SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Hoy, 25 de marzo, se cumplen 119 años de que el apóstol de la libertad de Cuba, José Martí, firmara en Montecristi, República Dominicana, su testamento político, camino a Cuba, dedicado al dominicano y antillano Federico Henríquez y Carvajal. El texto representa el alma de José Martí.
A los pocos días, el 19 de mayo de 1895, José Martí caía abatido por las balas españolas en Dos Ríos. Tenía apenas 40 años y había decidido que era un honor muy alto morir por la patria que amaba, y así quedó escrito en los párrafos más bellos de entrega por la libertad, que los dejó plasmados Martí como testimonio de su grandeza.
El 2013, con motivo del 160 aniversario del nacimiento de José Martí, el Archivo General de la Nación puso en circulación nueva edición dominicana al libro titulado Álbum de un héroe, organizado por Federico Henríquez y Carvajal en 1895, luego de la muerte trágica de Martí, y publicado con 85 textos inspirados en la gratitud hacia al apóstol cubano, principalmente de escritores y patriotas dominicanos, algunos de los cuales compartieron con Martí en sus viajes a RD, incluyendo por supuesto a Henríquez y Carvajal, entrañable de Martí.
La nueva edición del libro correspondió anotarla al escritor Diógenes Céspedes. Anota el escritor Céspedes que el álbum incluyó un escrito de Francisco Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez, y quien acompañara a Martí en varios de sus viajes por Estados Unidos y otras naciones de América. Unos meses más tarde, el 7 de diciembre de 1896, caía también en combate por la independencia Panchito Gómez Toro, al lado del general y su jefe en el ejército independentista, Antonio Maceo y Grajales.
Céspedes dice que la muerte de Martí ocurrió por una imprudencia. Fue el único que calló en el combate de la parte cubana, porque se arrojó delante a campo descubierto en un caballo blanco, desobedeciendo las órdenes de Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, que le había recomendado quedarse en la retaguardia.
La guerra por la independencia de Cuba se llevó más de 400 mil vidas, incluyendo la del joven apóstol José Martí. Es conocida la discusión entre Martí y Gómez sobre la forma de liberar al pueblo cubano. “Un pueblo no se funda …como se manda un cuartel”, le escribió Martí a Gómez. A la caída de José Martí Máximo Gómez arrancó de su diario de campaña lo que había escrito sobre Martí antes de su muerte. Obvio que era parte de su gran discusión.
Nadie sabrá finalmente las razones por las que Martí se lanzó a morir en combate, dice Diógenes Céspedes. No era la forma de terminar en un hombre que acababa de ser designado Mayor General de los ejércitos liberadores de Cuba, como parte de los acuerdos con Gómez, para que asumiera de nuevo el encargo que el propio Martí le hizo, cuando vino a buscarlo a República Dominicana. En la jerarquía militar las órdenes no se discuten, dice Céspedes, y Martí desobedeció las órdenes de su jefe militar Máximo Gómez.
Antes de morir, el 25 de marzo de 1895, Martí le escribió a su madre, Leonor Pérez, desde Montecristi y le escribió, como despedida a su hija María Mantilla, una carta en la que decía: “Siéntete limpia y ligera, como la luz. Deja a otras el mundo frívolo: tú vale más. Sonríe, y pasa. Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Soriano: pon un libro, -el libro que te pido-, sobre la sepultura. O sobre tu pecho, porque ahí estaré enterrado yo si muero donde no lo sepan los hombres”.
Cuando lo mataron, el 19 de mayo, las tropas españolas supieron que se trataba de José Martí por una fotografía de María Mantilla que llevaba en uno de sus bolsillos.
El día antes de caer en el campo de batalla, Martí escribió al abogado mexicano Manuel Mercado: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber-puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo-de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.
Al día siguiente, cometiendo el primer y el último error de su vida, entró en el campo de batalla a pecho abierto, y calló. Iba acompañado únicamente por su asistente.
Diógenes Céspedes dice que a la caída de Martí, Gómez decidió eliminar sus anotaciones sobre los debates con él, que estaban en su diario: “Máximo Gómez decidió arrancar, y posiblemente quemar, las páginas de su Diario de Campaña que daban cuenta de la reunión en La Mejorana”. Anota que hay versiones, como la de Carlos Manuel de Céspedes, que la página arrancada al diario no fue destruida, y que algún día podría aparecer.
El testamento político de Martí, que hoy cumple 119 años, dice entre otras frases las siguientes:
“Para mí la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber. Ya arde la sangre. Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable, al sacrificio: hay que hacer viable, e inexpugnable, la guerra: si ella me manda, conforme a mi deseo único, quedarme, me quedo en ella: si me manda, clavándome el alma, irme lejos de los que mueren como yo sabría morir, también tendré ese valor. Quien piensa en sí, no ama a la patria”.
Sigue escribiendo: “Yo alzaré el mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí, al único tronco, al último peleador; morir, callado. Para mí, ya es hora”.
“De Santo Domingo ¿por qué le he de hablar? ¿Es eso cosa distinta de Cuba? ¿Usted, no es cubano, y hay quién lo sea mejor que usted? ¿Y Gómez, no es cubano? ¿Y yo, que soy, y quién me fija suelo?”.
“Yo obedezco, y aún diré que acato, como superior dispensación, y como ley americana, la necesidad feliz de partir, al amparo de Santo Domingo, para la guerra de libertad de Cuba”
“Levante bien la voz; que si caigo, será también por la independencia de su patria”.
Estas ideas de Martí, expresadas en su carta a Federico Henríquez y Carvajal el 25 de marzo de 1895, cumplen hoy 119 años.