SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Una vivencia lleva a otra vivencia, de este recorrer surgen interrogantes, como de las reacciones recibidas a la entrevista que le hice a la investigadora y crítica de arte Delia Blanco, a propósito del seminario dedicado al senegalés Léopold Sedar Sanghor.
Esta entrevista desde el Facebook generó muchas aseveraciones y controversias, también me surgieron del concierto “Visitando Altares” que se presentó en la comunidad de Los Congos de Villa Mella, preguntas que han sido tan insistentes, que les transmití tres de ellas a investigadores/as sociales y artísticos, en una especie de panel ficticio, en que respondían a las mismas interrogantes, en un espacio en que los separaban cristales que no le permitieron entrar en contacto, algunos/as no respondieron, aquí las respuestas de los/las que me regalaron el sí.
Carlos Hernández Soto, ANTROPÓLOGO
1. ¿Cree usted como investigador, que cuando entra en el campo de investigación, mediante visita, mediante contacto directo con los/las actores de las tradiciones, del bien cultural a investigar y que utiliza diversos medios técnicos como grabaciones, fotografías, entrevistas, entre otros, para luego darlos a conocer en documentales, libros, ensayos, artículos, tesis, entre otras plataformas, ¿se roba o despoja de su patrimonio cultural a los investigados, se roban las tradiciones?
El patrimonio cultural inmaterial (que, de acuerdo a la Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del mismo, se manifiesta en tradiciones y expresiones orales; artes de la representación, como la música tradicional, la danza y el teatro; usos sociales, rituales y actos festivos; conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; y técnicas artesanales tradicionales) está compuesto esencialmente por los conocimientos, técnicas y destrezas que sobre ese mismo patrimonio tienen los portadores del mismo, quienes los han heredado de sus antepasados y, a su vez, los transmiten a las nuevas generaciones.
Como tal, ese legado no puede ser robado; pero los derechos que sobre él tienen las comunidades y grupos portadores sí pueden ser conculcados, como pudiera suceder, por ejemplo, con música de autoría comunitaria o popular (el caso de Kinito Méndez, por ejemplo, que se atribuyó una canción de religiosidad popular de autor colectivo y anónimo) o el caso de marcas artesanales de tipo neotaíno como las de los Hermanos Guillén, que pudieran ser objeto de apropiación por otros artistas.
Los que hacen registros de expresiones culturales (fotografías, grabaciones de voces y música, grabaciones videográficas) de por sí no incurren en falta alguna al hacerlos, pero deben siempre pedir autorización previa a los grupos portadores y declarar la finalidad de la grabación. Previamente deberían entrar en contacto con la comunidad para no resultar extraños.
Los comunicadores e investigadores deben siempre declarar sus fuentes de información.
En mí práctica de investigador trato de seguir las normas éticas y de investigación etnográfica:
1) Entrar en contacto previo con la comunidad por un período más o menos prolongado para conocer a la gente y el ambiente.
2) Comenzar la investigación usando técnicas neutras que imposibiliten el rechazo (como la simple participación y normal conversación con la gente).
3) Dejar las técnicas audiovisuales (fotos, grabaciones de sonido y grabaciones videográficas) para una fase avanzada de la investigación, cuando ya tenga familiaridad con la gente. De esa manera, todo pasa como normal. Se han dado casos en que es la misma gente de la comunidad o el grupo la que me pide hacer fotos y grabaciones que yo había planificado hacer en el momento oportuno. Ese momento se capta psicológicamente.
2. Cree usted que como investigador/a debía hacer regalos o pagar para poder desarrollar estas investigaciones?
De ninguna manera. A no ser que los informantes sean muy pobres y no tengan dinero para pagar el pasaje de transporte, si fuera el caso. Pero hay formas de compensación, como, por ejemplo, un brindis de atención. La atención hacia la gente es una regla de educación y una manera de cultivar la empatía que debe haber entre entrevistador y entrevistado.
3. Donde existen las grandes concentraciones de afrodescendientes, en la mayoría de los casos no tienen acceso a los servicios ni a calidades digna de convivencia de humanos, ¿cree que estas condiciones socio-política-económicas y culturales, forman parte de una política dirigida desde el Estado dominicano por racismo?
Por política cultural, el Estado debería atender a las comunidades que se distingan por ser depositarias y portadoras de expresiones del patrimonio cultural inmaterial dominicano, sean o no de afrodescendencia visiblemente notoria. Lamentablemente, ha habido negligencia en esta atención. No creo que se deba a "racismo de Estado". Sin embargo, no dudo que en el fondo pueda haber racismo en determinados funcionarios que deberían ocuparse de estos asuntos. La política cultural dominicana la hacemos los "dominicanos" desde la cultura dominicana, que tiene a menos todo lo que se refiere a negros y haitianos.
Soraya Aracena, ANTROPOLOGA
Sobre la pregunta que si el investigador despoja a las comunidades de su patrimonio cultural intangible, debo decirte que no, al contrario los investigadores promueven las acciones de estos grupos humanos a través de sus libros, videos, ensayos, etc.
Como ejemplo, te cito aunque de memoria, lo que pasó con la antropóloga June Rosenberg, ella por casualidad pasaba por Haina y escuchó la música del Gaga y atraída por ésta fue hasta el grupo y terminó investigándolo por 7 años y escribió su libro “El Gagá: religión y sociedad de un culto dominicano”, lo que permitió que se conociera esta expresión que quizás sin esta pionera investigación no hubiese sido tan conocida como lo es, e inspiradora de otros intelectuales de las áreas de la antropología y literatura, como ocurrió con la puertorriqueña Mayra Montero quien escribió “El Rojo de su Sombra”, inspirado en el Gagá de Simila Jeremie, el cual investigué junto al antropólogo puertorriqueño José Francisco Alegría Pons.
Otro ejemplo de que el investigador promueve y proyecta estas comunidades, es el de la propuesta realizada por los antropólogos, José Guerrero y Carlos Andújar, entre otros con la que se logró la proclamación como “Patrimonio Oral Intangible de la Humanidad” a la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo.
Puedo ponerte miles de ejemplo, de hecho, he llevado a los Museos de las Américas en San Juan de Puerto Rico y al Kunst Palast de Dusseldorf en Alemania, objetos asociados a la espiritualidad dominicana para ser exhibidos, lo que promueve las expresiones artísticas de estos grupos y les ha otorgado beneficios económicos.
El investigador, al final es un enlace entre las comunidades que investiga y el mundo exterior, las proyecta y contribuye a que las mismas aprecien y sientan orgullo de sus expresiones culturales. El producto final de sus investigaciones etnográficas se encuentra en varios archivos que son de dominio público, aportando a la educación de nuestro pueblo, lo que de por sí es un acto de desprendimiento por parte del investigador.
2. Creo que el asunto no es hacer regalos porque la investigación podría condicionarse. Por otro lado, qué regalos puede hacer un investigador local? cuando su trabajo en la mayoría de los casos lo hace con sus recursos, pues no existe una política orientada a promover investigaciones sobre nuestro Patrimonio Intangible, el que más bien es casi ignorado y en especial el que tiene que ver con el grupo de los Afrodescendientes, lo que no sólo pasa en República Dominicana, sino que también en pueblos de Afrodescendientes como en la hermana República de Haití, donde las mujeres compran cremas blanqueadoras, pues las mulatas tienen más posibilidades que las negras de conseguir un marido con ciertos recursos económicos. También en Estados Unidos los negros son marginados, los estudiantes de Indiana me contaban que al blanco norteamericano se le abren todas las puertas en cambio a ellos se les hace más difícil por ser negros. El racismo es algo mundial y no solo existe contra los negros, también lo hay hacia los blancos y que me dices de los japoneses y chinos que no quieren que se les asocien.
José Duluc, FOLKLORISTA, COMPOSITOR
En primer lugar, no creo que nadie pueda robar una tradición o conocimiento, ya que estos son el producto de largos años de aprendizaje, que no pueden ser traspasados así por así en una fotografia o grabación, aunque si hay diferentes tipos de investigadores, los hay que toman la tradición por los cabellos para enriquecer sus trabajos personales y los hay que se adentran en ella con el objetivo de descodificar rasgos fundamentales que ayudaran a su proyección y permanencia, de ahí que pagar o no pagar no determina lo primordial, que es: la función social y espiritual en cada caso.