Cultura

“La gente se acostumbre a escuchar opiniones adversas” (Vargas Llosa en 2000)


SANTO DOMINGO, República Dominicana.- En ocasión del lanzamiento local de la novela “La fiesta del chivo” en el 2000, tuve la oportunidad de entrevistar al autor, el hoy Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, para CDN televisión. En esa oportunidad, Vargas Llosa  se refirió a los críticos de su novela, expuso sus conceptos sobre la democracia, la libertad de expresión, el libre mercado y su vida como escritor. En ella dijo que escribir le resulta una tarea difícil. “Me gusta escribir, es lo que más me gusta. Gozo inmensamente escribiendo, pero al mismo tiempo la paso muy mal, porque me cuesta un inmenso esfuerzo”.

Un artículo reciente de Vargas Llosa sobre la sentencia del Tribunal Constitucional que desnacionaliza a hijos de ilegales haitianos nacidos en el territorio dominicano, ha desatado una campaña de descrédito en su contra que incluye a su hijo Gonzalo, funcionario de Naciones Unidas residente en el país. En Santiago, grupos comunitarios incendiaron ejemplares de la novela pidiendo que se le declare “persona no grata”.

Por considerarlo de interés dentro el contexto actual, reproducimos la entrevista 13 años después de realizada, a fin de que el lector tenga una visión más amplia y cabal del laureado escritor peruano.

MG.- Bien, tenemos el gratísimo placer de compartir esta hora con el escritor más laureado de América Latina, uno de los ejemplos de la literatura Hispanoamericana, posiblemente uno de los escritores más destacados de esta segunda mitad del siglo que está a punto de expirar, Don Mario Vargas Llosa.

Buenas Noches Don Mario, es un placer estar con usted esta noche.

MG:¿Qué opina de la reacción que vio anoche en la puesta en circulación de su libro La Fiesta del Chivo?

R-Mario Vargas Llosa.-Bueno, fue una experiencia para mí gratísima, por la cantidad de gente que acudió a la presentación, y también por la manera tan cordial en que me recibieron. Escuche muchos aplausos, unas demostraciones de amistad y de cariño que para mí fueron realmente muy conmovedoras, porque este libro tiene desde luego una connotación muy especial, está inspirado en la República Dominicana, ha sido escrito gracias a la ayuda, a veces involuntarias de muchísimos dominicanos. Ha sí que la reacción de los dominicanos era la que ha mi desde luego me interesaba más, y por lo menos, esta primera reacción ha sido cordialísima, y yo estoy profundamente agradecido con ellos.

MG:¿Pero la reacción no ha sido unánime, a esos elogios se le han añadido algunas críticas?

R-MVLL.-Bueno, algunas no, bastantes. He seguido más o menos esa controversia, que desde luego creo que era inevitable el tema Trujillo, Trujillismo, los efectos de la dictadura en la sociedad dominicana, pues son todavía motivos en la actualidad y no existe, ni puede existir unanimidad de pareceres al respecto. Así que entiendo muy bien que a mucha gente el libro no le haya gustado y que haya despertado críticas adversas. Creo que un escritor debe acatar las críticas sobre todo si tiene convicciones democráticas, como tengo yo. Algunas de esas críticas me han parecido injustas.

Anoche yo me referí a las críticas que han hecho algunos parientes de los De La Maza. La verdad que para mí la familia De La Maza es una familia Marte, probablemente ninguna familia dominicana ha sufrido tanto con los asesinatos, los crímenes, los abusos que cometió la dictadura como los De La Maza. Y por otra parte pues Antonio De La Maza es para mí uno de los héroes de este libro, como lo es de la realidad dominicana, ya que sin él no hubiera visto una conjura, él fue el motor, el entusiasmo contagioso que convenció a todos los conjurados de que era posible acabar con el dictador, y he tratado a ese personaje en mi libro con la máxima consideración, así que algunos parientes de él puedan considerar que yo hice un tratamiento injusto de él, realmente me ha apenado muchísimo.

P-MG.- La dictadura, la Tiranía ha sido no la excepción, sino casi la regla en la historia de América Latina del presente siglo, no del siglo veinte, comparándola con otras experiencias dictatoriales de América Latina con Vicente Gómez, la de Paraguay deStroessner,¿Cómo usted ubica la dictadura de Trujillo?

R-MVLL.-Bueno, la dictadura de Trujillo no ha sido la más larga, han habido dictadura más larga, quizás no ha sido la más cruel, han habido dictadura de una crueldad espantosa sobre todo en el siglo diecinueve. Pero en el siglo veinte la dictadura de Trujillo fue cruel, fue extravagante porque estuvo rodeada de una teatralidad, de unos excesos, derivados de la personalidad del propio Trujillo, y eso ha hecho que de laguna manera  sea como el símbolo de un fenómeno que por desgracia vivió toda América Latina sin excepción.

Creo que en mi novela uno de los empeños míos ha sido justamente mostrar a través del caso de la dictadura de Trujillo, el de ese fenómeno, lo que significa un poder absoluto, el tremendo efecto corruptor para el conjunto de la sociedad que tiene un dictador cuando llega acumular ese poder que hace de él un hombre intocable por encima del bien y del mal, de esta manera que en este sentido el Trujillismo, la Era de Trujillo son manifestación de un fenómeno que vivió todo el continente, para no decir el universo entero, porque en realidad la tradición más antigua de la humanidad no es la democracia, ni la libertad, ni la legalidad, sino el autoritarismo, la brutalidad, el reinado de la fuerza.

P-MG.-Los legados de una dictadura, como la de Trujillo o de cualquier otro dictador en América Latina, perdura más en la conciencia y en la vida  de esa nación mucho más de lo que el tiempo que esa dictadura rigió,¿Piensa usted que América Latina ha desagregado totalmente de ese legado, de esa herencia dictatorial; digo, la democracia se ejerce plenamente en nuestros países?

R-MVLL.-Ojalá fuera verdad eso, que bueno sería que América Latina hubiera desagregado enteramente de nuestros suelos esa tradición autoritaria. Por desgracia no es así, tenemos dictaduras todavía, aunque hemos progresado mucho y hay muchos países, uno de ellos es la República Dominicana que hoy vive un sistema de legalidad, de libertad, democracias imperfectas todavía pero que han dejado atrás el autoritarismo. Hay países como Cuba que no se puede olvidar que hacen cuarenta y dos años rige una dictadura y monolítica, y es el caso de mi país, del Perú que tuvo una dictadura muy corrompida también muy cruel, con terribles crímenes  contra los derechos humanos, pero mucho más hipócritas que la de Somoza, la de Trujillo o de Fidel Castro, porque oculta su verdadera identidad con unas formas, con una apariencia  democrática destinada a engañar la opinión pública internacional que hoy a diferencia de lo que ocurría en el pasado, se  muestra muy hostil con la dictadura, con el régimen autoritario, así que creo que no debemos de ninguna manera caer en la complacencia, creer que ahora América Latina es un continente ya democrático. Avanzamos en esa dirección, muchos países por lo menos, pero todavía nos quedan mucho por hacer.

P-MG.- ¿Cree usted que la democracia como sistema de vida político es una tradición o se hace a través del hábito del ejercicio, de la práctica o puede decretarse un ambiente de ejercicio y decline de respeto a los derechos humanos?

R-MVLL.-No, es una práctica, es una costumbre, lo importante de la democracia es que al final, esa legalidad se convierta en una manera de vivir. Que la gente se acostumbre a escuchar opiniones adversas, a coexistir en la diversidad, a respetar las instituciones, a aceptar las elecciones, y eso significa a aceptar no solamente las victorias, sino también las derrotas, y sobre todo la actitud tolerante, admitir que la verdad sobre todo en el campo político y social, es muchas veces ambigua, escurridiza, y que por lo tanto es fundamental que haya crítica, que haya debate para poder ir avanzando en el conocimiento de la realidad, eso es una costumbre que tarda mucho en imponerse. A veces se pasa rápidamente de una dictadura a una democracia pero hasta que esa democracia cala en las costumbres, en las mentalidades y va formando espíritu realmente abierto y tolerantes, desgraciadamente pasa mucho tiempo.

P-MG.- ¿Las experiencias democráticas que están viviendo algunos países de América Latina, la mayoría afortunadamente son procesos irreversibles o existe el peligro de un regreso a un retroceso a forma de dictadura?

R-MVLL.-Irreversibles no lo son nunca Miguel, yo creo que ni siquiera las democracias más sólidas, con una tradición más robusta, son irreversibles. Hemos visto tantos casos nuestras historias reciente. Creo que el caso de nuestras democracias que son jóvenes, que son primerizas, que están dando los primeros pasos, pues hacen que sean tremendamente vulnerables y eso debería exigir de nosotros una participación muy activa en la defensa del bien más precioso que puede tener una sociedad que es la libertad, que es una legalidad que defienda sobre todo al débil, al pobre, al que no tiene influencia, al que no tiene poder económico, contra los atropellos, contra los abusos, y ese es el bien más precioso de una sociedad. Y se descubre precisamente cuando se pierde, y cuando es la voltariedad, la fuerza la que determina el destino de las personas.

P-MG.- ¿Cree usted alguna posibilidad de cambio democrático en su natal Perú en esta proceso electoral?

R-MVLL.-Bueno, hay una esperanza, por primera vez desde 1992, cuando el Presidente Fujimori con la ayuda de Vladimiro Montesinos, nuestro Johnny Abbes García dio el Golpe de Estado, por primera vez se ha abierto una esperanza con esa formidable modernización del pueblo peruano que hoy día en su gran mayoría repudia la dictadura a favor del candidato de oposición Toledo. El pueblo en las calles impidió realmente que le robaran la decisión electoral que la dictadura como había fraguado, pues ganara la primera vuelta por una mayoría aplastante, de tal manera que hay una esperanza, es muy difícil porque el fraude está montado, el gobierno tiene el control absoluto de todo el proceso electoral, hay un jurado electoral que es fiel para el régimen, los jueces independientes han sido expulsados y reemplazados por jueces instrumentales, el ejército que ha sido purgados  de todos los oficiales profesionales democráticos por Montesinos, eso uniría un ejército totalmente al servicio de la dictadura, de tal manera que eso hace que las condiciones muy difíciles. Pero como hay una presión internacional, y sobre todo como creo yo, por primera vez hay una gran mayoría de peruanos harto del sistema autoritario, de la corrupción, de los abusos, y que quiere que el Perú como ha ocurrido con el resto de América Latina se democratice, pues creo que hay una esperanza.

-P-MG.-Después del proceso electoral de 1990, usted se radicó en España, como hicieron en el pasado muchos otros escritores como Guillermo Cabrera Infante se estableció en Londres, Alejo Carpentier prefirió Paris, ¿Es que existe mejor ambiente para la creación literaria en Europa que en América Latina?

-R-MVLL.-Bueno, cuando hay razones políticas, pues no es la literatura la que determina esas migraciones de escritores, sino la política. En otros casos Europa tiene un clima en el campo cultural, en el campo literario que resulta más estimulante y eso atrae a muchos escritores latinoamericanos a vivir por lo menos temporadas en Europa. Ese fue mi caso, cuando yo era joven yo siempre soñé con llegar a Paris, me parecía que era una experiencia indispensable para llegar a ser escritor y vivir en Paris y en realidad fue muy interesante porque yo descubrí en Paris que era un latinoamericano, hasta entonces yo no tenía una idea de América Latina, tenía idea del Perú y de los países de donde eran los escritores que yo leía sobre todo que eran Francia, Estados Unidos o Inglaterra. Y en Francia descubrí América Latina con una realidad cultural, conocí escritores latinoamericanos, eso fue una cosa muy interesante y creo que a muchos latinoamericanos les ocurrió eso, empezaron a sentirse escritores de esa patria grande, de esa patria común, que en su países por esa balcanización que hemos vivido en América Latina  pues desconocían o conocían muy mal. Así que yo quiero mucho a Europa, me siento en mi casa también en Europa, pero quizás lo que más le debo yo a la experiencia Europea es haber descubierto América Latina, y que yo ante de ser un escritor Peruano, soy un escritor Latino Americano.

P-MG.- ¿Volvería a Perú en caso de un cambio democrático?

R-MLL.-Sin ninguna duda, si yo pudiera realmente expresarme con libertad de mi país, si tuviera tribunas en las que pudiera opinar pues con la libertad que lo hago en España o en Inglaterra, desde luego que volvería, allí tengo a mi familia, tengo muchos amigos, tengo mis libros que es lo que yo más extraño, toda mi biblioteca que me inspira una tremenda nostalgia, pero la verdad, yo he llegado a una edad, que yo no soporto vivir ya en la dictadura, en la mentira, en la prepotencia, en la manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación que obedecen a las órdenes, ni siquiera del Presidente de la República sino del verdadero poder que hay en ese país, que es el capitán Vladimiro Montesinos, alguien que nunca nadie ha elegido, que  muy pocos Peruanos han visto y que desde un sótano en el pentagonito en el cuartel general del ejército, decide la vida, la muerte, la fortuna o la pobreza de los peruanos, simplemente yo eso ya no lo puedo soportar.

P-MG.-¿Pero es un personaje de una novela suya?

R-MVLL.-Bueno, eso usted sabe que ha sido muy divertido porque cuando salió la Fiesta del Chivo en el Perú, prácticamente la unanimidad de los críticos, que pudieron publicar críticas al respecto, pues han dicho pero si esto es una descripción del gobierno de Fujimori y el caso más flagrante le parece justamente el de Abbes García y se ha inventado un personaje que es una hechura de Vladimiro Montesinos, pero ellos no saben que Abbes García realmente existió, lo que pasa que los regímenes dictatoriales producen, quizás podríamos decir que supuran ese tipo de personajes como Abbes García, como Vladimiro Montesinos, como López Rega en el caso de Argentina. Creo que si uno escarba en las dictaduras siempre hay en ellas, en las sombras ejercitando el terror, un Vladimiro Montesinos o un Abbes García.

P-MG.- Don Mario la semana pasada el periódico El Caribe publicó un artículo de Plinio Apuleyo Mendoza donde celebraba la publicación de su libro, de su última novela y decía que había recibido una llamada telefónica de dos escritores muy conocidos celebrando esa publicación diciendo que por fin habían leído la más grande obra, la obra tan esperada, la obra cumbre de Don Mario Vargas Llosa,  ¿Considera usted que esta es su mejor novela?

R-MVLL.- Bueno, me gustaría que fuera cierto, la verdad es que un autor no tiene la suficiente objetividad, independencia para dar ese tipo de valoraciones, pero lo que sí le puedo decir es que probablemente es la novela que más trabajo me ha costado, en la que ha invertido no solo más empeño, sino también más ilusiones. Es un libro que a mí me fascinó, el tema del libro desde que decidí escribirlo hace ya es muchos años, fue en el año 1975, así que ambición he puesto en él, mucho trabajo y muchas ilusiones. Así que si es mi mejor libro yo estaría encantado que así fuera.

P-MG.- Dicen que cuando usted decide escribir una novela o un libro, usted suda, se vuelve obsesivo, que el tema lo asalta, no lo deja vivir, hasta que por fin dice: ya lo tengo, entonces su vida se tranquiliza, ¿Pasa por ese proceso siempre ?

R-MVLL.-Siempre, es un proceso que desde mi primer libro he sentido el mismo. En primer lugar nunca sé el porqué de pronto un tema se me impone, llega a apoderarse de mí de una manera impremeditada, es algo que queda en la memoria, unas imágenes que van convirtiéndose en la fuente de un fantaseo, de una especie de desasosiego de la imaginación, algo muy poco premeditado, hasta que de pronto me doy cuenta que llevo en la cabeza algo como el embrión de una historia y que en cierta forma ya empecé a trabajar en ella sin haberlo decidido de una manera pues muy claramente consciente. Y entonces tomo una decisión y empiezo a trabajar de una manera muy sistemática, haciendo una investigación, pero sobre todo para familiarizarme con un ambiente, con unos personajes, con una época y luego comienza ese proceso. Flaubert lo llamaba una inversión en la vida que uno quiere inventar, me parece una fórmula muy adecuada, ir poco a poco conociendo el ambiente, el paisaje tanto geográfico, como social, como individual de aquello que uno quiere inventar. Y en esa investigación siempre va surgiendo unos motivos, unos estímulos que enriquecen extraordinariamente la fantasía, la imaginación. Y desde luego ese ha sido el caso de la Fiesta del Chivo.

P-MG.-Contrario a lo que ocurre con muchos otros escritores famosos incluso, a ustedes no parece repetírseles los personajes, hay una variedades de temas y de caracteres en su obra verdaderamente asombroso, ¿Le cuesta mucho después de un libro y viendo la inversión  y la entrega absoluta con que se absorbe usted en la escritura de un libro, le cuesta mucho trabajo posteriormente deshacerse de esos personajes para entrar en otras historia?

R-MVLL.-Bueno, procuro yo a trabajar en otra historia, porque la verdad no me gusta nada esa sensación de vacío, como de soledad en que quedo cuando termino un libro en el que he trabajado mucho tiempo. Esta novela pues a mí me ha tomado más de tres años, y en esos tres años he convivido con unos personajes, con un ambiente, con un medio, hasta con una manera de hablar el español. Y de pronto todo eso se termina y eso me produce una sensación que realmente es como de orfandad y yo la combato poniéndome a trabajar inmediatamente en mi siguiente proyecto. Al principio me cuesta mucho esfuerzo, siento una enorme distancia, pero eso es lo que hago, porque para  mí es el mejor antídoto contra esa sensación de soledad que es muy triste y como de desamparo, el haberse quedado de pronto sin el mundo en que uno ha estado viviendo desde tanto tiempo.

P-MG.- Usted ha dicho y reiterado que el primer contacto con esta obra, por así decirlo, data desde 1975 durante una visita, y entre 1975 y el año 2000 cuando sale hasta ahora, usted ha publicado un sin número de obras, ¿Cómo pudo sobrevivir esa ansiedad por esta obra durante tanto tiempo y pudo sobre ponerse a tantas otras obras?

R-MVLL.- Bueno, estuvo siempre allí y procuré leer todo lo que caía a mis manos y busque siempre materiales, tome muchas notas, llené cuadernos con apuntes, mientras que escribía las novelas que he escrito en esos 25 años. De tal manera que el proyecto nunca desapareció. En realidad cuando yo comienzo a escribir un libro, he estado  muchísimo tiempo  trabajando en él. Ahora, por ejemplo, estoy escribiendo una novela basado en Flora Tristán que es un personaje muy interesante del siglo diecinueve, y es un proyecto que tiene en realidad no sé cuánto, pero tiene ya varias décadas, desde que leí por primera vez Peregrinaciones de una Paria, un libro que escribió Flora Tristán en su viaje a América Latina, al Perú, que a mí me suscitó una gran curiosidad sobre el personaje. En realidad cuando yo comienzo a escribir una novela, ya consciente e inconscientemente, llevo muchísimo tiempo dándole vueltas, trabajando en ella, de una manera no muy consciente, pero el material ha estado ahí fermentando poco a poco en la consciencia.

P-MG.- Regularmente los apologistas de regímenes como el de Trujillo tratan de justificarlo sobre la base del legado material a su país, diciendo que muchas veces la supresión de la libertad está justificada en una razón de Estado, ¿Usted cree que eso es posible, usted es partidario de eso?

R-MVLL.-No, yo creo que eso es falso, esa es la justificación de todas las dictaduras, sin excepción. Dicen que la pérdida de la libertad garantiza la eficacia, y eso es mentira, y la mejor demostración de que eso es una falsedad  total, es la siguiente: ¿Cuáles son los países más prósperos del mundo?, ¿Cuáles son los países que han llevado a sus pueblos a los más altos niveles de vida?, ¿Cuáles son los que han desarrollado más?, ¿Los que tienen hoy día un dominio de la tecnología, de la ciencia?, ¿Los que pasaron por largas dictaduras o los que tienen la más antiguas tradiciones democráticas de la humanidad? Estados Unidos, Francia, Inglaterra, no son los países que están a la cabeza del desarrollo, Suecia, Suiza, y esos países necesitaron dictadores para construir buenas carreteras, para dar trabajo y niveles de vida decente a todo el mundo, no es verdad. La dictadura a la larga, aunque algunos hechos positivos tengan su haber, siempre causan muchos más perjuicios y daño que beneficio a una sociedad. En realidad, el progreso no hay que medirlo solo en edificios, ni en carreteras, hay que medirlo en respeto a los derechos humanos, en defensa contra la arbitrariedad, en crear oportunidades para que  todos, no solo los ricos, sino también los pobres, no solo los influyentes, sino también los desvalidos puedan acceder a las buenas cosas del mundo y demostrar mediante su trabajo, mediante su talento que pueden escalar posiciones y ganar un reconocimiento en la sociedad y eso solamente la democracia lo caracteriza, jamás lo ha caracterizado ninguna dictadura.

P-MG.- Usted ha dicho que el verdadero protagonista de su novela la Fiesta del Chivo, no es Trujillo, sino el Doctor Joaquín Balaguer,¿Le fascina ese personaje?

R-MVLL.-Lo han dicho muchos críticos. Bueno, el personaje desde luego es fascinante, es un personaje que muy joven cuando comienza su carrera política junto a Trujillo en la primera campaña electoral de Trujillo, que a lo largo de toda la Era de Trujillo está muy cerca sirviendo a Trujillo, prácticamente en todos los cargos menos importantes o más importantes del régimen, que consigue convencer a Trujillo, que es un hombre que carece de ambiciones, que es un hombre que nunca le hará sombra, esa es la idea que tiene Trujillo de Balaguer. Y que luego cuando muere Trujillo, en esas circunstancias de confusión tremenda que vive el país, se agiganta, se apodera en cierta forma de la situación y hace luego una extraordinaria carrera política durante el post Trujillismo, durante la democracia, apareciendo en un momento dado a los ojos de la opinión internacional y de buena parte de la sociedad dominicana, como el hombre que va a llevar al país a la democratización, no me diga usted que no es un caso realmente extraordinario, más extraordinario todavía si uno piensa que hoy con los noventa años y pico que tiene, a pesar de su invalidez, está allí de candidato y no se descarta que en una circunstancia un poco excepcional pueda llevarlo por séptima, octava o novena vez a la Presidencia de la República. Dígame si no parece un personaje de ciencia ficción, salido de la fantasía más de desalada de García Márquez o de Cortázar, del realismo mágico fermentado de la literatura  latinoamericana.

P-MG.- ¿Puede un hombre con ese historial reivindicarse políticamente y pasar a ser un verdadero constructor de la democracia?

R-MVLL.- Creo que el balance de lo positivo que desde luego hay en la carrera del Doctor Balaguer y de lo negativo pues lo harán los historiadores dominicanos cuando tengan esa mínima perspectiva. Su caso para mí, es un caso enigmático  porque dentro del Trujillismo pues él no era el hombre de las pistolas, era un hombre que tuvo una vida más bien sobria, no es verdad que tuvo mezclado ni a escándalos, ni a tráficos de influencias, ni a robos. Pues dotado de indiscutibles virtudes, y al mismo tiempo es un hombre que fue objetivamente solidario y cómplice de las cosas terribles que cometieron en el régimen.

La transición tal como ocurrió de laguna manera él la encarna, la propicia, la domina, ese balance está en cierta forma por hacer. De tal manera creo que hay que suspender por el momento el juicio político sobre lo que fue su desempeño en aquellas circunstancias específicas. Creo que hay un aspecto muy negativo en lo que  es el historial del Doctor Balaguer, muchas complicidades con hechos absolutamente injustificables e indefendibles que pudieron ser perfectamente evitados, pero también indiscutiblemente en ciertas circunstancias una colaboración positiva hace el avance y el progreso que es en día la República Dominicana, es una indiscutible realidad.

P-MG.-¿Sabes usted de otro personaje  similar en la historia dominicana?

R-MVLL.-Yo no conozco ninguno, absolutamente ninguno, quizás dentro de los caudillos civiles, Velasco Ibarra en Ecuador, Velasco Ibarra es otro personaje que tampoco usó jamás una pistola, pero necesitaba un balcón y además la palabra como en el caso de Balaguer fue para él fundamental, esa fue su arma, esa fue su pistola, esa fue la manera de imponerse, de conseguir una aquiescencia, y que sobrevivió a todo, también Velasco Ibarra sobrevivió a todo. Por lo menos los militares que jamás le permitieron terminar un periodo electoral, a pesar que el pueblo ecuatorial eligió no sé si cuatro o cinco veces. Probablemente sea el que se le parezca más, pero desde luego que fue menos exitoso que Balaguer, porque no consiguió estar ocho o nueve veces en la Presidencia de la República de su país.

P-MG.-Don Mario, uno de los capítulos más interesantes de su libro La Fiesta del Chivo, es el que tiene que ver con los momentos siguientes hacia el asesinato de Trujillo, cuando llevan el cadáver al Palacio Nacional y la familia se reúne para llorar, para lamentarse y todo, que comienza la gran actuación del Doctor Joaquín Balaguer, ese tipo de conversación tan íntima, ¿Cómo obtuvo usted esa información?

R-MVLL.-Bueno, las conversaciones me las he inventado lógicamente, pues esas conversaciones nadie las registró, ni nadie pudo recordarlas con ese tipo de precisión, pero yo creo que en esas conversaciones yo no he ido más allá de lo verosímil, de lo que pudo realmente ocurrir, ¿Allí que es lo evidente? Lo evidente es que en esa confusión en que se encuentra el Trujillismo, al morir mudo el aglutinante, el eje del régimen, quien se agiganta es  Balaguer, es el único que sabe realmente lo que quiere, que no pierde la serenidad y que por esa actitud, va poco a poco seduciendo, conquistando a quienes estaban como extraviados, que habían perdido el rumbo, y se va convirtiendo en el hombre de la situación. Por otra parte, sí está demostrado que Balaguer juega habilísimamente a unos contra otros, se pone de lado de Doña María, pide que se espere a Ramfis ante de que tomar alguna decisión  con lo que neutraliza los hermanos de Trujillo, a Johnny Abbes García que querían cortarle la cabeza rápidamente para tomar ellos el poder. De tal manera que ajustándose digamos a los hechos básicos, creo que esos diálogos que yo he inventado, con derecho del novelista de inventarlo, de ninguna manera desnaturalizan la realidad de los hechos ocurridos.

P-MG.- En su novela aparece el señor Pedro Livio Cedeño como confesando o admitiendo o revelando en el Hospital mientras era sometido a tortura y a examen médico y a curación por las heridas sufridas en el atentado como dando detalles de datos que conllevaron a los servicios de seguridad a desenmascarar toda la trama que se había tejido alrededor del régimen. Sin embargo algunas gentes dicen  que el no habló en esa noche.

R-MVLL.-Bueno, parece demostrado por los testimonios y la documentación que sí habló, ahora, no es que habló, no es  que Pedro Livio al ver a Abbes García se puso a delatar a sus compañeros, desde luego que eso no ocurrió así. Lo que yo creo que pudo ocurrir, muy aproximadamente es lo que yo cuento. Pedro Livio fue torturado de una manera absolutamente atroz, execrable por Abbes García, allí en la propia clínica internacional y fue también drogado, ese hombre habla desde un estado de semi inconsciencia y bajo el efecto no solo de la terrible presión psicológica  sino de las torturas y en eso no hay ni la menor debilidad, ni la menor traición, hay una manifestación de humanidad.

Eso es un capítulo que yo ha hecho con muchísimo cuidado y no entiendo que alguien pueda ofenderse. La actuación de Pedro Livio en ese momento es la única posible y esperable de un hombre que está viviendo en las circunstancias que él estaba viviendo. Yo he hecho una investigación realmente extrema y la documentación a ese respecto es concluyente. Allí Abbes García y el régimen averiguan quienes son los jefes de la conspiración y desata esa cacería, desde luego esos datos los complementa con los datos que le da Abbes García, el chofer de Trujillo, pero nada de eso es inventado, los diálogos sí desde luego, pero la situación creo que es una situación que ha estado documentada hasta la saciedad.

P-MG.- El que lee su libro parece que está leyendo también además de una magnifica novela, un guión cinematográfico, ¿Fue premeditado?

R-MVLL.-No en lo absoluto, mis experiencias cinematográficas con las adaptaciones de mis novelas han sido más bien frustrantes, y en eso no solamente hago critica, sino hago una autocrítica, porque yo partícipe justamente aquí en la República Dominicana en la adaptación del Pantaleón y las Visitadoras, y el resultado fue más bien catastrófico, así que no, no pensé para nada en un guión cinematográfico con escribí esta novela.

P-MG.- Hay otros planes además del que usted habló de escribir otra novela, ¿Cómo comparte usted su tiempo, como armoniza el tiempo entre la investigación para un libro o una novela y su labor periodística, porque usted escribe constantemente para periódicos y revistas?

R-MVLL.-Yo escribo para los periódicos los domingos, solamente los domingos, yo de lunes a sábados trabajos en mis libros y mis novelas, leo, apunto, corrijo y los domingos sí los dedico a los artículos, el periodismo ha sido para mí un complemento fundamental en mi vida de escritor,  sin el periodismo creo que tres o cuartas partes de los libros que he escrito no lo hubiese podido escribir. El periodismo ha sido una fuente maravillosa de temas y por otra parte a mí no me gusta la idea de escritores encerrados en un cuarto de corcho, me gusta por lo menos tener un pie en la calle, en la actualidad, en lo que ocurre, en mi tiempo, a mi alrededor y participar de esa vida, participar en el debate, sobre los grandes temas políticos, cívicos, culturales, y eso es el periodismo, una manera de estar involucrado en esa vida de la cual se nutre mi literatura. Mi literatura pues no nada más se nutre de la fantasía, sino de la experiencia cotidiana de lo que ocurre más allá de mi escritorio y eso es lo que representa para mí el periodismo.

P-MG.- Los cientos de personas que asistieron a la puesta en circulación de su libro en el Hotel Jaragua, quedaron sorprendidos con su afirmación de que a usted le cuesta trabajo escribir un libro, cuando su prosa es tan ágil que parece agua cayendo en un manantial.

R-MVLL.-Pues detrás de esa apariencia, lo que en realidad hay es un trabajo de romanos. Me cuesta mucho escribir, me gusta, es lo que más  me gusta, gozo inmensamente escribiendo, pero al mismo tiempo también la paso muy mal, porque me cuesta un inmenso esfuerzo. Yo no tengo la facilidad como muchos escritores, como Cortázar, como le contaba yo a usted como me maravillaba cuando yo supe que Julio Cortázar había escrito Rayuela, es un libro tan complicado, tan elaborado, sentándose cada día en la máquina de escribir sin saber lo que iba a escribir y escribiendo la novela de corrido, que no corrigió, que envió a la imprenta una vez que tuvo terminado el borrador. Bueno, para mí es absolutamente imposible, ni el más pequeño de mis artículos  resulta así, como una transpiración, como una respiración natural. Yo tengo que corregir, que rehacer, que luchar contra lo ripios, los adjetivos inadecuados, me cuesta un trabajo inmenso.

P-MG.-Si la labor de redacción le resulta tan costosa, ¿Cuál es la fase que más disfruta de un libro?

R-MVLL.-Cuando corrijo, cuando ya tengo una versión que más o menos es legible y  lo que tengo  que hacer es editar, suprimir, añadir, recomponer el texto, ese trabajo que llamaríamos de edición, que se da en vocabulario cinematográfico, es para mí lo más apasionante. Cuando he llegado a ese estadio, ya sé que la novela está allí, que depende simplemente de pulir aquello que sobra, aquello que falta, entonces así puedo trabajar cualquier número de horas con gran entusiasmo y con mucha convicción.

En cambio la primera versión para mí es terrible, porque es una lucha contra la inseguridad con la sensación de que eso jamás va a prender, se va a levantar, eso es realmente la etapa más difícil, más trabajosa, pero la experiencia me ha demostrado que si me enterco y sigo con mucha perseverancia pues en un momento dado esa literatura que parece muerta va a empezar a cobrar alguna vida.

P-MG.- ¿Conserva por rutina esas primeras versiones?

R-MVLL.-Sí, conservo todo, conservo las fichas, los cuadernos, las notas. Yo soy un guardador de papeles viejos.

P-MG.- ¿No le causó angustia el hecho o la posibilidad de que una novela sobre un tema de Trujillo ya perdido en el pasado, y que era un tema ya olvidado en la literatura, podría resultar un  fracaso al no atraer la atención del público?

R-MVLL.-Bueno, siempre me pasa con todo lo que escribo, me da la sensación de que eso pueda ser un fracaso, que tanta angustia, preocupación y también dedicación y empeño, pues resulten en nada, resulten en una frustración. Yo creo que no hay escritor, ni siquiera el más vanidoso que se libra de ese temor sobre lo que ocurrirá cuando ese libro sea por fin letra impresa y llega a un público.

P-MG.-De todos los escritores que usted ha leído, ¿Cuál es realmente el que más ha influido en la literatura suya?

R-MVLL.- Bueno, no se sí hay uno, creo que hay muchos, creo que Flaubert por ejemplo ha sido muy importante para mí, lo ha sido Faulkner entre los escritores más modernos, muchos escritores latinoamericanos, también algunos clásicos. En general, si tuviera que elegir una época diría el siglo diecinueve, los grandes novelistas del siglo diecinueve, mi máxima ambición sería ser para mí tiempo lo que fueron para el suyo un Tolstoi, un Balzac, un Dickens, un Melville, realmente ese sería mi sueño, que mi obra en mi época representara lo que la obra de esos grandes gigantes en el suyo.

P-MG.- Usted ha recibido todos los premios que un escritor de habla hispana pueda recibir, solo le queda El Nobel, ¿Lo aspira realmente?

R-MVLL.-Bueno, yo creo que ese premio no está mal, o sea no hay que hacer remilgo si uno recibe semejante premio. Pero creo que un escritor debe tratar de evitar pensar demasiado en el Premio Nobel. Sí porque ese premio tiene también un efecto corruptor en los candidatos, si un escritor empieza a comportarse como candidato al Premio Nobel, su prosa se estropea, creo que no hay excepciones a esa regla.

P-MG.- En una oportunidad se publicó mucho en América Latina que las relaciones personales entre Vargas Llosa y Gabriel García Márquez no eran las mejores, ¿Fuerealmente correspondiente y verdad esa rivalidad, se superó eso en alguna oportunidad?

R-MVLL.-Bueno, rivalidad no ha visto nunca, yo soy desde que leí la primera obra de García Márquez, en francés no en español, yo trabajaba para una radio, para radio televisión francesa y me dieron un día a comentar un libro que había publicado un editorial en Francia y era El Coronel No tiene quien le Escriba, y ahí fue que conocí a García Márquez, y desde entonces he sido un gran admirador de la literatura de García Márquez, sobre quien además he escrito un libro que se llama: Historia de un Deicidio.

Las discrepancias que tengo con García Márquez son políticas, tenemos posiciones muy políticas, sobre todo en el caso de Cuba porque yo soy un crítico de la Dictadura Cubana y él es un entusiasta defensor de Fidel Castro. Y en lo demás respeto a lo personal él y yo tenemos un pacto, no vamos hablar de ese asunto para darles trabajo a nuestros biógrafos si es que lo merecemos.

P-MG.- ¿Se ven con alguna frecuencia?

R-MVLL.-No, no lo veo desde hace muchos años.

P-MG.- ¿Las diferencias surgieron con el caso de Alberto Padilla?

R-MVLL.-Bueno, sobre ese tema desde luego tuvimos discrepancias. Pero yo no hago un esfuerzo siempre para no convertir enemistades personales las diferencias políticas, yo creo que lo civilizado y la demostración de un espíritu democrático es justamente diferenciar lo personal de lo político, yo tengo muchos amigos que piensan en términos muy diferente a los míos políticamente, así que creo que es un acto de gran incivilidad e intolerancia  convertir en rivalidad personal lo que es una diferencia política.

P-MG.- ¿Cree usted que la literatura dominicana es demasiado insular y por eso no ha trascendido?

R-MVLL.-Bueno, hay literatura insular en la República Dominicana, pero hay también una literatura que ha trascendido esas fronteras. En la literatura dominicana hay una persona que por ejemplo como Don Pedro Henríquez Ureña, que es maestro de maestro. Yo creo que no hay escritores latinoamericanos que no tendría la obligación de leer a un escritor tan universal, a un pensador tan rico, a un humanista de esa extraordinaria dimensión y de horizonte intelectual como lo es Don Pedro Henríquez Ureña.

Don Pedro Henríquez Ureña pues es un dominicano que llegó gracias a su talento y a su empeño y convertirse en un verdadero gigante del pensamiento y de las letras hispánicas, para citar uno solo.

P-MG.- ¿Qué le apasiona además de escribir?

R-MVLL.-Pues muchas cosas, a mí me gusta mucho la vida, yo quisiera hacerlo todo, verlo todo, averiguarlo todo, quizás por eso llegué a ser escritor. Una ventaja que tiene un novelista, es que a través de sus novelas, a través de sus fantasías, puede hacerlo todo, vivir todas las experiencias, las mejores y también las peores, estar aquí y estar en mil lugares, vivir todos los amores, todas las aventuras, eso es una de las grandes cosas de la literatura. Creo que la tragedia de los seres humanos es que nosotros tenemos un destino, pero estamos dotados de una fantasía y de unos apetitos que nos hacen desear, tener mil vidas, tener mil aventuras, tener mil amores y una realidad que solo nos permite tener una. Creo que la literatura una de las cosas maravillosas que ella tiene es que a través de la ficción nos hace salir de ese destino tan recortado que tenemos y nos enriquece, y nos arranca de nuestro pequeño confinamiento en nuestra historia individual. Así que seguramente ese apetito  por vivir muchas vidas es lo que hizo de mí un escritor.

P-MG.- ¿Pero el goce de la ficción es muy efímero, no así el goce de la realidad?

R-MVLL.-Eso es verdad, esa es la frustración que nos deja la literatura cuando vivimos una experiencia maravillosa, como por ejemplo la de Luz de Agosto de Faulkner o La Guerra y la paz de Tolstoi. Vivimos con una intensidad y con una riqueza que luego, cuando cerramos el libro y miramos a nuestro alrededor y descubrimos que pequeñita y que pobre es la realidad, comparada con la realidad que sueñan los grandes escritores. Pues sí, nos deja un cierto vacío y eso nos empuja otra vez a sumergirnos en la ficción y en el sueño.

MG-En cámara:

Lo peor de la ficción es despertar a esta realidad, que el tiempo se nos agotó y tenemos que suspender esta conversación.

Don Mario estoy muy agradecido por su tiempo, le deseo una feliz estadía aquí en Santo Domingo y le deseo el mayor de los éxitos.

MVLL.- Muchas Gracias.

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