ella, esta crisis no es ocasionada por la Internet sino por la escases de políticas del libro. "No hay incentivo a la lectura y que involucre al sector público y al privado; que vaya junto a un plan de alfabetización pero además lo más difícil es que no hay bibliotecas. En los colegios no hay bibliotecas, lo que tienen es un salón con una mesa larga y dos o tres libros, donde mandan los estudiantes de castigo", afirma.
De las 18 librerías que existían en la Zona Colonial en los años setenta, tan sólo quedan cuatro. Una clara evidencia que este sector se encuentra muy deprimido. Aunque de seguro, por un tiempo más seguirán existiendo los amantes del libro impreso, la realidad dice que estos espacios de la lectura y la interacción con la cultura se están extinguiendo.
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