Luego de la ciudad de Santo Domingo permanecer confinada bajo sus murallas en el período inicial de la Colonia, el desborde urbano sufre una explosión hacia los terrenos de la parte occidental de la misma, dando origen a una zona que, por su baja densidad, sus estilos de vida con la construcción de viviendas solariegas , con generosas áreas verdes y con variopintos estilos que van: desde las viviendas andaluzas con techos de tejas, las edificaciones de estilo Art Deco ( de los años 30), pasando con toques de casa de las praderas de Wright con la intervención de los arquitectos Tomás Augnon y Antolín Nechodoma, y finalizando con el movimiento racionalista de los 50 con el Arq. Guillermo González, el Arq. Jose Antonio Caro, Arq. Edgardo Vega, Arq. Nani Reyes, Arq. Manuel Baquero R. , los Hermanos Pou, y muchísimos otros más no menos importantes.

Era Gascue, concebida como un gran jardín, con todo el esplendor y prestigio que suponía vivir en el entorno de familias acaudaladas ,en donde la competencia se circunscribía a la vivienda de más calidad, glamour, y señorío del momento.

Hablar de historia del sector, ya se ha hecho hasta la saciedad. Lo cierto es que Gascue en honor a su primer propietario Gascue y Oláiz, nacido Navarra en 1754, español de origen vasco, compró los terrenos de esta parte en las afueras de la ciudad intramuros, y familias como los Henriquez, Casimiro de Moya , y otros más fueron adquiriendo terrenos para erigir sus villas y/o casas quintas. Su nombre original, fue posteriormente evolucionando hasta caer en Gazcue ( con z).

Los límites geográficos definidos por la Av George Washington al sur , la Av Francia al norte, La Av Máximo Gómez al Oeste, y la calle 30 de marzo bordeando el contorno del parque Independencia, la Av Independencia y la Av Presidente Vicini Burgos al este, encierran este segmento urbano con dos suaves terrazas topográficas, confiriéndole unos atributos como la zona más exclusiva de la ciudad capital hasta ese momento.

Sin embargo , y pese a innúmeros esfuerzos realizados por preservar la arquitectura de dicho sector en diferentes épocas, ha devenido en un deterioro progresivo en todos los aspectos. Es bien conocido el inventario realizado por la antigua Oficina de Patrimonio Cultural, la participación reiterativa de la Alcaldía del Distrito Nacional, el Icomos, y recientemente el Ministerio de Cultura, para dotar de una legislación que se cumpla a pie juntillas sobre la preservación de la zona. No obstante el enorme esfuerzo , no se ha producido los resultados esperados.

Las propuestas para el rescate de tan icónico sector capitalino, debe incluir un proceso de implementación sostenido, avalado con un férreo marco jurídico, en el que se propicie un control absoluto sobre temas como la tala de árboles, con vigilancia permanente, con altas multas para quienes violen las disposiciones vigentes de la municipalidad.

De la misma manera, cabría proponer un sistema de incentivos por cada árbol plantado, incluído en nuevos proyectos, así como la regulación de no más de dos pisos y máximo tres, recedido este último en cada proyecto que se sometiese a las autoridades competentes.

No tiene sentido demoler lo nuevo que se ha construído, por no existir cultura de ello y seria una labor muy costosa.

En lo referente a la vialidad , tomando en cuenta la direccionalidad de las vías actualmente , se propone una revisión exhaustiva de las mismas a fin de optimizar el flujo vehicular ágil del sector y la conversión de algunas en usos mixtos, es decir que puedan ser adoquinadas y peatonizadas, con uso dual.

La gran interrogante sería como le devolvemos el esplendor de una zona que corrió paralela al sector de El Vedado de la ciudad de La Habana, pese a las diferencias de sus escalas urbanas. La respuesta es muy simple:

La Actividad Turística y Recreativa reguladas. Provocar la existencia de Galerías de Arte y Cafés al aire libre , por ejemplo en la calle Hermanos Deligne y otras similares ,y como parte de lo mencionado anteriormente, entre Santiago y Lea De Castro , peatonizar de noche la vía, previamente adoquinada, con controles de entrada y salida,con líneas de vegetación a ambos lados , sería una opción.

Lo otro podría ser las visitas guiadas a los diferentes inmuebles, que pese a las sucesivas transformaciones que han sufrido, aún permanecen de pie. Tal es el caso de el Cine Elite,a la que se propondría devolverle su antiguo uso ,y otras edificaciones mediante el rescate paulatino de manos con el sector privado, mediante una asociación de fideicomisos y exenciones impositivas que faciliten la viabilización y recuperación de la zona. Un sofisticado entramado vial que incluya un profuso sistema de arborización, dotada de follaje de alta densidad, para la producción de mucha sombra, aspecto que podría convertir sus aceras en paseos a pie de manera agradable y confortable en el trayecto, con adoquinamiento de las mismas. No hay que olvidar la gran diferencia perceptual entre un recorrido en auto que a caminando. En esta última opción se aprecian detalles del espacio urbano abierto de manera diferente.

El antiguo Instituto Escuela podria fungir como Centro Cultural para la celebración de múltiples actividades que incluyan exposiciones colectivas, colección permanente de lo que fue Gascue y fotos de las viviendas que ya no existen y que en su tiempo eran joyas de la arquitectura de ese momento.La Casa del Arbol en la calle Dr Delgado en los laterales del Palacio Nacional, con sus galerías enraizadas , en el que vivió una gloria de la aviación y la invención el Sr Zoilo Hermogenes Garcia, podria servir de Museo de los Inventos, incluyendo el aeroplano y fotos del proceso en aquella época.

El inventario ya existente del patrimonio arquitectónico, mas un reforzamiento del mismo a través de las intervenciones de las calles y las consecuentes actividades orquestadas por un Patronato Rector, es lo que daría orígen a unos espacios mucho más amigables, con características de disfrute ambiental , educativo, turístico, cultural, y de esparcimiento de lo que en una época fue denominada la glamorosa La Ciudad Jardin.