La pasión por el lienzo pictórico ha encaprichado a dictadores, déspotas ilustrados, ministros y gobernantes belicistas. Adolf Hitler, Francisco Franco, Winston Churchill, y recientemente,  George W. Bush (hijo),  encontraron en la pintura el canal ideal para calmar sus tensiones, ahuyentar sus demonios y sustraerse, consciente o inconscientemente, del aguijón que espoleó  a los idos e impele a Bush, a buscar en la tela del cuadro el bálsamo para sus neurosis.

Después de pasar por la presidencia de EE.UU, George W.Bush se dedicó a la pintura

En el trabajo, “Terapia por la pintura y Psicoanálisis”,   realizado por la Psicóloga psicoanalista Emilia Epelde, nos dice: “La pintura permite expresar lo que no puede ser dicho con palabras. El cuadro es una creación dinámica hecho a base de pinceladas. Siempre tomará forma lo que necesita ser expresado. Su poder curativo llega más allá que nuestra capacidad verbal y es valioso para aquellos que tienen su capacidad de darse cuenta limitaday además señala que la psicoterapia basada en la pintura “…. es un método médico dirigido a tratar trastornos psicofísicos originados por conflictos internos conscientes e inconscientes”.

       El Generalísimo  Francisco Franco, dictador español de muy mala leche, descubrió casualmente su destreza pictórica; en cierto momento, mientras posaba para  uno de los tantos cuadros que se mando a realizar dentro de la megalomanía propia de los gobernantes, cogió un pincel del  pintor y realizo un pequeño cuadro. Su amigo y medico de cabecera Vicente Gil, al observar el trabajo realizado por Franco,  y notar  el entusiasmo que manifestaba el caudillo, lo impulso a estimularlo para que siguiera  pintando,   preocupado por el explosivo mal humor que observaba en el déspota y los largos periodos de permanencia en su despacho. 

El ex presidente del gobierno Español José María Aznar, pintado por George W. Bush

Durante toda su “vida pictórica” el autócrata español realizó unas 15 pinturas, algunas de  calidades medianas y otras totalmente mediocres como obras pictóricas. Su actividad como “artista” se vio interrumpida por una caída sufrida sobre su mano izquierda,  lo que  impedía que pudiera sujetar  la paleta pictórica dado el dolor que sentía, obligándolo a dejar la pintura. Algunos historiadores revelan que este alejamiento fue producto del mal de Parkinson que comenzaba a afectarle.

Diferente son los motivos que manifiesta el presidente número 43 de los Estados Unidos, George W. Bush (hijo) para comenzar a pintar, luego que abandonara el poder en el 2009.  Según narra el impulsor de la guerra contra Irak, los bombardeos “inteligentes”, los encarcelamientos ilegales en Guantánamo, las detenciones, interrogatorios y torturas, denunciadas por Amnistía  Internacional, “su entusiasmo por la pintura se inicia luego de leer el libro Painting as a Pastime, escrito por Winston S. Churchill”, obra de la que escribimos en el artículo,  Churchill: La pintura, ¿pasatiempo o escape a sus demonios?, publicado en Acento.

Bush, como pintor, vuelca todo su ímpetu a pintar “perritos”,  como lo revela Bonnie Flood, quien posteriormente fuera su profesora de pintura,  en un articulo publicado por el diario español el país: "Creo que cuando llegué a su casa ya tenía unos 50 cuadros de canes acabados. Lo que ocurre es que yo no pinto a estos animales. Cuando vi el enorme trabajo que había hecho, le dije que había llegado la hora de dar el salto a otra cosa, que podía empezar a dibujar paisajes"

A diferencia de Hitler, Franco y Churchill, quienes fueron autodidactas, George Bush,  a sus 67 años, comienza a tomar clases de pintura con la artista Bonnie Flood, quien en su página web (www.bonnieflood.com), revela como en 2013 inicia el ex mandatario sus lecciones de arte.

El  debut público formal como pintor lo realizo en el mes de abril del 2014, en una muestra de retratos de lideres políticos y personajes del mundo, con los que se codeó  durante  su permanencia como gobernante de los Estados Unidos. Los 24 retratos, realizados  con fuertes pinceladas y planos pictóricos propios  de un trasnochado expresionismo,  respondían a esa visión interior del “artista” muy intuitiva y personal,  que movió a su madre Bárbara Bush, a expresar mientras observaba un retrato que hizo de Bush (padre): “-Ese es mi marido?”

Un óleo de George W. Bush

En un articulo escrito en el New York Time, la critica de arte Roberta Smith, dice:  “ Al final estas obras siguen siendo en gran medida, la superficie del carácter del señor Bush y su presidencia. …nos recuerdan la función insidiosa del arte como evidencia y de su tendencia casi inevitable de contar, al menos, parte de la verdad, si no toda la verdad.”

Pintamos como somos, y pretendamos o no, surgen las imágenes que nos interrogan desde la expresión con la que nos representamos  y mostramos el mundo.

http://elpais.com/elpais/2013/03/11/gente/1363041404_184672.html

http://www.nytimes.com/2014/04/07/arts/design/george-w-bushs-art-exhibition-at-presidential-center.html?_r=0