SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA.-Corre mayo y soplan aun aires de libros en la ciudad. Y aquí está, sentado en su reclinable marrón, en medio de una selva de libros que cada día crece sin parar, José Enrique García, el hombre de armas tomar que hoy dirige la Editora Nacional.

“La meta de la Editora Nacional –dice García- es publicar los cien libros fundamentales de la literatura dominicana”. Ya pasan de veinte, y entre ellos están Cuentos escritos antes del exilio, Cuentos escritos en el exilio y Más cuentos escritos en el exilio, de Juan Bosch, con prólogos de Bruno Rosario Candelier, Pedro Vergés y Eduardo Selman; Invitación a la lectura, de Camila Henríquez Ureña, prologado por Federico Henríquez Gratereaux; y Baní o Engracia y Antoñita, de Francisco Gregorio Billini, prólogo y estudio de Olivier Batista Lamaire.

También Over, de Ramón Marrero Aristy, con prólogo y estudio crítico preparado por José Enrique García; Siempre mis aguas tendrán rumores, de Salomé Ureña, con ensayo y prólogo de la colombiana Consuelo Triviño; Contra viento y marea, una antología de poesía puertorriqueña que rinde tributo al país invitado, y la gran obra de la XXII Feria Internacional del Libro, Todas las narraciones, de Virgilio Díaz Grullón, a quien estuvo dedicado el evento cultural.

Lo que crearon los viejos escritores, hoy convertidos en clásicos, y lo que se lleva ahora al papel –en forma de ensayo, poesía o narrativa-, todo aquello que ya es parte del universo literario dominicano, es material de interés de la Editora Nacional.

“No se está enseñando la lengua, no se enseña sintaxis, no se enseña léxico, no se enseña ortografía ¡Entonces, qué escritores vamos a tener!”

“Aquí tenemos las colecciones Biblioteca Dominicana Básica (BDB), Homenaje y Puentes, así como los libros de los fondos, que son los premios Nacionales, de Ultramar y de Jóvenes; son libros institucionales que promueve, publica y edita el Estado”, explica García.

Y añade: “Hacemos los libros en colecciones para haya homogeneidad en la forma. Lo que se está haciendo es un trabajo de rescate y todo el material se inserta dentro de una estructura básica”.

“El objetivo de la BDB es recuperar las obras clásicas dominicanas, el pensamiento dominicano y la belleza, es decir, la creación poética; recuperar los libros fundamentales de República Dominicana”.

Las demás publicaciones también tienen sus propósitos. “La colección Homenaje son los libros que la Feria dedica a los países invitados. Eso es una tradición que hay, que a los países les publican dos libros; y la colección Puente son los escritores internacionales que estamos publicando para que se establezca una relación entre países y escritores y para que ellos también conozcan la literatura dominicana. Así podemos establecer una relación con lo mejor que hay aquí”.

José Enrique García, doctor en filología, poeta y autor de la novela Una vez un hombre, que cuenta una historia ambientada en el periodo transcurrido entre la Restauración de la República y el ascenso al poder del dictador Rafael Leonidas Trujillo, mira a su alrededor y el panorama que observa en lo que tiene que ver con la enseñanza de la lengua, le parece poco alentador.

“Aquí hay una tendencia a escribir mal, a descuidar la lengua”. José Enrique García está hablando de los escritores.

“Es que la mayoría de los escritores dominicanos escribe con faltas elementales. Nada más voy a poner un ejemplo: aquí separan el sujeto y el predicado con coma. Eso es como cercenar, quitarle la cabeza al cuerpo. La oración española tiene una estructura que es como el cuerpo humano. Entonces, no se puede coger un cuchillo y quitarle la cabeza, porque se está cercenando no solo la forma, también los contenidos. Hay un manejo muy pobre de la sintaxis y es que hace años que no se enseña lengua aquí”.

Y también habla de Over, la que considera una de las grandes novelas dominicanas, y de su autor, Ramón Marrero Aristy, un adelantado en la época en que le tocó vivir.

Over está estructurado, a nivel de tiempo y de espacio, exactamente como una de las grandes novelas”, dice con la mirada del especialista que mira hacia dentro del libro y lo escudriña.

Ochenta años después de su publicación, García se pregunta: ¿qué es lo que sostiene a Over y hace que tanto tiempo después se siga leyendo? Y se responde: “Todas las imágenes y la forma, toda la poética que tiene. Over es un fluir de conciencia, que aplicó todos los procedimientos propios de la narrativa contemporánea”.

Aquí, sentado en medio del silencio -el silencio de los libros, el silencio de los árboles que se mantienen en pie en este lado de la Plaza de la Cultura, que en estos días están sonriendo con la visita de unas lluvias tardías, y el silencio que antecede a las palabras- José Enrique García dice que la lucha de la Editora Nacional es para presentar un libro “saneado”

¿Qué es un libro saneado?

El primer criterio es que el libro es la lengua. Entonces, todo escritor debe manejar su lengua, y la parte más elemental de la lengua es la parte más formal, la estructura, la sintaxis, la ortografía, el léxico.

Los libros tienen que tener, por lo menos, la corrección necesaria, indispensable. Que el libro no tenga profundidad, está bien. Pero lo primero es que tiene que tener una forma correcta. No puede publicarse un libro con errores, con erratas. Hay que tratar de que los libros sean lo más limpio posible. Desde luego, se les van porque no hay libros perfectos. Pero una de las condiciones, de los criterios básicos es que el libro tenga calidad, en su integridad, que es el lenguaje.

Y por eso, cuando nosotros cogemos un libro, trabajamos, precisamente, con todas las ediciones existentes, sobre todo los libros de la BDB (Biblioteca Dominicana Básica), porque la idea es publicar los cien libros fundamentales del país. Ya entremos en veinte y pico ahora.

Ese es un trabajo enorme porque estamos trabajando con los errores de los mismos autores, con errores de las ediciones y tratando de enmendar eso. Hay errores de fechas, hay errores de titulación, hay errores de concepto. Hay muchísimos errores. Entonces, nosotros tenemos que limpiar todo eso.

De modo que cuando tú tengas un libro ya, se pueda trasladar al medio que sea, sea internet, sea reproducirlo. Ese es el criterio primario.

Los segundo es que aquí hay libros que se hacen en colecciones para que haya una homogeneidad en la forma. Como se está haciendo un trabajo de colección, de rescate, todo el material se inserta dentro de una estructura básica.

Aquí tenemos las colecciones de la BDB, Homenaje y Puente, tenemos los libros de los fondos, que son los de los premios de Ultramar, Nacionales y de Jóvenes. Aquí todo es colección; son libros institucionales que promueve, publica y edita el Estado.

No hay un libro que se premie que no esté sometido a un proceso de limpieza, de corrección, no importa que sea premio. Hay libros que se han premiado que tienen tantos errores que no se han podido publicar.

¿Cuando un libro no sale saneado a quién se le carga el dado?

La cadena de dificultades comienza con el autor mismo porque aquí hay una tendencia a escribir mal, a descuidar la lengua. Ese es el primer problema que hay. Aquí hay escritores que tienen fama de eso.

Es que la mayoría de los escritores dominicanos escriben con faltas elementales. Nada más voy a poner un ejemplo. Aquí separan el sujeto y el predicado con coma. Eso es como cercenar, quitarle la cabeza al cuerpo. Esto es un ejemplo sencillo. La oración española tiene una estructura que es como el cuerpo humano. Entonces, no se puede coger un cuchillo y quitarle la cabeza, porque se está cercenando no solo la forma, también los contenidos. Hay un manejo muy pobre de la sintaxis y es que hace años que no se enseña lengua aquí.

Juan Bosch enfatizaba siempre que aquí las personas se manejan con cien palabras, y es por eso, precisamente, porque no se enseña la lengua. Aquí no se está enseñando lengua española, y aquí tenemos la mejor tradición de enseñanza de la lengua, que comenzó en Salomé Ureña y que la asume Pedro Henríquez Ureña, y que hace, junto con Amado Alonso, el mejor libro de Gramática Castellana, con el que tú estudiaste y con el que yo estudié.

Por eso es que nosotros, entre los 162 países, a nivel de lengua y matemática, aparecemos siempre en el 163. ¡Tú no has visto todas las evaluaciones internacionales, que nunca avanzamos! No podemos avanzar porque no se está enseñando la lengua, no se enseña sintaxis, no se enseña léxico, no se enseña ortografía ¡Entonces, qué escritores vamos a tener!

Un escritor es su lengua y aquí los libros están plagados de errores por todos lados, conceptuales, formales y de todo tipo. Escribir es una paciencia, es un tejido que tú armas. Y ya estamos cayendo todos en repetir porque de tanto ver los errores uno los repite.

¿Aquí hay escritores de oídas?

Oh, sí, de oídas. Todos esos premios, esos escritores premiados. Yo no me canso de decirlo.

Los libros de la BDB (Biblioteca Dominicana de Clásicos) son libros clásicos. Lo que pasa con esos libros clásicos es que esa gente sabía escribir, manejaba muy bien la lengua. Hay que actualizarlos, desde luego, con las ortografías, porque hay cosas que habían cambiado. Lo que se respeta son las esencias. Pero como la normativa va cambiando, nosotros vamos adecuando todos esos libros de la BDB a las gramáticas actuales, respetando la norma.

Y hay muchas erratas que son propias, que son naturales, que también se corrigen. Y desde luego, todos los problemas de edición, también eso se va resolviendo.

El objetivo, al final, es tener un libro correcto, decente, que sirva de base para que sea reproducido.

Cuando nosotros tomamos Cosas añejas, de César Nicolás Penson, que es un libro complejo, duramos un año trabajándolo. Trabajamos todas las ediciones que había, y había algunas que tenían mil quinientos errores.

¿Cuál es el objetivo de la Biblioteca Dominicana Básica?

El objetivo de la BDB es recuperar las obras clásicas dominicanas, el pensamiento dominicano y la belleza, es decir, la creación poética; recuperar los libros fundamentales de República Dominicana. Por eso empezamos con El derrumbe, de Federico García Godoy,  y las décimas de Juan Antonio Alix, es decir, libros incuestionables, para ponerlos en unas condiciones leíbles y hacerlos agradables. ¿Por qué están estos libros en estas colecciones? Si tú te pones a mirar los libros, mira los colores que tienen. Nosotros publicamos a Juan Sánchez Lamouth, que es un clásico. Eso fue de lo primero que publicamos porque todo el mundo lo mencionaba, pero nadie lo conocía. Nosotros rescatamos a Juan Sánchez Lamouth y esta es la edición más decente. Lamouth estaba muy mal publicado.

También publicamos un libro de Zacarías Espinal, uno de los grandes poetas vanguardistas, que estaba olvidado. Ahora estamos trabajando con Vigil Díaz con un prólogo del español Jorge Urrutia.

Fíjate lo bonito que son los libros, porque los libros vivos tú no los puedes poner con todas esas cosas grises, oscuras. La literatura, cuando es literatura, siempre es viva; es la memoria viva que nosotros estamos rescatando. Estos libros tienen que ser agradables, mira nada más los colores.

Franklin Mieses es un clásico de la lengua, como lo es Domingo Moreno Jiménez, grandes poetas.

Hay problemas también con los prólogos porque estos tienen que tener una dimensión especial, tienen que tener unas estructuras especiales. Entonces, yo trabajo directamente los prólogos con los escritores.

No hay un prólogo que haya salido perfecto, todos han tenido que reescribirlos, los binacionales, los dominicanos. Por ejemplo, el prólogo de El estribillo, que yo trabajé con ellos, tú tienes que darle énfasis a la parte de Anacaona porque queremos que en esta edición de Salomé se enfatice ese poema extenso de Salomé.

Cada prólogo tiene una estrategia y hay que trabajar con los prologuistas, y aquí no hay mucha gente que pueda escribir prólogos. Aquí hay prólogos que se han escrito muchas veces, de gente establecida.

¿Qué define un buen prólogo?

Lo primero que un prólogo define es que debe estar bien escrito, bien estructurado. Un prólogo es una propuesta, una tesis que tú vas a desarrollar con una idea básica, dentro de los elementos constitutivos dentro de un ensayo, que son la estructura normal que tiene una propuesta, un desarrollo y una conclusión.

Ahí tú vas a meter tu imaginación, tu conocimiento, sobre todo la parte poética, tu inspiración, tu pensamiento. Todo prólogo tiene que tener un fundamento poético. Por eso es que Pedro Henríquez es Pedro Henríquez. La gente cree que la poesía solamente es la poesía de las dos líneas. Lo poético comienza con la estructuración en cualquier texto que sea.

Yo hice un prólogo de Over y la pregunta que yo me hice es por qué se lee a Over? ¿Es por el asunto de la caña, por lo de la explotación? Ninguna obra se sostiene por el contenido. Eso es parte, pero la obra se sostiene por la forma, no por el contenido, es por la estructura, que es lo que sostiene a Over.

Ponte a pensar en La madre de Máximo Gorki. Eso nadie lo lee y ese libro iba de casa en casa. Ese era uno de los libros más leídos, pero eso no se puede leer ya, eso es un panfleto. ¿Qué es lo que sostiene a Over? Todas las imágenes y la forma, toda la poética que tiene. Descubrí que Over es un fluir de conciencia, que aplicó todos los procedimientos propios de la narrativa contemporánea. Yo no sé dónde Marrero Aristy se ponía al día.

Over está estructurado, a nivel de tiempo y de espacio, exactamente como una de las grandes novelas. Inicia en una zafra y luego el descanso. Y toda la novela está metida dentro del personaje, que se llama Daniel Comprés; está hecha sobre su vida; es una catarsis, es un fluir que está haciendo. Tú puedes seguir la novela a pie juntillas.

Over se convierte, no en un batey sino en una factoría, es una factoría es de explotación humana porque está aplicado todo el concepto de alienación marxista, está aplicada la psicología freudiana.

En Over se dice que nada más hay un personaje, Daniel Comprés. ¿Y los otros?  Los otros son los personajes más difíciles de la obra, que son los bagazos, sombras. El hombre allí, en esa factoría, se convierte en un bagazo. Esos son los personajes más difíciles y él lo logró. Yo duré unos meses estudiando a Over.

Como yo tengo el entrenamiento de eso, entonces comencé a leer la estructura de la novela, que está hecha para que tú la puedes seguir y medir el fluir.

¿Puede decirse que Marrero Aristy fue un adelantado?

Bosch dice: el único escritor que yo influí de manera directa fue Marrero Aristy y el puertorriqueño Luís González. Marrero tenía un gran dominio, el hombre estaba al día. Él se había leído la teoría y la técnica de la novela, y hace cuentos perfectos.

Él tiene un cuento que se llama Demetrio, que no está publicado en ningún libro de él, está publicado en Cuadernos Dominicanos de Cultura, que es sobre un niño que se ahoga. Ese es uno de los cuentos más perfectos que yo he leído.

¿Y la Editora Nacional va a publicar esos cuentos?

Eso se va a publicar luego porque tú sabes que hay que publicar a Max Henríquez, que hay que publicar a Pedro Henríquez, hay que publicar a Pedro Mir, que se va a publicar ahora.

Pedro Mir tiene un problema. Nosotros vamos a publicar a Pedro Mir, pero la obra de Pedro Mir es complicada porque todo el mundo ha hecho ediciones y hoy tenemos un material amorfo.

En un poema moderno tú juegas con el espacio; el espacio es parte del poema. Cuando de una edición a otra se desajustan los espacios, hay un problema. Ya no se sabe cuál es la distribución espacial que le dio el poeta.

Con el verso largo eso tiene su técnica de distribución, eso tiene sus disposiciones a nivel de edición: cómo el poema se corta. Eso es una parte que hay que resolver a nivel técnico y a nivel de edición.

Manuel Rueda decía ese espacio es ahí que va porque eso es parte del poema, esa distribución. Cuando tú haces el verso, cae aquí y aquí, y entonces, la curva melódica fluye de esta manera, entonces no se puede violentar eso.

Cuando se hace una edición hay que saber qué es lo que este señor hizo porque si no el libro lo publican mal. Entonces, hay un desorden. Ahora estamos tratando de parar eso.

¿La distribución espacial de los versos está relacionada con la música del verso?

Claro. Eso tiene ritmo, la distribución espacial, tiene un problema de la distribución tonal que va a conseguir determinado efecto en la poesía moderna. Y hay que respetar eso.