Leer es un hábito que no muchas personas tienen, pero también es un placer no sólo porque estimula la imaginación de las personas que disfrutan leyendo sino porque enriquece el vocabulario, los conocimientos, y nos convierte en personas más cultas e interesantes.
Algunas ideas que pueden contribuir a desarrollar este importante hábito son:
1) Crear en la casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos/as se puedan sumar.
2) Hablar sobre libros. Oír como se comenta el interés o incluso el aburrimiento que suscita la novela que tiene en las manos, crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto del lector.
3) Leer libros adecuados para tu hijo/a. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con sus hijos/as va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños/as.
4) Saber elegir el libro adecuado para iniciar en la lectura. Hay muchos libros infantiles sobre muchos temas y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. Siempre se debe saber cuales temas o preferencias tiene su hijo/a y cuales títulos lo pueden atrapar.
5) Incluir en las salidas familiares una vuelta por librerías. Aunque no compren nada es bueno que estén pendientes de las nuevas novedades que están disponibles. Si por el contrario deciden comprar y se le da una cantidad de dinero con el objeto de elegir el título que le guste, comenzará a desarrollar criterios de compra y aprenderá a distinguir qué obra merece la pena adquirir.
6) Compartir la lectura. Cuando los niños crecen, se les puede ofrecer libros que estén leyendo los padres y después pasar un rato divertido comentando sus peripecias. La lectura será un atractivo tema de conversación entre padres e hijos.Cada vez que el padre o la madre termina de leer un cuento o novela, debe contárselo oralmente a toda la familia esforzándose en mostrar toda su capacidad actoral.
Otras ideas que podemos adoptar para los niños/as más pequeños en etapa inicial:
- Leerles en voz alta desde muy pequeños.
- Despertar su interés por los libros ilustrados y comentar con ellos las imágenes.
- Establecer un horario de lectura (hora y días específicos).
- Leerles inicialmente un tiempo corto (5 a 10 minutos).
- Leer parte de una historia cada día para despertar su interés por seguir escuchando la continuación.
- Comentar la historia leída y pedirles que expresen qué les gustó y qué no.
- Dejar que saquen sus propias conclusiones de la historia/libro leído.
- Inventar finales para la historia leída y jugar a ser tal o cual personaje.
- Hablarles de los autores de los libros, contarles su biografía, cuándo y por qué escribieron el libro.
- Atender a sus preguntas e interrupciones con paciencia.
- Cambiar de libro sin mayor problema, si la historia que se ha empezado no despierta su interés (siempre que no le pase lo mismo con todos los libros).
- Cuando el niño(a) es pequeño conviene leer previamente el libro para poder comentarlo e intercambiar opiniones con él/ella.
- Organizar en la habitación del niño (a) una pequeña biblioteca para incentivarles la familiaridad con los libros y enseñarles a valorarlos y cuidarlos.
- Desde pequeños familiarizarlos con letras, puede ser letras magnéticas pegadas en el refrigerador, carteles publicitarios etc.
Los padres y madres no sólo pueden sino que deben iniciar a sus hijos e hijas en la lectura, pues todo aquello que se aprende con amor, entre los brazos de padres y madres cariñosos va a marcar una huella indeleble en la mente del niño o de la niña, que al recordar la lectura como un espacio placentero va a cultivarla por siempre.
Bibliografías: www.webdelhogar.com; www.revista.consumer.es; www.educoas.org