Cultura

El libro que retrata la migración e integración de los dominicanos a Nueva York


SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Un libro único, sobre Santo Domingo y Nueva York. Dos ciudades analizadas política y antropológicamente después de 1950, porque son ciudades conectadas. Dos barrios donde la dominicanidad es la sustancia de todo lo que se vive y se hace: Washington Heights, en Nueva Cork, y Cristo Rey en Santo Domingo.

El autor, un estudioso norteamericano graduado de sociología en Harvard University: Jesse Hoffnung-Garskof, quien se redicó en Santo Domingo, en la parroquia dirigida por el sacerdote Rogelio Cruz, durante varios meses a conocer la idiosincrasia del lugar y de la gente, y luego en Washington Heights, para conocer el asentamiento, su historia y la presencia y prácticas de los dominicanos.

El libro Historia de dos ciudades: Santo Domingo y Nueva York después de 1950, acaba de ser publicado por la Academia Dominicana de la Historia, bajo la presidencia de Frank Moya Pons, y puesto a circular en la presidencia de Bernardo Vega.

Es un documento de gran actualidad por los temas migratorios y de concepción que llevan y traen los dominicanos desde su formación como sociedad integrada. El autor analiza la música, la comedia, la política, la economía, las drogas, las luchas populares, las ideologías, la formación del concepto nacionalista, y penetra profundamente en la forma de concebir el mundo de parte de una sociedad que se mueve de lo rural hacia lo urbano, y que coloca en un momento de su historia la ciudad de Nueva York como la cumbre de sus aspiraciones.

Moya Pons dice en su presentación que “en cierto modo este es un libro acerca de la norteamericanización creciente de los barrios populares de Santo Domingo, como lo es también acerca de la dominicanización creciente del gran barrio neoyorquino de Washington Heights y otras zonas aledañas”.

Dice el destacado historiador que el libro de Hoffnung-Garskof “es también una historia de la creciente toma de conciencia racial de los dominicanos en los Estados Unidos, así como de las tensiones entre estos emigrantes con otros grupos residentes en Nueva York –afroamericanos, judíos, puertorriqueños, las otras minorías latinas y la población blanca de la ciudad”.

Es curioso, observa Moya Pons, pero en este libro es evidente observar cómo los migrantes dominicanos, aún cuando experimentan un intenso proceso de asimilación a la sociedad a la que llegaron (New York), continúan expresándose ideológicamente como si estuviesen representando una continuidad política entre su sociedad de origen y su nuevo hogar en los Estados Unidos.

Hoffnung-Garskof analiza la migración dominicana desde el antepasado siglo a los Estados Unidos y la relación violenta y tortuosa entre las dos naciones, pero coloca como punto de partida la transformación de las leyes migratorias estadounidense en 1965 y a la vez la intervención militar de los Estados Unidos a República Dominicana.

La migración dominicana hacia Estados Unidos creció con “los intentos de los Estados Unidos por manipular la opinión pública en Santo Domingo durante 1961 y 1962 (que) auspiciaron una política de aceleramiento en los procesos de visas estadounidenses”. Entiende el autor que este aceleramiento trajo como consecuencia no premeditada la transformación de una parte importante de Nueva York en territorio dominicano.

El nacimiento de Las Naciones

El autor Hoffnung-Garskof cuenta que llegó a Cristo Rey como un estudiante, interesado en realizar los estudios que se había propuesto, y le preguntó al sacerdote si podría integrarse, y que la respuesta fue que debía consultar con la comunidad, para saber si la gente quería trabajar o no con el estudio.

Describe con detalles la naturaleza del trabajo del padre Rogelio Cruz en Cristo Rey, con el Centro Juvenil y con los programas para niños y para discapacitados. “Aunque nadie nunca aceptó mi propuesta inicial que era comenzar un proyecto de historia manejado por el vecindario, aceptaron mi presencia como si fuera natural. Es más, para mi contínua vergüenza la gente con frecuencia actuaba como si mi presencia fuera un acto de generosidad”, relata el autor del libro.

En una de sus primera conclusiones el libro de Hoffnung-Garskof que desde que la jerarquía católica removió al padre Rogelio de Cristo Rey, por su radicalismo y simpatía con la Teología de la Liberación, “forzó a muchos de los activistas laicos a salir de la Iglesia local. Los proyectos sociales que habían sostenido mi investigación inicial, especialmente los grupos jóvenes, se habían trasladado fuera de la Iglesia a lugares más difusos. Los activistas señalaban que la desaparición de estos proyectos sociales había promovido la aparición de naciones o pandillas callejeras, en el barrio”.

El libro Historia de dos ciudades, de Hoffnung-Garskof, patrocinado por la Academia de la Historia, es una alegre novedad editorial en el estudio de las migraciones dominicanas, tan en boga y debate en estos días, luego de la sentencia 168-2013 del Tribunal Constitucional sobre la no nacionalidad dominicana de los descendientes de haitianos que migraron hacia Santo Domingo, conservando algunos aspectos de la cultura que trajeron.

 

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