SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Nadie lo pensó nunca, y menos hubo un padrino que lo patrocinara. Nadie le dio calor a la idea de que era posible hacer una publicación atractiva sobre los productos agrícolas de exportación de la República Dominicana, y que su presentación fuese de envidia.

Y Vicini lo ideó, lo asumió como proyecto y lo lanzó en diciembre, por dos vías. Una agenda del año 2014, con los datos estadísticos, gráficos, geográficos y de ingresos nacionales por las exportaciones de diversos productos. Es un tema aparte, porque la agenda es una de las piezas memorables de la agendística nacional, pieza aparte de la lograda el año pasado sobre el padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, con motivo del bicentenario de su nacimiento. La agenda del 2014 tiene el atractivo y casi enigmático nombre Exterior. Y el libro más bello que se ha editado en los últimos tiempos en la República Dominicana lleva por nombre Interior: Cosechas de la República Dominicana.

Felipe Vicini, presidente ejecutivo del consorcio responsable de la publicación, dice que los registrados en el libro son “los cultivos y productos que, tradicionalmente, la han constituido (a la nación) y (han) mostrando el potencial de inversión y producción que tenemos en el presente y a futuro”.

El libro presenta las principales cosechas y cultivos, la intervención del hombre de trabajo, la tierra y las áreas de producción. Es una idea globalizante y hasta rural, muy rural, pero al mismo tiempo sorpresiva, porque nos brinda una bellísima presentación de los principales cultivos tradicionales de exportación, desde el banano, la caña, el tabaco, el cacao, el café, pasando por los cereales, las oleaginosas, leguminosas, frutas, musáceas, raíces y tubérculos y hortalizas. En cada caso con cada producto derivado, de exportación.

Carlos Despradel, economista, dice que el objetivo de la obra es “hacer un aporte al desarrollo agrícola de la República Dominicana”. Pero no se trata de un libro técnico, ni de una investigación fitosanitaria, o con nuevas modalidades de labranzas. No. Es un libro para ser disfrutado del mismo modo que usted disfruta de un buen café, o de un cóctel de frutas, o de una fresa acaramelada.

Y para que se tenga una idea de lo que representa la producción agrícola o agroindustrial en el país, Despradel dice que la producción de arroz cada año representa 20 mil millones de pesos, las exportaciones de bananos cada año superan los 300 millones de dólares en divisas, pero especialmente con la producción agrícola descrita y bellamente fotografiada está garantizada la seguridad alimenticia de la sociedad dominicana.

En cada uno de los 27 productos agrícolas que se describen aparece su descripción, origen, producción y las áreas territoriales locales donde se realiza la producción mayormente.

Algunos publicaciones sectoriales, sobre café, cacao y tabaco, se dedicaron a contar la historia y desarrollo de esos productos, pero a instancias de sus productores o casas matrices. Nadie había realizado, hasta el momento, un esfuerzo editorial tan significativo, que incluyera una lista tan larga de productos, tan bien lograda, independientemente de que los editores tengan o no intereses en esos rubros.

Claro, el café es un producto al que el libro dedica 13 páginas, pero a la caña de azúcar, que es del particular interés de los editores, se le dedican 16 páginas.

El libro dedica especio a la Palma Africana, al coco, a la habichuela, al guandul, al aguacate, a la fresa, lechosa, el mango, el melón, la naranja, la piña, el plátano, el banano, la yuca, la batata, entre otros productos de consumo y exportación.

En caso de que usted desee conocer la historia de cualquiera de estos productos cosechados en la República Dominicana, este es su libro. En caso de querer conocer los datos económicos de exportación, este es su libro. Si desea conocer la zona geográfica del mango, por ejemplo, este es su libro. Si desea saber cómo se cultiva y se cosecha la Palma Africana, este es su libro.

La obra es para crear conciencia sobre la producción local de productos del campo, y en especial el potencial que tenemos. Mirar el libro es una forma de incentivar la inversión en el campo. Es una forma de incentivar las esperanzas en la producción agroindustrial, y en particular de exportación, que es donde se encuentra las divisas.

Invitamos, pues, a quienes tengan la oportunidad de adquirir este libro, a que no pierdan las esperanzas, y lo soliciten, o lo adquieran, porque se trata de una pieza de colección, aunque usted no sea un hombre del campo.

La dirección editorial estuvo a cargo de Lola Noriega, los textos en manos de Carlos Despradel, las fotografías son de Miriam Calzada, Eladio Fernández y Pedro Genaro. El libro está en español e inglés y fue impreso en Amigo del Hogar.